viernes, 29 de enero de 2016

El movimiento maker

Saludos blogeros y amantes del steampunk:

¿Qué es el movimiento maker? Hasta este momento personalmente creía que se limitaba a crear pequeños productos de consumo por uno mismo. En el caso del steampunk, muchos de los arreglos textiles y de atrezzo que los steamers lucen son hechos por ellos.
Pero por lo que he ojeado un poco por Internet, este movimiento está orientado a creaciones de gran envergadura mediante medios de producción de alta tecnología que hoy están al alcance de muchos, como las impresoras 3D, así como organización en grupo del tipo crowdfunding que está convirtiendo el DIY (Do it yourself. Hazlo tú mismo) en el DIWO (Do it with others. Hazlo con otros). Esto puede dar lugar a reuniones en las que gente que sabe arreglar electrodomésticos por ejemplo se dedica a ayudar a que la gente repare sus propios aparatos en lucha contra la obsolescencia planificada. Concepto que como muchos ya sabéis viene a hacer referencia a acortar la vida útil de un aparato para que el consumidor tenga que cambiarlo. Concepto que tal vez se quede obsoleto teniendo en cuenta la legislación que Francia llevó a cabo en octubre para acabar con esta práctica de los fabricantes tan éticamente cuestionable.
Ahora la capacidad de organización que ofrece Internet así como las nuevas tecnologías al alcance del ciudadano están posibilitando que el público sea el que decide qué crear y cómo hacerlo. Saltarse por primera vez al titánico y tiránico fabricante que hasta este momento decidía de forma unilateral qué era bueno basándose en qué podía llegar a tener buena acogida en el mercado, y decidir por sí mismo. Escritores que auto editan sus obras, producciones de cine financiadas mediante crowdfunding para sacar adelante películas que de otra forma nunca llegarían a ver la luz son solo algunos de los ejemplos que esta nueva filosofía de hazlo tú mismo o con otros está posibilitando.

Esta es mi aportación personal al movimiento. Aunque es un ejemplo modesto, quería enseñárosla. Es una estantería para la terraza que, a excepción de la tornillería y las escuadras, está completamente fabricada con materiales de desecho. Esto es también parte de esa filosofía maker. Una filosofía ecológica que aprovecha lo que otros abandonan para darle un nuevo uso. Una costumbre de reutilización que forma parte una vez más de la práctica habitual con la que los steamers crean sus atuendos, rebuscando en mercadillos de segunda mano por ejemplo.
Como apunte final pediría por favor a todas aquellas personas que abandonan maderas, muebles viejos, electrodomésticos y demás enseres en los contenedores de cristal, papel y basura que no lo hicieran. No solo por la multa que les puede acarrear el hacerlo sino porque los camiones de la basura y de reciclaje de cristal y cartón no están pensados para llevarse ese tipo de materiales. Existen puntos límpios por toda la ciudad donde recogerán todo esto sin coste alguno. En caso de enseres que ya no quieras pero aún se les pueda llegar a dar algún uso por otra persona, existe una página donde puedes regalar lo que no quieras para que lo aprovechen otros. Es la siguiente:


Aunque eso hará más dificil el surtirse de material a los makers, mantendremos la ciudad más limpia y un mundo más verde.

Mucha suerte en vuestra andadura y un saludo, futuros makers.


jueves, 28 de enero de 2016

La frontera borrosa - Tercera parte "La madre que miró desde la orilla"

-Sosten­la así, Ruriek, no quiero que caiga y se dañe. He prometido que la reactivaría y pienso hacerlo, pero primero tengo que escuchar este cilindro. – Cerró el compartimento y volvió a abrochar la espalda del vestido sobre la fría superficie de metal que protegía gran parte de la delicada maquinaria.

-Sí, amo. – Kassius elevó un momento la vista al techo pero no dijo nada, resignado, al oír de nuevo el rizo vocal de su autómata.

Dirigiendo una breve mirada a la mujer que reposaba inmutable sobre la cama, su cabello negro recogido detrás de la cabeza, llegó hasta el reproductor de sonidos. Colocó la grabación en su lugar y la aguja al inicio de la pieza. Preocupado por lo que pudiera escuchar dirigió una breve inclinación de cabeza a Serena Basel, como pidiendo su consentimiento para inmiscuirse en un asunto absolutamente privado, y activó el aparato. La voz de una mujer, algo temblorosa en ocasiones, pero con una firme determinación a transmitir su mensaje, llenó el dormitorio:


-No tengo mucho tiempo. En los últimos días he tenido nuevos desvanecimientos, y cada vez me cuesta más controlar mis movimientos en general. Soy incapaz de seguir escribiendo a mano la bitácora que he mantenido estos últimos meses así que recurro a una grabación. Afortunadamente he podido refinar el procedimiento antes de que fuera demasiado tarde. – Hizo una pausa de unos segundos antes de continuar. Se oyó claramente cómo respiraba con trabajo después de hablar. – Esta misma noche voy a intentar lo que nadie antes se ha atrevido a probar. Hoy alcanzaré la inmortalidad o pereceré en el intento. – Kassius contuvo el aliento. Se volvió hacia la chica por un momento con ojos asustados, pero la voz de la madre le volvió a atrapar. – Y lo haré de la misma forma que todas las personas, a través de mi hija. Inicialmente pensé que podía estar sufriendo la enfermedad de Alexia Lavrovich, perdiendo mi mente poco a poco, pero ahora estoy segura de que no es así. Es este maldito cuerpo. – Había hablado más alto de lo que se podía permitir, con rencor reprimido en sus palabras, y la voz de la inventora no reapareció hasta pasado casi medio minuto. – Y si es el cuerpo el que falla, entonces mi deber es salvar lo que pueda de mi mente. Llevo años mejorando el cerebro de mi hija, ahora mismo es con diferencia el más complejo que existe. Es lo suficientemente denso, espero, para poder albergar una consciencia humana completa y… - No oyó la siguiente frase, sus piernas le habían llevado como un resorte junto a la muchacha, pero se contuvo en el último momento, cuando intentaba asir la llave con su mano temblorosa, porque oyó su nombre. - … Folkvanger, del Instituto, está trabajando en el soporte mecánico de Frau Lavrovich, pero yo aviso aquí al que encuentre esta grabación: eso no será necesario en mi caso ni tendrá ningún sentido. Con mi actuación de esta noche en el cerebro de mi hija, mi propia consciencia se irá debilitando hasta desaparecer. Mi cuerpo seguirá declinando poco a poco, pero yo ya no estaré en él. Hago esto por propia voluntad. – Una nueva pausa, no muy larga, no tanto como las anteriores. Aprovechó para levantarse y dar un paso atrás. - Lo único que pido a quien encuentre estas palabras es que cuide de ella. Por desgracia esto ha sido precipitado y no puedo tener a nadie aquí conmigo, pero imagino que la transferencia tardará un tiempo en asentarse, idealmente no más de una noche, y en todo caso, no será completa. Desconozco si será suficiente, pero es todo lo que puedo hacer. Por favor, a quien corresponda póngase en contacto con mi abogado, Heinz Liedermann, que confirmará mi deseo de que se considere a mi hija como heredera legal y conoce los precedentes aplicables al respecto. Por favor, no le muestren esto a ella hasta que consideren que está preparada para entender lo que he hecho. Muchas gracias.

La voz se interrumpió, y Kassius se apartó un momento de Serena Basel, la de metal y madera, para apagar la grabación antes de hacer nada. Tenía que pensar aquello cuidadosamente, aunque supusiera mantenerla desconectada unos instantes más. Pero justo antes de llegar al aparato, éste volvió a emitir su sonido mezclado con el rasgueo de la aguja sobre el cilindro.

–¡Marie! Ven a la habitación, por favor. – Folkvanger detuvo la mano mecánica a poca distancia sobre el altavoz, contemplando de nuevo a la persona cuyo genio seguía hablando, ahora con un tono más suave. – Quiero hacerte un ajuste rápido.

-Sí, ama. – La voz de la muchacha sonó desde el cilindro tras un momento de espera, pero resultaba algo distinta a la que le había recibido. Quizá había un matiz ausente en ella, puede que el mismo que la hacía tan inquietante junto a sus gestos.

-No me llames así, Marie, te lo he dicho mil veces. Madre, soy tu madre, no tu dueña. – No tenía que verla para saber que aquellas palabras habían ido acompañadas de una mirada cálida, puede que incluso de una caricia a la autómata. Apretó un poco la comisura de la boca, en una sonrisa discreta. Incluso alguien como Fräulein Basel tenía que lidiar con los mismos problemas que él.

-Sí, madre. Lo siento, madre. – La voz estaba ahí, pero efectivamente, le faltaba algo. Kassius podía entender lo que había supuesto para la autómata el proceso. Le había dado el toque final de humanidad. Tenía que investigar cómo lo había hecho, se dijo, y deseó que hubiera quedado todo bien documentado.

-Así está mejor. Ven, acércate, dame la espalda. Voy a detener un momento el proceso de lucidez, apenas lo notarás. Después quiero que me ayudes a ir al laboratorio y te conectes el actuador principal de la consola en el zócalo de la base de la barbilla como te enseñé, ¿de acuerdo?

-De acuerdo, madre. ¿Qué va a hacer usted esta noche?

-Voy a hacerte un regalo.

-Eso suena muy bien, madre. Se lo agradezco.

-Te quiero, hija mía. No lo olvides nunca. – Se oyó el clic de la llave. – Pase lo que pase, no lo olvides nunca.

Un nuevo sonido indicó que había desconectado el grabador, y Kassius hizo lo mismo. El cilindro se detuvo, y él quedó en silencio también.

Marie, pensó. Esa había sido la autómata sirvienta de Fräulein Basel. Hasta la noche anterior, había sido una máquina, más compleja, más refinada, sí, pero sólo eso, como Ruriek. Ahora, era algo distinto. Como su madre había supuesto, la transferencia debía haber resultado incompleta, puede que fruto de un procedimiento improvisado, o quizá no fuera el caso y no se pudiera ir más allá y preservar todo. Ahora, una nueva personalidad ocupaba el cerebro de platino, Serena, consciente de ser una autómata pero tan distinta de cualquier sirvienta… La contempló desde el lado de la cama, luego a la madre yaciente, y finalmente regresó junto a ella. Sin más dilación, la volvió a conectar tras pedirle a su asistente una vez más que no la dejara caer.

- ¡…me sueltes inmediatamente! – Ruriek soltó sólo una mano, permitiendo que la chica se volviera como un relámpago. - ¿Qué significa esto, señor Folkvanger? – Pero éste ya había hincado una rodilla en el suelo y agachado la cabeza.

-Lamento profundamente mi actuación y le ruego que algún día pueda perdonarme.

No era la reacción que Serena había esperado.

-Levántese, esto no tiene sentido. Un humano no debe pedir disculpas a una máquina. Eso es así. – Hubiera resoplado si respirara. - ¿Qué me ha hecho? – Kassius se levantó lentamente, mirándola con gravedad.

-Verificar mis sospechas. Y mucho más, me temo. Permítame ser el primero en darle mi pésame por la pérdida de su madre.

-¿Cómo puede decir eso tan a la ligera? Si apenas la ha examinado, ¡y hasta sigue respirando! – La señaló con un ademán airado, tan natural, que él tuvo que sonreír con tristeza.

-Verá, señorita Basel. Su madre hizo anoche algo que nadie había intentado antes. – Se mordió el labio inferior, y decidió usar las mismas palabras que había escuchado. - Le hizo un regalo. - ¿Cómo podía explicar aquello sin traicionar el último deseo de la inventora?

-Eso me dijo. – Serena estaba recordando la conversación de la noche anterior. – Pero no sé qué hizo luego con la consola de interacción de su laboratorio. – Se detuvo un momento, sospechando. – Usted lo sabe, ¿verdad?

La miró fijamente, mientras intentaba salir del atolladero. Tenía delante a una persona, no una máquina. Lo que su cabeza le había estado gritando desde que le abrió la puerta, lo que Ruriek había interiorizado de manera tan natural, y lo que la voz de Serena Basel ahora le había confirmado. Y no era ninguna niña, sino una adulta, equivalente a cualquiera de carne y hueso. ¿Con qué derecho podía él tratarla de otra forma? ¿Cuándo iba a estar preparada para conocer la verdad? ¿Acaso estamos alguno preparado para lo que la vida le pone a uno delante?, pensó. La vida es un reto constante, eso él lo sabía bien. Si Serena Basel, la que ahora le contemplaba en silencio, era una persona, entonces tenía que aceptar que estaba viva. Tanto él como ella debían aceptarlo. Sin mediar palabra, con tres amplios pasos se plantó junto al cabecero de la cama y colocó la aguja al inicio del cilindro.

-Sí, y creo que no habrá un mejor momento para que usted también lo conozca, que ahora. – Accionó el aparato, y la voz de su madre, valiente y reconfortante, llenó la estancia.

-No tengo mucho tiempo…

Fin

Eric Rohnen

jueves, 21 de enero de 2016

Ardillas, Ardillas!!

Hacia tiempo que los Autómatas y los hombres compartían la ciudad, y el retiro los domingos, después de pasear y comprar en el Rastro era el punto de descanso cientos de pies, ya fueran blandos o duros, calzados o desnudos, recorrían el centro hasta llegar al parque. Caminaban por el, y se sentaban en sus bancos, se recostaban en mantas sobre el Césped, y extraían de cestas de mimbre botellas con limonada, vino, o carburante, y comían bocatas de tuercas o jamón y queso, algunos leían poesía, volaban cometas, o paseaban observando la naturaleza, o las fieras en sus jaulas.

Era un lugar para las relaciones, el amor y la amistad se podían destilar allí. Solo había un defecto en la bucólica escena.

 Las Ardillas, se habían extinto, el humo de los coches, las fabricas y los hogares las había hecho enfermar y morir, por eso, y no por otra cosa, yo trabajaba en el parque.

Diseñar de nuevo las ardillas fue una tarea ardua, su mecanismo de relojería era sencillo, pero los minúsculos cilindros que les dotaban de comportamiento fueron, en la opinión de mis estimados colegas, una labor precursora. 

A diferencia de los Autómatas humanoides que desarrollaron un comportamiento humano por causas desconocidas, las ardillas debían poseer un comportamiento Ardillil, y con ese propósito se las creo, ese comportamiento estaba grabado en los cilindros, dos pequeños cilindros micro-perforados, que se activaban al girar, y presionaban un peine de latón, este trasmitía la información al cuerpo.

Su mecanismo incluía una minúscula caldera, que las permitía consumir cortezas nueces frutos y bayas, y así alimentarse, excretando el sobrante de la combustión. 

Su cráneo de acero reforzado estaba compuesto por piezas que emulaban los huesos, y en su interior se encontraban los faros sensitivos oculares, los cilindros de comportamiento y los minúsculos motores que permitían abrir y cerrar boca y ojos.

Su cuello estaba formado por tubo de latón articulado que permitía, gran movilidad gracias a juntas engomadas y un sistema con un giroscopio y un péndulo interno, aunque he de reconocer que tenia tendencia a escorar, era el sistema mas delicado, sobretodo la válvula que unía la caldera con el cuello, era un sistema sensible a los impactos, por eso los aislamos con algodones y goma.

Las patas eran motivo de orgullo para mi, a partir de los libros y dibujos de animales desarrolle unas patas superiores e inferiores acabadas en finas garras, capaces de escalar por arboles, y dar saltos considerables, y aunque sobre plano eran perfectas, su construcción parecía ser harina de otro costal, las soldaduras distaban de ser lo suficiente solidas y quedaban desproporcionadas con respecto al cuerpo, la solución fue compleja, después de numerosos intentos conseguí micro soldaduras y empequeñeci las patas usando condensadores de cobre-tantalio, un material recién descubierto.

Su torso originalmente deberían haber ido cubiertas de chapa de latón de dos milímetros, pero no ofrecía la durabilidad deseada, la respuesta obvia fue pensar en chapa mas gruesa, pero hacia que el Peso fuera excesivo, la solución fue ingeniosa se me ocurrió escuchando a una obra teatral. Era sencillo, con una chapa de un milimetro, algodón y malla de acero reforzada muy fina, conseguimos un resultado positivo, con un aspecto orgánico, piel de malla, aquello cambio el diseño de todo lo que se haría después.

Una de las cosas mas importantes de las ardillas eran sus circuitos auditivos y oculares, que eran las únicas piezas eléctricas, el resto de la maquinaria era mecánica, alimentada a vapor, por eso existía una pequeña pieza, una hélice desplazada por el vapor, que al girar generaba electricidad. Esta alimentaba el circuito sensorial maestro, y los condensadores. 

Y aunque ahora ya no trabajo allí, me gusta ir los domingos, con mi libro de lectura o mi cuaderno de diseños y sentarme entre los rosales, dar de comer a las ardillas y disfrutar, disfrutar de la naturaleza mecánica.

lunes, 18 de enero de 2016

Theo Jansen y Julio Verne

Buenos días, buenas tardes o buenas noches dependiendo de donde estéis leyendo el blog, hoy, bueno, mejor dicho el día del evento me fue encomendada la misión de escribir sobre lo acontecido, el día Sábado 16 de Enero, el sitio, el edificio de la Fundación Telefónica, el motivo, una visita a tres exposiciones, (bueno, originalmente iban a ser dos, pero, ¿por qué no?) empezando del piso superior al inferior la exposición sobre la vida, obra y colaboraciones de Julio Verne, que por cierto es nuestra segunda visita como grupo; luego ahondare un poco más en la visita y otros detalles. Luego bajamos un nivel y llegamos a la exposición de las criaturas de Theo Jansen, la cual también es plato repetido (oh, ¡sorpresa!) y finalmente el remate de la noche fue la exposición permanente de la telefonía al estilo Telefónica.

Bueno, previo a la descripción que les debemos cabe mencionar que este día nos tuvimos que dividir, un grupo de steamers visitó Sevilla para asistir a la presentación del libro Faraway, Crónicas de Lejana del autor Janacek Jadehierro. Ya realizaremos una pequeña reseña de la visita a Sevilla con motivos de la presentación del libro.
Mientras tanto nosotros empezamos disfrutando de las exposiciones, primeramente la exposición de Julio Verne, como lo menciono, está orquestada de tal forma que una vez entras a ella recibes una breve introducción y muestra de su obra y literatura dándote a entender con quién estas tratando, luego realizamos un pequeño viaje con quienes de alguna manera se vieron vinculados con la obra de Verne, no sin antes de admirar sus herramientas o bien podríamos decir sus accesorios de vida. La exposición en este punto es un camino a seguir, cada paso te transporta con algún personaje nuevo, el centro de la tierra, la primera mujer en dar la vuelta al mundo, Miguel Strogoff, el circo, el fondo marino, la conquista de los polos, historias del aire y finalmente la luna. Claramente muy reducido como lo he plasmado, pero cada una de las secciones es uno de los libros de Verne y luego en cada una de estas etapas conocemos un personaje bien que estuvo relacionado o que estuvo muy influenciado por la obra, en algunos casos quizá fue considerado un maestro. Queda a vuestra discreción hacer una visita y atentos porque dentro de poco habrá una presentación especial en esta exposición.

En nuestra segunda exposición visitamos las criaturas de Theo Jansen, tengo que ser sincero, si bien es nuestra segunda visita, para su escritor aquí fue la primera. Advierto que no encontraréis algo tan “producido” como la exposición de Verne, ya que las criaturas se explican por sí mismas, ya con entrar encaramos una de las bestias, construidas a base de varas de plástico, botellas de plástico y fuelles, la idea de Jansen es dar a entender que la energía almacenada en algo tan simple puede lograr cosas maravillosas, es así que cuando sus criaturas se alimentan, esta energía se almacena en cada una de sus extremidades y es liberada en forma de movimiento, mostrando sus capacidades, como si la vida tomara control del cuerpo inerte nacido de las ideas de un solo hombre. La exposición posee muchas criaturas de distintos tamaños y formas, además de dos secciones en las cuales Theo Jansen nos muestra el proceso de construcción y como nace la idea. Cabe mencionar que hay ciertos horarios (fines de semana más que otros días) en que los guías ponen a funcionar las criaturas, agradando un poco más a los visitantes.

Nos alejamos del bullicio de la segunda exposición para finalmente llegar a nuestro último destino dentro del edificio de la fundación Telefónica, la exposición permanente de telefonía al estilo de la fundación. Esta muestra es básicamente la muestra de la evolución de la telefonía dentro de la empresa y los distintos componentes que formaban parte de una central telefónica, hablamos de baterías, centralitas, conmutadores, tableros de energía, cables y su evolución hasta el día de hoy. Toques de información referente a la telefonía, métodos de comunicación, algunos datos y en el centro de la exposición, la evolución de los teléfonos, desde los teléfonos que teníamos en un principio, hasta los teléfonos de nuestro tiempo, y como ha ido evolucionando la forma de comunicarse. Considerable para hacerse una idea de cómo en tan poco tiempo se ha logrado tanto.

Dimos por concluida una visita más, compartiendo gratamente entre todos, pero ahora hay que ¡ir al “after party”! En esta ocasión elegimos La Divina, en la cual pudimos disfrutar de comida y bebida a gusto, se nos unieron más integrantes en esta pequeña velada y luego de comer y beber a nuestras anchas, cerramos el día entre risas, besos, abrazos y muy buena camaradería.
Este fue un día más de actividades con Steampunk Madrid.

Un saludo a todos los que estuvimos y a los que no pudieron llegar, ya nos veremos en la siguiente, el tren no espera a nadie, así que tomad nuestras manos y subiros pronto ¡que ya nos vamos!

Vuestro ChristoffV

Páramos lejanos

Páramos Lejanos es la nueva novela de Josué Ramos (entrevista), que él mismo define como de ambientación Greenpunk (presentación). Éste género no se engloba dentro de los retrofuturismos al no ser historia alternativa: transcurre mayormente en un futuro lejano donde la Naturaleza ha reclamado su dominio sobre el planeta y relegado a las personas a un segundo plano.


En la historia, Oriol, un joven de la Barcelona de 1900 se ve catapultado a un futuro remoto por la Fundación, una organización privada cuyo fin es remediar los grandes problemas de la civilización del momento, entre los cuales el principal es una contaminación que se ha vuelto insoportable, mostrando así al lector un pasado distópico en el que ya no era ni posible salir a la calle sin máscaras para respirar. Oriol es enviado, de manera no muy voluntaria por su parte, a un momento en el que la sociedad ha desaparecido, encontrando Barcelona en ruinas e invadida por plantas y animales descomunales. Su misión es dar con una máquina que revierta el cambio climático, la cual en teoría encontrará allí. Los restos de la civilización con  que el chico se topa viven, o bien a duras penas y asustados en una ciudad que ya no les pertenece, o bien en un estado de armonía con la naturaleza pero habiendo perdido por el camino hasta la capacidad de leer los numerosos libros que conservan.

Josué Ramos muestra un futuro extraño, en el que fruto de experimentos científicos han reaparecido algunas especies extintas de la prehistoria, los mares han retrocedido dejando al aire gran parte del Mediterráneo, a la vez que drásticos cambios han alterado la geografía conocida por todos hasta dejarla irreconocible, y donde las personas han descubierto una conexión con la Naturaleza que quizá tuvieron alguna vez. Pero la historia no tiene como fin mostrar ese mundo tan distinto del nuestro, sino seguir el camino espiritual del protagonista, de una rutina insatisfactoria e insalubre en su presente a una existencia pacífica en el futuro, enfrentando todo el rato de dilema entre regresar a su tiempo con la clave para cambiar la historia y salvar a millones del sufrimiento, destruyendo así ese idílico escenario, o bien quedarse en donde está ahora, abrazar una nueva vida, y asumir que el pasado quizá no se pueda cambiar,… o no se deba.

jueves, 14 de enero de 2016

La frontera borrosa - Segunda parte "La hija al límite de la vida"

            -Por favor, acompáñeme, señor Folkvanger. – No parecía prestar atención a la existencia de Ruriek, a pesar de que ambos eran autómatas. – Mi madre está arriba, en su cama. – Notando el breve gesto de incomodidad, la chica se apresuró a añadir. – No se preocupe usted, está aquí a iniciativa mía, no me atrevería a pensar que su presencia en la habitación es inapropiada.

Él asintió rápidamente. Después de todo, venía precisamente del dormitorio de una dama, aunque con toda la maquinaria que rodeaba a Alexia, parecía más un taller o una fábrica. Dejó a un lado sus reparos de caballero y empezó a subir por la amplia escalinata principal de la casa siguiendo a la chica. Serena Basel, quien había escrito la nota, tenía que ser ella.

No se oía un alma en toda la planta baja. El suelo de fino mosaico se perdía por pasillos en ambas direcciones, pero ninguna luz delataba la presencia de nadie del servicio. Una casa tan grande tenía que tener al menos una criada o un ama de llaves, supuso, aunque su dueña viviera sola. Quizá la muchacha se encargaba de esas labores, o era la noche libre de la empleada o el mayordomo.




            -Discúlpeme, señorita… ¿Basel?

            -¿Si? – Apenas se volvió un poco hacia él mientras abría camino. Ese gesto tan natural hizo que algo se removiera en su interior, fruto de la incoherencia que veía. Los autómatas seguían patrones mucho más sencillos y predecibles. La chica en cambio parecía… de verdad. Humana. Tenía que ser algún prototipo de su madre, concluyó.

            -Simplemente me preguntaba cuánto tiempo hace que usted está… bien, ya me entiende,… con Fräulein Basel. – No se atrevía a decir que estaba a su servicio. O que le pertenecía. Era una sensación muy extraña. Estaba todo el tiempo con Ruriek, que les seguía por la escalera sin decir palabra, y trataba a menudo con otros autómatas de muchas clases por su trabajo, pero nunca había sufrido esa confusión que sentía ahora.

Llegaron al primer piso. Allí el suelo de madera estaba alfombrado y las paredes decoradas con retratos y paisajes otoñales, que resaltaban a la luz amarillenta de dos lámparas de gas a media llave. La autómata le miró ausente un momento en silencio, como pensando la respuesta.

            -Años, naturalmente. Es mi madre. – Una nueva pausa. - Estoy con ella desde que tengo memoria. Desde que me construyó. – Bien, pensó, al menos es consciente de ser una autómata. Había visto un caso peculiar en el que uno se negaba a reconocerse como artificial a pesar de mirarse en un espejo y señalársele sus propias manos de madera para que las contemplara, e insistía en que era una persona de verdad contra toda evidencia. No parecía el caso.

Cuando volvió a encabezar la marcha, Folkvanger se permitió un gesto de incredulidad, pero también de curiosidad. Ojalá pudiera hablar con Serena Basel para que le aclarara aquel misterio. Con la de carne y hueso, añadió mentalmente. Hizo un gesto a Ruriek, que se había parado a su lado, para que le siguiera y pasó el umbral bajo el que la chica había desaparecido.

Después de venir de casa de Denis y Alexia y en comparación con la montaña de mecanismos que había allí, aquella habitación le pareció totalmente anodina, si bien mejor amueblada que la de sus amigos. En el centro de la pared opuesta, junto a la ventana insistentemente tapada por varias capas de cortinajes, había una cama estrecha con dosel. En ella yacía, respirando pausadamente, una de las mentes científicas más afamadas de la época. Mujer imparable en su pasión, vehemente en su discurso, y fuerte para llevar la contraria a todo el que se pusiera en su camino, Serena Basel reposaba en un silencio absoluto sobre el colchón, arropada con el cobertor sólo hasta la cintura, con una rebeca de punto sobre el camisón, como si se hubiera tumbado a descansar un momento y ya no hubiera despertado. No había tenido la oportunidad de conocerla en persona, así que se acercó con reverencia, sin decir palabra, hasta situarse junto a la hija de ésta, mirando a su paciente.

            -Anoche la ayudé a llegar aquí desde su taller en la habitación contigua, le costaba mucho moverse, incluso en comparación con otras ocasiones en las que había tenido que servirle de apoyo. Parecía muy repentino. Esta mañana no ha despertado hiciera lo que hiciera. – Un deje de ansiedad apareció en la voz suave y melodiosa de la muchacha. Se notaba que era de un modelo caro y avanzado. – Como habrá podido deducir por mi nota, mi madre temía padecer la misma dolencia que la señora Lavrovich. En los últimos meses estaba teniendo desvanecimientos puntuales, que se han venido haciendo más frecuentes poco a poco. En ocasiones afirmaba que perdía el control de su cuerpo y quedaba como espectadora muda y paralizada. Durante el último mes no me he separado de ella más de lo imprescindible para socorrerla cuando fuera preciso. Y hoy no…

Dejó la frase a medias. Kassius fue extrañamente consciente de que la chica sufría más de lo que su caja vocal permitía transmitir con los tonos e inflexiones que podía producir. ¿Una máquina era capaz de amar de esa forma a un humano? Quizá una tan compleja como la que le acompañaba sí, se dijo. La miró con compasión, pero luego se contuvo. Resultaba irrespetuoso tratar así a una persona adulta. Sacudió la cabeza. De nuevo aquella maldita incongruencia al mirar fijamente a la chica.

            -¿Guarda algún registro de todos esos episodios? – Intentó centrarse yendo al grano. - Sería conveniente comparar con los que el doctor Lavrovich llevaba de su esposa.

            -Sí, por supuesto. Si me permite un momento, iré a buscarlos al taller.

            -Muchas gracias. – Asintió cortésmente, retirándose del lado de la cama, en la que la afamada inventora descansaba imperturbable. En ese momento se fijó en el discreto altavoz para reproducir música. Quizá Fräulein Basel lo empleaba para escuchar algo antes de dormir. Le pareció que era de esos que también permiten grabar sonidos, pero no había ningún cilindro colocado ni a la vista para comprobarlo. Entonces notó la pequeña llave al lado del aparato. Creyó reconocerla, y sosteniéndola en alto la contempló atentamente para confirmar sus sospechas. Se la guardó rápidamente en un bolsillo del chaleco justo cuando Serena Basel, la de metal y madera, regresaba a la estancia con un buen fajo de hojas manuscritas que dejó sobre una cómoda ancha, cubierta con una losa de mármol blanco.

            -Aquí tiene usted. – Le señaló los papeles y aumentó el caudal del gas de uno de los apliques cercanos para que pudiera leerlos adecuadamente.

            -Muchas gracias, señorita Basel, es usted muy amable. – Se inclinó sobre los legajos, pasando distraídamente las hojas mientras seguía hablando. – Y dígame, ¿recuerda usted haber tenido algún desvanecimiento hace poco?

La pregunta pilló a contrapié a la muchacha.

            -¿Perdone? ¿A qué se refiere? – La confusión sí que se transmitía bien en sus palabras. Kassius continuó, dejando de pasar las hojas y aparentando atención en una de ellas en concreto, señalando un punto al azar en el documento.

            -¿Tiene algún vacío en su memoria reciente? ¿Quizá ayer mismo? – Se volvió hacia la chica con mirada interrogante. - No tiene por qué ser como los de su madre, sino simplemente alguna laguna en sus recuerdos. – Comprobó cómo los ojos de la autómata se movían erráticos, parpadeando mucho, y entreabría la boca, el mismo gesto que en una persona delataría duda y sorpresa. Tan humana… Serena Basel era un genio, no cabía la menor duda.

            -¿Cómo lo ha sabido? – Diana, pensó él. – Anoche hubo un momento en el que mi madre me desconectó, juraría que sólo durante unos minutos, no más. Dijo que iba a revisar algo, y luego me volvió a poner en marcha. Al poco fue cuando la tuve que traer aquí.

            -Me lo temía. – Se llevó una mano a la barbilla con gesto preocupado. Tenía que hacer aquello con rapidez. – Es posible que la dolencia de su madre y su repentino desvanecimiento estén relacionados con ese momento. Permítame hacer una prueba, será sólo un momento. – Se volvió hacia su sirviente. – Ruriek, por favor alza las palmas y sostén las manos de la señorita Basel. Si es usted tan amable… Sólo será un rápido examen. - Invitó a la chica a corresponder al gesto del autómata. Éste estaba inusualmente silente. Por la forma en que la encaró, Kassius comprendió que había identificado a su anfitriona como humana, no como una máquina. Tenía que actuar con mayor presteza aún de lo que había imaginado. Se colocó detrás de la muchacha y en la base de su cuello descubrió lo que esperaba encontrar allí, así que dio la orden. – Ruriek, no le sueltes las manos.

            -¿Pero qué hace? – La voz alarmada de Serena Basel saltó mientras trataba de revolverse, pero la presa de los resortes del autómata apenas le daba libertad de movimientos. Mirando a su captor, espetó. – ¡Te ordeno que…!

Pero la mano de Kassius había sido más rápida. La llave ya estaba en el ojo de la cerradura y había girado, dejando la maquinaria de consciencia y movimiento en suspenso, como en todos los modelos de sirvienta doméstica.


            -Lo siento señorita Basel. – Aunque sabía que no podía escucharle, continuó hablando con aquella máquina a la vez que desbotonaba la parte alta de la espalda del vestido de ésta. Al momento vio el compartimento que esperaba encontrar en el suave metal de remaches pulidos. – Era la única forma de encontrar esto. – Lo abrió y sacó un cilindro de grabación. – Ahora en cuanto oiga lo que su madre tenía que decir la vuelvo a conectar.

Continuará...

Eric Rohnen

lunes, 11 de enero de 2016

Amigo invisible

Como comenzar la reseña de una velada como la de el pasado Sábado. Buen en realidad si se como hacerlo.
(Foto de grupo)

Risas, alegría, mas risas, tarta de zanahoria, té, cerveza, mas té, algún café descuidado, y regalos, hechos a mano, y todo ello aliñado con dosis de alegría y risas.
La jornada se podría resumir en dos partes, pues aunque la convocatoria oficial empezó a las 20h, la reunión comenzó unas dos horas antes, con té tarta de zanahoria, poco a poco los steamers, ya fuera con sus mejores galas retrofuturistas o de calle comenzaron a llenar el café Ajenjo, donde Elio, el dueño, nos recibió de buen grado.

Durante la jornada se realizo el juego de "un cadáver exquisito" que empezó con el fin de matar el tiempo, y tuvo su lectura tras finalizar la entrega de regalos.

"El Té era un arma en sus manos, acompañando de sus encantos femeninos y su piel metalica podia derrotar a enormes batallones, pero en esta ocasión solo le habia servido para derrotar a su sexto esposo.

El fuego crepitaba en la chimenea , recien alimentada pa el cuerpo de aquel gañan que habia intentando quitarle su recien adquirida fortuna. Mientras daba un sorbo al dulce brebaje, tocaron a la puerta.

Al abrir la puerta no pudo evitar poner una mueca de sorpresa, un caballero con traje, corbata, gabardina y un increíble pelo, sonrreia mientras pronunciaba - ¿Alonso Alonsy?

Tras el shock inicial, lo único que fue capaz de hacer fue volver cerrar la puerta de golpe, y echarse contra ella. Le habían advertido sobre esa persona. "Allá donde aparece, todo se complica. Mantente Alejada" le había dicho su maestro en respetidas ocasiones, Miro frenética a un lado y a otro, buscando una escapatoria, pero el individuo golpeo tímidamente de nuevo.

Respiro profundamente, deseando que se marchara.
-Por favor abre la puerta- le llego desde el otro lado de la puerta- Puedo oir como piensas, y la puerta es de madera. En seio- insistio tras varios segundos- Tengo que entrar, Por desgracia eres necesario en este asunto.

"Entonces que, ¿Me prohíbes pensar ahora? Es tanto tu altanerismo a estas alturas, de Tu que te has convertido en Juez y Jurado de propia historia,si es que aun se le puede llamar historia" - Dijo clabando posteriormente su pie en la puerta, Luego astillas, viento y olor a furia tomaron control de la habitación.

Mire atraves de la unica ventana, cuyo marco no estaba en las mejores condiciones, la goegrafia se habia transformado, Taumaturgicamente, la podia ver como un autentico infierno; Fuego, humo, desolación, la muerte se habia cebado con todo.

esto la llevo a pensar que estaba haciendo, por que estaba ahi, ¿merecia la pena seguir adelante? dudaba, no sabia si merecia tan solo seguir pensando en su objetivo, pues sentia la tentación de volver atras sobre sus pies, algo la llamaba y la ataba a su pasado, hasta que vio claro su objetivo, y con su fuerza de constante tenacidad, retorno el camino andado con decisión.

Pero en medio del camino, vio una visión eterica,teñida de colores nacarados, iridiscintes, que parecián llegados de un mundo del otro lado de los arco iris, de los recuerdos de las ruinas.

El fantasma de su esposo estaba allí, frente a ella y su mirada furiosa eran carámbanos ardientes y terribles.  - No te lo tomes así, querido, solo fue un terrón de cianuro. ¡ No me lo tome, no me lo tome! Grito el fantasma con voz cavernosa, ¡ La he tomado ya! y no es el cianuro lo que me molesta, Ella quedo un segundo sin palabras, perpleja. ¿entonces que fue lo que te molesta?- ¡Sabes que no soporto mas de un terrón de azúcar !!!!

(Janacek Jadehierro acabando el exquisito cadáver)
Cada regalo había sido fabricado a mano por alguno de los participantes a mano, desde dibujos a mano hasta un sombrero, pasando por cosas tan dispares como un juego de limpia zapatos.

Sinceramente mis expectativas se vieron superadas cuando la lista de participantes no paro de crecer y aunque no todos pudieron venir, nos complace dar las gracias a todos los asistentes.



Mención especial a Eric Ronhen, que me ayudo a coordinar el evento desde sus comienzos, con el sorteo para seleccionar los emparejamientos. Hasta la recepción de regalos secretos y no tan secretos, pues por ejemplo los mios resultaban notablemente reconocibles.

MIKEL V. GÓMEZ

viernes, 8 de enero de 2016

Steampunk Madrid en el Avalon WinterFest 2016

Cuando Sofia Wonders me propuso la participación de Steampunk Madrid en su gran proyecto Avalón, un evento combinando un mercado artesanal con talleres, exposiciones y performances en vivo el verano pasado, me pareció que valía la pena llevar la idea a mis compañeros retrofuturistas. Nos reunimos Lord Alberot, Maximo, Sofia y yo una mañana de junio y visitamos el local propuesto (Dorfland, en calle fray Ceferino Gonzalez, al lado de la emblemática Plaza de Cascorro) Luego nos reparábamos a una terraza con Sara Senra a tomar refrescos y charlar de las posibilidades que surgían de la idea de Avalón.

Me recuerdo bien el calor del día, la energía magnífica de estas dos mujeres, la tranquila consideración de Lord Alberot del torbellino de ideas e imágenes presentadas durante este primer contacto. Luego Máximo y yo fuimos a comer al cercano Bombay Blue.

A partir de esta reunión comenzaron las complicaciones, las excepciones, los quebraderos de cabeza y en fin, todo lo que hace organizar un evento tan…especial. ¡No es por nada que los hay quienes comparan la organización de un evento con un parto!

Llega el 30 de diciembre y acudo al Dorfland para asegurarme de las condiciones para los talleres de SPM y, claro está, termino participando en la primera etapa de la transformación de un local con poco charm a un sitio propicio al encanto, la magia y el bien estar. Moviendo ordenadores, desmontando mesas, apilando sillas, moviendo máquinas de coser, era el orden del día. Vuelvo el día de Año Nuevo por la tarde con milord Carlisle para seguir ayudando a todo que hacía falta hacer. Ya poco a poco empieza el Dorfland a cobrar un aspecto más afín a Avalón, gracias a la contribución de Laura de Paulatinum Dsc de hiedra y hojas.

Recóndita y la profesora
Llegan el día 2 y la apertura de Avalón. Cecila Cuesta comienza su taller de goggles, Lord Alberot hace lo imposible para asegurar que nuestros icónicos engranajes de SPM llegan para decorar la sala, y el leyendario Colin Arthur y su esposa, Sarah, toman cargo de la sala dedicado a su trayecto profesional.

Hubo de todo durante los dos días de Avalón Winterfest. Artesanos, incluyendo nuestro Taller Nithael, escritores, ilustradores, un artista de aerografía, David Ambit de Inside FX, mostrando su arte mientras hizo cobrar vida a un facehugger horripilante. Hubo un reguero de miembros de SPM en sus mejores galas- Vicky, Orión y Xavi, Máximo, milord Carlisle, lord Alberot, Maese Iditxa y Sito Ramos entre ellos. Hubo sobre todo, sobre todo la alegría de ver funcionar un evento tan bien hecho. Avalón incluía un pase de la película La Historia Interminable en el cine cercano Sala Artistic Metropol, un concurso de cosplay ganado por una fauna preciosa, Monica Fabiani, las actuaciones en vivo de la arpista Elena Aker y del artista cirquense Charlie Chan Cha y una mesa de dulces para los pequeñines. Y hubo más de 1,500 visitantes durante los dos días de Avalón.

Elena Aker



Para mí, personalmente, lo mejor de todo era la gente. Encontrarme con amigos de EuroSteamCon Zaragoza (Lelorian y Recóndita), con la divina Ana Sánchez Medrano, cuyo desfile de moda fantástica y colaboración con el Taller Nithael era de ensueño, con Duendelirium, y con todas las nuevas amistades que se forjaron durante nuestra estancia en Avalón, gracias a la visión y empeño de Sofía Wonders y Sara Senra.

Tanto entre los participantes cómo en el público, hubo una resonancia de la magia de Avalón durante esta celebración del solsticio invernal.

¡Nos veremos en la próxima edición!

Fdo.
Prof. Cecily Cogsworth

jueves, 7 de enero de 2016

Sky Captain and the World of Tomorrow


                                               (Sky captain y el mundo del mañana)


Hagámoslo así, te voy a mostrar todos los clichés posibles de las películas de los años treinta y cuarenta cuando de retro-futurismo se trata. El robot gigante con su rayo láser, el científico que tiene los planos de armas de destrucción masiva, el villano misterioso y escurridizo, la rubia en peligro, la ciudad atacada de la nada, el cuartel secreto de los héroes, islas submarinas… en una sola película, PERO! vamos a darle un giro, pongámosle a esto también toques satíricos y humor.

Sky Captain es una apuesta distinta para la época en manos de Kerry Conran considerando que al año siguiente se estrenará Sin City, que tiene el mismo tinte a blanco y negro, dándole a este proyecto un toque aún más “old style” lo que es un acierto según los amantes del género. Otras películas que ha dirigido Conran pero con un toque distinto son Gumdrop y Monster Roll un par de años antes.

Las actuaciones de los protagonistas si bien no son brillantes, cumplen con su cometido. Captain Sky interpretado por Jude Law es el héroe solitario capaz de salvar a la ciudad ante cualquier amenaza y el as bajo la manga para las fuerzas del bien. Polly interpretada por Gwyneth Paltrow es el arquetipo de  reportera intrusa y que le da un gran toque de glamour a esta película, en lo personal este es el personaje mejor logrado ya que cumple con todo ese trasfondo que uno conoce dentro del género. Dex por Giovanni Ribisi, el manitas de Captain Sky, bien y suficiente personaje. Franky, interpretado por Angelina Jolie quien viene a darle ese toque de humor a la película al ser un personaje que rompe un poco el estereotipo. Y por último la mujer misteriosa, protagonizada por Ling Bai, la cual cierra este círculo de personajes principales.

Sobre los otros personajes no tengo mucho que decir, prefiero no dar detalles de la película ya que probablemente no la has visto.
Aspectos agradables, por no decir, importantes de esta puesta en escena, la banda sonora está muy bien elegida, los efectos usados en la película son correctos y termina muy bien.

Después de ver esta película quizá pensarás, ¿por qué no hay una segunda parte?, creo que es más que suficiente con lo que se ha plasmado aquí.
Para terminar, ¿película de culto? No, pero si la incluiría dentro de las películas de género que uno debería ver con una buena cerveza y una muy buena compañía.
Hasta una próxima entrega, me despido cordialmente.

ChristoffV