martes, 28 de febrero de 2017

Un Steampunk frente a muchos Steampunks

El Mundo Steampunk es muy rico, pero no siempre fue así, como en muchos otros movimientos surgidos de la literatura, como el Holmesiano, hay un canon y una obra derivada, el Canon del Steampunk se basa en tres novelas de Autores distintos, estos tres autores, habían escrito novelas de ciencia ficción y veian la Ciencia ficción futurista como manida e incluso agotada, y lo que hicieron fue mirar al pasado.

El Canon literario del Steampunk.

Como ya he dicho tres novelas forman el canon del Steampunk, Tin Powers, K.W.Jeter, y James Blaylock, los tres escribieron al menos una novela que dio origen al termino Steampunk ( Las puertas de Anubis, Infernals Devices and Morlock Night, y Lord Kelvin´s Machine respectivamente) Estas novelas, las tres eran ciencia ficción el el siglo XIX, y todas ellas tenían algo Inspiradas en las novelas de Verne y Wells.

Leyendo estas novelas podemos crear un canon bastante amplio de lo que debe o puede haber en una novela Steampunk: Hay viajes en el tiempo, la Inglaterra victoriana, Monstruos, Aventureros, Científicos y Maquinas maravillosas.

Rompiendo el Canon.

Pero si algo caracteriza a los Steamers del mundo entero es ser entusiastas, y muchos de ellos se lanzaron a escribir, ya fuera novelas completas o relatos breves, eso provoco la ruptura del Canon literario, dado que cada nuevo autor deseaba innovar, así surgen muchos mundos Steampunk.

El Canon quedo roto, y eso desde mi punto de vista es positivo, dejo lugar para crear nuevos mundos y cambiar el eje del mundo, romper con el geocentrismo victoriano, y crear otros Steampunks mas diversos, por que a fin de cuentas el Siglo XIX llego a todas partes, así pues la primera victima de la rotura del canon fue la ubicación de las historias y sus protagonistas que dejaron de ser orgullosos hijos del imperio británico.

El Regionalismo en el Steampunk.

Uno de los movimientos dentro del Steampunk es el regionalismo, y esto es curioso, pues siendo una de sus bases culturales la Multiculturalidad, no deja de ser interesante que los distintos individuos del colectivo piensen en como habría sido un mundo en Steampunk en en su propia región, o en lugares distantes al imperio Británico.

Tal vez sea este uno de los indicios de apertura del Steampunk, y una de sus facetas mas interesantes, pues abre un sin fin de caminos, tanto en la literatura como en la creación estética.

Conclusiones.

El Steampunk es, tanto en su literatura, como en su facción mas estética un movimiento en evolución contante, esto se debe en parte a la literatura y en otra parte, Tal vez mas importante al Alterego Retrofuturista, pues cada miembro, suele, ecriba relatos o no, interpretar uno o mas Alteregos, y todos ellos viven en un mundo Steampunk, que pocas veces coincide con el de sus colegas, cada cual mas colorista y variado.

jueves, 23 de febrero de 2017

El cerebro de metal

El negro vehículo movido por gas de roca cruzaba una zona industrial a las afueras de Leipzig. El movimiento delataba el mal estado del firme.

-¿No puede decirme nada por adelantado? Lo que sea... - Volvió a insistir al oficial de policía que conducía el automotor. - He dejado de lado varios compromisos para venir aquí con urgencia. Desde Dresde. - Puntualizó.

Pero nuevamente, sólo obtuvo el silencio por respuesta.

El hombre que ocupaba el asiento de atrás suspiró resignado y regresó a su contemplación del deprimente panorama que le rodeaba. No hacía mucho que había bajado del dirigible en el campo aéreo, pero ya durante el viaje hacia allí había estado fijándose en cómo el paisaje cambiaba lentamente desde la agrícola y cultural Dresde, capital de la República, hasta el gris entorno lleno de chimeneas y carente de árboles en que se convertía todo al acercarse a Leipzig, corazón de la maquinaria productiva de Sajonia. Incluso el aire se oscurecía al acercarse a la ciudad. Y su ánimo había cambiado por igual.

Cuando esa misma mañana había llegado a la puerta de su despacho, dispuesto a repasar las notas para una ponencia que debía estar impartiendo, miró su reloj de bolsillo, más o menos en ese momento, un agente de la policía le esperaba con un sobre sellado que contenía un telegrama. Ante su sorpresa, el guardia se había limitado a entregárselo y decirle que tenía órdenes de no partir hasta tener su respuesta.

Kassius Folkvanger había abierto el mensaje, que le pedía su asistencia inmediata en un caso, posiblemente criminal, que la policía especial estaba persiguiendo desde hacía meses. Decía que se requería su conocimiento técnico y que su colaboración y discreción serían muy apreciadas y agradecidas por la República. En virtud del largo historial de ayuda mutua que mantenían ambos cuerpos, la policía secreta y el Instituto de Investigación y Progreso de Dresde al que él pertenecía, y también picado por la curiosidad, todo hay que decirlo, siguió al mensajero uniformado. Sólo se detuvo un momento para dejar aviso de su marcha urgente y disculparse ante sus colegas.

Menos de media hora después estaba en una aeronave pequeña y sin identificación, partiendo de un discreto campo de dirigibles a las afueras, al sur, al otro lado del Elba. A su llegada a Leipzig, tras un centenar de kilómetros por aire, un coche le esperaba para llevarle por el intrincado tapiz de fábricas, almacenes, fundiciones y talleres que constituía el cinturón de la ciudad. El casco histórico de ésta sobrevivía asediado entre el humo de las chimeneas de los trenes, que partían hacia toda la vieja Europa y más allá, hacia tierras exóticas. Los dirigibles podían ser rápidos, sin duda, pero no eran adecuados para mover grandes cantidades de mercancías.

Y por fin, el vehículo se detuvo y Folkvanger salió del mismo sin esperar a que el conductor le abriera la puerta. Se encontró con un edificio triste, con un tejado de metal. Algunas de las altas ventanas estaban rotas, probablemente por niños aburridos con piedras a su alcance y un almacén ante ellos a todas luces abandonado, o eso parecía desde fuera. A su alrededor, en la franja de tierra apisonada y sucia en un lateral de la nave, se encontraban media docena de coches iguales que el que le había llevado hasta allí. Una mujer uniformada se le acercó con paso casi marcial dedicándole un breve saludo. Todo en ella parecía decir que nunca estaba para pérdidas de tiempo. Su simple presencia ya intimidaba lo suficiente, a pesar de no ser especialmente alta.

-Gracias por venir, profesor. - Su voz casaba con su aspecto, adusta y seca. - Mi nombre es Elia Feisser, Inspectora del cuerpo de policía especial de la República. - Sin responder a su mano tendida, ésta se dio la vuelta y echó a andar. Folkvanger se apresuró a ir tras la oficial. - Acompáñeme al interior, por favor, mi personal científico le está esperando, él le dará los datos. - Casi leyendo sus pensamientos, añadió. - Imagino que querrá saber por qué hemos pedido a la oficina de Dresde que contactara con usted específicamente.

-Mi campo es el de las prótesis mecánicas, y la verdad, me cuesta imaginar que una investigación policial requiera de mi experiencia. - Frunció el ceño. - Especialmente con esta urgencia. 

Feisser se detuvo y le encaró, empezando a responder pero cambiando de opinión. En su lugar, se limitó a retomar el camino hacia la entrada del almacén, indicándole con un ademán que la siguiera. Sin intentar ocultar su desconcierto, y no queriendo permanecer más tiempo en la ignorancia, Folkvanger insistió:

-¿Y a qué debo esa atención por parte de la secreta?  Si puedo preguntarlo, claro. - Intentaba sonar relajado, pero una cierta inquietud era inevitable dadas las cosas que se oían por ahí… - Espero no haberme convertido en sospechoso de nada, Inspectora.

La menuda mujer llegó ante la puerta pero se apartó para dejar paso a dos agentes que salían de la nave llevando un caja sellada.

-No. Al menos, no por ahora. - Feisser le dedicó una mirada significativa y un atisbo de sonrisa ciertamente inquietante.

Sin darle tiempo a replicar, a través de la estrecha portela abierta en el más amplio y alto portón, cerrado firmemente, apareció un hombre con un atuendo blanco de laboratorio. Identificó rápidamente al recién llegado y le encaró.

-Por favor no toque nada sin avisarme antes. - El  investigador, poco más que un muchacho según pudo comprobar, le obligó sin mediar presentación alguna a hacerse cargo de todo lo que iba colocando en sus manos: un cuaderno de notas, un lápiz de grafito, un pequeño hatillo con herramientas de precisión, y por supuesto, unas gafas con un juego de lentes ajustables para poder ampliar la imagen todo lo necesario. El ojo humano ya no era capaz de tanta resolución salvo en casos aislados o mejorados mecánicamente, por supuesto. Sólo tras entregarle todo aquello le miró a la cara, casi cortante. - Sigmar Vogel. - Fue a darle la mano, pero al percatarse de que no podía estrechársela sin dejar caer algo al suelo la retiró. - Sígame. - Y desapareció en el interior.

Folkvanger miró a Feisser, pero ésta le dejó paso, así que accedió al almacén. Iluminado por la luz cenicienta que entraba por las anchas claraboyas del techo, el panorama no podía resultarle más peculiar. El interior diáfano del edificio, sólo interrumpido por algunos puntales metálicos que sostenían la celosía de acero de la cubierta, estaba ocupado por numerosos cilindros con un brillo mate y amarillento, todos ellos colocados de pie. Reconoció que probablemente estaban hechos de latón, pero lo que más le llamó la atención fueron sus dimensiones: eran más altos que él, y de hecho más altos que cualquiera que hubiera conocido. Y también mayores en diámetro. Como si fueran contenedores, más bien celdas, con el tamaño perfecto para encerrar a una persona.

El chico con el atuendo blanco de la cabeza a los pies, parte de la división técnica de Feisser, con cuyo sobrio uniforme negro contrastaba, le guió sin mayor preámbulo entre aquel bosque regular, columnas y filas perfectamente alineadas, hasta un cilindro concreto. De todos los que había contemplado, se percató Folkvanger, era el único que tenía una bombilla tenuemente iluminada en su base. Junto a ella, una compuerta permanecía abierta de la cual partían unos cables hasta una batería de plomo y ácido.

-He conseguido amplificar la señal hace poco. - Dijo Vogel.

-¿Quién está ahí? - La voz que salió por unas finas rendijas a media altura del contenedor sobresaltó al recién llegado. - Oigo a alguien. Sigmar, ¿eres tú?

-Sí, Fritz, soy yo. Te traigo compañía.

Metálica, pensó Folkvanger, como la de cualquier caja de voz de un autómata, pero tenía una espontaneidad y un timbre distintos. Tras el choque inicial, entendió por qué habían decidido llamarle a él, abriendo mucho los ojos. Sonaba igual que otro caso supuestamente único con el que estaba bien familiarizado: el de un traspaso de una mente humana a un cuerpo artificial.

Feisser vió el destello de comprensión en su cara y asintió.

-Su nombre salió a relucir en cuanto descubrimos lo que había aquí, aún sin poder confirmarlo por completo. Veo que no nos hemos equivocado.

Se refería a su relación con las investigaciones de Serena Basel, que había conseguido trasladar su propia mente a un cerebro artificial justo antes de morir. Esto, que ahora era vox populi, atraía muy a menudo atención no deseada sobre él. Su papel en aquello se limitaba a haber publicado una versión parcial, póstuma, de las notas de la científica, de acuerdo a los deseos de su única heredera. No es que fuera su fuerte, y tampoco podía considerarse al nivel de un genio como Frau Basel, pero al menos comprendía el proceso, que ya era algo. Bien, al menos ahora sabía sobre qué terreno pisaba, o eso pensaba. El cilindro volvió a sonar.

-Vaya, ¿es la Inspectora?

El tono de familiaridad hizo que ésta crispara un gesto de desagrado. Vogel respondió en su lugar.

-Efectivamente Fritz. Nos acompaña además un caballero de Dresde que quizá sea de ayuda. - Encaró a su superior. - ¿Tengo ya permiso para abrir la cubierta para examinar el interior? - Su voz revelaba lo mucho que le molestaba que hubieran traído a un experto estando él allí. La inspectora puso los ojos en blanco por un momento, pero dió su consentimiento.

-No, espere. - La interrupción del profesor hizo apretar la boca al joven. - Necesito algo más de contexto, si es posible. ¿De qué estamos hablando aquí? No sé de nadie que haya podido replicar el proceso de Frau Basel, su instrumental está a buen recaudo y las notas nunca se han publicado íntegras. Por precaución, claro.

-Es un caso con un historial bastante largo, pero lo resumiré para usted. - La Inspectora alzó un dedo. - De paso le evitaré tener que firmar más acuerdos de confidencialidad de los que ya tiene usted vigentes con el Instituto. Digamos que cuando desaparece una persona, es un problema de la policía regular. Cuando se convierte en algo masivo, intervenimos nosotros.

-¿Masivo? No tengo noticia de algo similar,... ¿aquí en Leipzig?

-Ni creo que la tenga por ser las víctimas quienes son. Pero para la justicia es bastante evidente. - Folkvanger elevó una ceja. - Docenas de mendigos han desaparecido sin dejar rastro. Más a menudo de lo que están dispuestos a reconocer, suelen actuar de soplones y confidentes sobre delitos de poca monta. Y cuando se evaporan sin más, se nota.

Y ciertamente, él no había leído nada así en los periódicos. Un escalofrío recorrió su espalda al comprender que alguien estaba… ¿experimentando con gente que nadie echaría en falta? Por un momento sintió una fuerte aprensión, pero logró sobreponerse inspirando profundamente un par de veces. Luego se dirigió a la rejilla frente a él.

-¿Fritz? ¿Puede oírme? Mi nombre es Kassius Folkvanger, soy miembro del Instituto, de Dresde.

-¡Vaya! He leído su nombre en los diarios, es el nuevo del Consejo Rector, ¿verdad? - La voz resonó desde dentro del tubo. - Me siento halagado.

-Le veo bien informado, Fritz. - Miró brevemente a Feisser y a Vogel, que se limitaron a asentir, ella más que él. - Yo en cambio no sé nada de usted, y para ayudarle me haría falta saber todo lo posible.

-Claro, ¿por dónde empiezo? He hecho de todo. He esquilado ovejas, he sido guardaespaldas, he vendido zapatos, he ido a la guerra y he vuelto con menos yo que cuando marché. - Dijo aquello con sorna. - Pero imagino que lo que quiere saber es del tema de las desapariciones.

-Si es tan amable…

-Ellos vinieron a verme, y yo fui por mi propio pie, ¿eh? - Soltó una risotada metálica que sorprendió a todos. - Eso se supone que tiene gracia, ¿saben? Me faltaba una pierna e iba con muletas. - Rezongó por lo bajo. - El caso es que ellos…

-¿Quiénes, Fritz? - Feisser intervino, ansiosa de tener una nueva pista que perseguir.- ¿Quiénes son ellos?

-Ah, Inspectora, ¿y cómo lo iba a saber yo? Cuando les ví, lo único que tenía claro es que eran los mismos que estaban llevándose a la gente de las calles. A los mendigos como yo, al menos, así que me puse en guardia, dispuesto a darles duro. Pero qué va, si eran muy razonables. Me ofrecieron volver a andar sin apoyos. Les dije que no podía pagarme una pierna nueva, ¿eh?, pero no les importaba el dinero…

-Fritz, ¿qué me puede contar de lo que pasó entonces? Da igual que no lo entendiera...

-El coche era de los buenos, y me llevaron a un hospital en la zona de los lagos. - Ambos miraron a la Inspectora, pero ésta ya había salido corriendo para dar órdenes nada más oírlo. A Fritz no pareció importarle - Allí me ofrecieron una silla de ruedas y me llevaron ante un médico. Muchas preguntas, firmé algunos papeles, parecía que todo era normal, se veía un sitio bueno, ¿eh?, para gente con dinero. Y prácticamente del tirón me llevaron al quirófano. Me dijeron que tardaría un tiempo en despertarme del éter, que como era una operación novedosa tenían que sedarme del todo.

Folkvanger hizo un gesto de disgusto al comprender que Fritz no había visto nada del proceso. En esto regresó Feisser a la carrera.

-¿Han averiguado algo más de este cerebro de latón?

-Platino. - Los dos la corrigieron a la vez, y Vogel matizó. - Los cerebros de los autómatas son de platino.

La voz del cilindro sonó dolida.

-¿Eso es lo que soy ahora? ¿Un montón de chatarra? Ya me imaginaba que algo no estaba saliendo como esperaba, ¿por qué no veo nada todavía?

Folkvanger se fijó en el frontal del cilindro hacia el que hablaban e identificó los tornillos que afianzaban una placa bastante grande del recubrimiento.

-Vamos a comprobarlo, Fritz. - Sigmar sacó un destornillador del calibre adecuado y se lanzó a quitar la pieza, ansioso por pasar a la acción, mientras el otro seguía hablando. - Seguro que podemos conectar un juego de ojos de los que se usan para… - Pero se detuvo en mitad de la frase al ser retirado el trozo de metal.

-¿De los que se usan para qué? - Inquirió la voz.

La Inspectora con la boca tapada, Vogel con un gesto de asombro, y el profesor con uno de incredulidad, callaron durante unos largos segundos hasta que éste último logró articular una respuesta.

-Fritz… creo que va a ser un poco más complicado de lo que pensaba.

Frente a ellos no se encontraba la matriz de platino conectada por cables que habían esperado. En su lugar se hallaba una gran vasija de cristal llena de líquido, y en su interior, lo que todos reconocieron como un cerebro humano.

martes, 21 de febrero de 2017

Cómo crear tu alter ego retrofuturista y no morir en el intento Vol. 3

Aveces lo mas difícil y lo que frena para crear un Alter ego es la falta de nombre, un Alterego tiene que tener un nombre, eso es indudable realidad, a fin de facilitarlo vamos a ver una serie de recursos para ello.

Anglosajones.

Nombres de mujer


-Aaliyah, Abbey, Abbie, Abigail, Ada, Adalyn, Adelaide, Adele, Adeline, Adrianna, Agatha, Agnes, Aisha, Alease, Alene, Alesha, Alex, Alexandra, Alexia, Alice, Aline, Alisha, Alison, Amanda, Amber, Amy, Andi, Angelina, Angie, Anna, Annabelle, Anne, April, Arlene, Ashley, Audrey, Barbra, Beatrice, Bernadette, Bertha, Beth, Betty, Beverly, Blanche, Brenda, Bridget, Britney, Brooklynn, Candice, Carlie, Caroline, Casey, Catherine, Chantal, Charlotte, Chelsea, Cher, Chloe, Christal, Christine, Cindy, Clarice, Darleen, Debby, Diane, Elisabeth, Emmy, Fanny, Gabrielle, Gale, Genesis, Georgia, Grace, Griselda, Haley, Hannah, Isabelle, Jacklyn, Jaida, Jane, Jaqueline, Jennifer, Jerri, Jinny, Joanna, Judith, Kaley, Kalie, Karlene, Kelly, Kourtney, Leila, Lesia, Lily, Lina, Lindsey
, Lisa, Lizzy, Lucile, Lucy, Macey, Maddison, Maddy, Magdalene, Maggie, Marge, Mariah, Marian, Marie, Marlene, Meg (Dimunutivo de Margaret), Megan, Merilyn, Michelle, Miley, Mina, Minerva, Miriam, Mollie, Nadia, Namoi, Nancy, Natalie, Natasha, Nelly, Ness, Nichole, Nina, Noelle, Norah, Olive, Paisley, Pam, Patty, Penny, Phoebe, Priscilla, Rachel, Rebecca, Riley, Rose, Roseanne, Rosemary, Rowena, Roxana, Samantha, Sammy, Savannah, Scarlet, Selma, Shana, Sharon, Sharyl, Shayla, Shelia, Sonya, Sophie, Stacey, Stella, Stephanie, Tammi, Tarah, Taylor, Tracie, Vicky, Violet, Vivian, Wendy, Whitney, Wilma, Winter, Wynona, Yasmine, Yvonne, Zoe.

Nombres de varon.

-Aaron, Abel, Abraham, Ace, Adam, Alan, Albert, Alexander, Alfred, Allen, Alton, Ambrose, Anderson, Andrew, Andy, Angus, Anthony, Arlie, Arnie, Arnold, Arthur, Ashton, Austin, Barney, Bart, Bartholomew, Basil, Ben, Benjamin, Benny, Bernard, Bill, Brant, Braxton, Brian, Brook, Bruce, Cam, Cameron, Carl, Carlton, Charlie, Christian, Christopher, Clarence, Clark, Claude, Clement, Cleveland, Clive, Curtis, Damon, Dannie, Danny, Dean, Devan, Dexter, Dixon, Donald, Dylan, Eddy, Elton, Erick, Ernest, Evan, Forest, Frank, Freddie, Fredrick, Gabe, Gabriel, Gordon, Gus, Harry, Homer, Horatio, Howard, Humphrey, Isadore, Jaden, Jake, Jeff, Jeffrey, Jeremy, Jerome, Jessie, Jim, Joe, John, Johnathan, Johnny, Joseph, Julius, Kiefer, Kirk, Koby, Kurtis, Lance, Larry, Lee, Leighton, Leonard, Leroy, Leslie, Liam, Loyd, Lucius, Luke, Marshall, Martin, Matt, Matthew, Merton, Milo, Mitchell, Moe, Montgomery, Monty, Morgan, Ned, Neil, Nelson, Nicholas, Nick, Oswald, Otto, Perce, Peter, Phil, Ralph, Randall, Robert, Roger, Ron, Roy, Rupert, Seymour, Shaquille, Sheldon, Sidney, Steve, Sylvester, Ted, Terance, Travis, Trevor, Tylor, Val, Vincent, Walter, Wilfred, Will, William, Wilson, Zac

Helenos.

Nombres de Varón.

-Abderus, Acheron, Achiles, Acis, Adapa, Aderito, Agapios, Aidos, Ajax, Akakios, Aleko, Alexandros, Alexio, Alexis, Alpha, Ambroggio, Ambrus, Anargyros, Anastasios, Andreas, Andru, Angelos, Aniketos, Apostolos, Argyris, Aristotelis, AStro, Ate, Athanasios, Calgero, Calixto, Camillus, Charalampos, Chrysantos, Cirilio, Claus, Daymon, Delphi, Demetrios, Dimitrios, Dimosthenis, Dionysios, Doroteo, Dorotheos, Dray, Dyonisios, Efstathios, Elias, Emilius, Eros, Estevao, Evangelos, Felipo, Filippos, Khristian, Klark, Konstantinos, Kristo, Kyriacos, Kyriakos, Kyros, Laertes, Lavrentios, Leandros, Lefteris, Lennan, Leonidas, Lysander, Macarios, Margarito, Marinos, Marios, Markos, Matthias, Maur, Melesio, Michail, Midas, Mihail, Mihalis, Minos, Neofytos, Nestore, Nicodermo, Nicolae, Nicolaos, Nikolas, Nikoremos, Omega, Orion, Otis, Panagiotakis, Panagiotis, Panos, Pavlos, Pegasus, Pero, Petar, Petros, Philippos, Pierro, Pieter, Platon, Plutus, Serafeim, Sokratis, Sotirios, Spiridon, Spiros, Spyro, Stahits, Stamatios, Stefanos, Takis, Thanasis, Theodoros, Thomas, Tryphon, Vangelis, Vasilios, Vassilis, Vlasis, Yianni, Yorgos, Zinon.

Nombres de Mujer.

-Abdera, Acantha, Acnes, Aella, Aethra, Agafia, Agape, Agathe, Agave, Agna, Agnek, Aidoios, Airla, Alannis, Alethea, Alexandra, Alexandrite, Alisha, Amalthia, Amaranda, Aminta, Anastasia, Anatola, Angelik, Anna, Anthia, Argie, Astra, Athanasia, Basileia, Cahlia, Cailey, Calantha, Candra, Carissa, Carlyn, Celandia, Chara, Charon, Clea, Clymene, Corinna, Crysanthe ,Delia, Demi, Denae, Desma ,Despina, Diamantina, Diana, Dora, Doralia, Dorea, Dorienne, Efimia, Efthalia, Eftychia, Elani, Elearia, Elefteria, Eleftheria, Elene, Elianne, Elisavet, Elisse, Eos, Erma, Eula, Evgenia, Febe, Filippa, Georgia, Glykeria, Gredel, Haldis, Halina, Harmonia, Helle, Hera, Hyades, Inesa, Ioanna, Irena, Iriana, Irya, Isaure, Ismene, Jacinda, Jola, Justina, Kaly, Karis, Karlyn, Kassandra, Katerina, Katharine, Katina, Kleopatra, Kolette ,Konstantina, Koralia, Korina, Korinna, Kriska, Kynthia, Kyveli, Lais, Lalita, Larisse, Leda, Leithsa, Lenore, Ligia, Louiza, Luigina, Lux, Malissa, Malvine, Marianna, Marika, Marjorie, Marlas, Martha, Meggy, Melanthe, Melora, Mintha, Natasa, Nefeli, Nemesis, Neola, Nike ,Nikoleta, Nyla, Odelle, Oleisia, Olympia, Panagiota, Panthea, Paraskeve, Paraskevi, Pelagia, Petra, Phaedra, Phila, Rhea, Selene, Selina, Sibylla, Sophia, Sophy, Sotiria, Stacie, Stephenie, Sybella, Tasia, Tasoula, Thaisa, Thalia, Thekla, Theodora, Thera, Timona, Triana, Varvara, Venus, Xene, Zinovia


Germanos


Nombres de Mujer.

Abigail, Ada, Agathe, Agnes, Albine, Aleit, Alena, Alexia, Alida, Amelia, Angelika, Anja, Anke, Annegret, Annelie, Anneliese, Annika, Astrid, Augustine, Beatrix, Benedikta, Bertha, Bianka, Brünhild, Bärbel, Cara, Carla, Cassandra, Catrin, Christiane, Christine, Constanze, Corina, Cäcilie, Diana, Dorothea, Edith, Eleonora, Elfriede, Elisabeth, Erika, Felicitas, Ferdinanda, Frieda, Fritzi, Fränze, Gabriele, Georgina, Gertraud, Gisela, Gitte, Gratia, Gudrun, Hannah, Hanne, Hedy, Heidi (diminutivo de Adelaida), Heinrike, Helmine, Henriette, Hertha, Hildegarde, Hiltrude, Imke, Inga, Ingeburg, Ingrid, Irma, Irmtraud, Isabella, Ivonne,  Jessika, Johanna,  Josephine, Julia, Juliane, Justine, Jutta, Karen, Karla, Katarine, Katharine, Kathrin, Katrina, Klara, Kriemhild, Kristiane, Lisa, Lisbeth, Lore, Luise, Luitgard, Magda, Maike, Mareike, Margarethe, Margrit, Mariele, Marlene, Mechtilde, Michaela, Mirjam, Nadja, Nele, Nora, Olivia,  Ortrun, Patricia, Priska, Rebekka, Regina, Reinhild, Renate, Rike, Rosalie, Rosemarie, Rut, Sandra, Saskia, Selma, Severina, Sidonia, Sieglinde, Silvia, Sonje, Steffi, Susann, Sylvia, Tatiana, Teresa, Therese, Thora, Ulrike, Úrsula, Valerie, Vanessa, Veronika, Viktoria, Wanda, Wilhelmina.

Nombres de Varón.

Achim, Adalbert, Adolf, Alban, Alexander, Alfons, Alois, Aloysius, Alwin, Ansgar, Anton Armin, Arnfried, Arthur, Baldur, Barnabas, Bartholomäus, Benedikt, Bertram, Björn, Burchard, Carl, Carsten, Clemens, Conrad, Corbinian, Cord, Detlef, Dierk, Diethelm, Dietrich, Dirk, Dominik, Eckart, Edmund, Ekkehardt, Engelbert, Erich, Ernst, Eugen, Ewald, Falk, Filibert Friedemann, Friedhold, Friedrich, Georg, Gereon, Gerhardt, Gert, Gilbert, Gotthard, Gottlieb, Gustav, Günther,  Hannes, Hartmann, Hartwig, Heiko, Heinrich, Helmfried, Helmuth, Herbert, Hieronymus, Horst Hubert, Ignatz, Isidor, Jan, Jeremías, Joachim, Jörg, Jürgen, Karl, Kaspar, Kilian, Korbinian, Lambert, Leberecht, Leonhard, Lorenz, Ludger, Luitpold, Lukas, Malthe, Merten, Nicolaus, Oskar, Pankraz, Parsifal Pascal, Peter, Quirin, Raimund, Richard, Rochus, Sascha, Sebastian, Siegfried, Silvester, Vester, Vinzenz, Waldemar, Walther Wenzel, Werner, Wetzel, Wilfried


Italos.


Nombres de Mujer.

Ada, Addolorata, Adelaide, Agata, Agnese, Alessandra, Alice, Alina, Allegra, Amparo, Anastasia, Angelica, Angelina, Anna, Antonella, Antonietta, Anunziata, Asunta, Augustinas, Aurora, Barbara, Beatrice, Berenice, Berta, Bianca, Candida, Carlisle, Carola, Carmine, Casey, Caterina, Cecilia, Celestina, Chiara, Cinzia, Claudia, Columba, Concetta, Consolata, Cornelia, Dalila, Dane, Darice, Eleonora, Elisabetta, Emiliana, Flora, Francesca, Gaia, Genoveffa, Gianna, Giorgia, Giovanna, Giulia, Giuliana, Giuseppina, Giusta, Grazia, Greta, Immacolata, Iolanda, Iride, Isabella, Ivana, Kyle, Lara, Lauretta, Leandra, Leonarda, Leonora, Letizia, Liliana, Lisa, Livia, Liviana, Loredana, Loreta, Loretta, Lucia, Luciana, Lucilla, Lucrezia, Ludovica, Luisella, Maddalena, Mafalda, Marcella, Margherita, Marianna, Mariella, Martina, Michela, Mirella, Natale, Natalia, Nella, Norma, Nunzia, Ofelia, Olga, Olivia, Orsola, Ottavia, Paola, Paolina, Patrizia, Penélope, Piera, Priscilla, Rachele, Raffaella, Rebeca, Regina, Rosabella, Rosangela, Rosanna, Rosario, Rosella, Salvatrice, Silvana, Simona, Smeralda, Stella, Sveva, Teodora, Tullia, Valentina, Valeria, Vanessa, Vera, Vicenza, Viola, Violetta, Vita, Vittoria, Viviana.


Nombres de Varón.

Abelardo, Abele ,Abramo, Adalberto, Adriano, Agato, Agostino, Albano, Alessandro, Alessio, Alexandro, Alfonsino, Alonzo, Alphonso, Amandus, Ambrogio, Amos, Anastasio, Andrea, Angelo, Antoine, Antoni, Antonino, Aristo, Armand, Armando, Arnaldo, Arno, Augustino, Augusto, Baptiso, Bardo, Bartolomeo, Bendetto, Benedetto, Benito, Bento, Benvenuto, Beppo, Bernardo, Biagio, Branko, Calisto, Camillo, Candido, Castoro, Cecilo, Celestino, Cesare, Cheiro, Cícero, Cipriano, Cirillo, Claudio, Coel, Consalvo, Constancio, Corbin, Cornelio, Cosimo, Cosomo, Dago, Dallano, Damián, Damiano, Dante, Davide, Dayno, Delko, Democritos, Demos, Dermoto, Desmond, Dillono, Domenico, Donatello, Donnan, Dorano, Drystano, Durando, Dustino, Ebeno, Edberto, Edgardo, Edoardo, Eiros, Elgaro, Elm, Emanuel, Emiliano, Emilio, Emmono, Enrico, Erberto, Eresto, Esmond, Ettore, Gabin, Gabrielle, Gabriello, Gael, Gaetano, Galileo, Gamalalielo, Garibaldo, Gaspare, Gennaro, Giacinto, Giacomo, Gianni, Gioacchino, Giocobo, Gioele, Gioliano, Giordano, Giorgio, Giovacchino, Giovanni, Giraldo, Giulio, Giuseppe, Gregorio, Grimaldo, Gugielmo, Guglielmo, Guistino, Gullo, Hadriano, Evan, Evangelos, Fabian, Fabiano, Fabrizio, Fedele, Federigo, Ferdinando, Figaro, Filippo, Fiorello, Fiorenzo, Flavio, Fortunato, Francesco, Franko, Fulco, Hermando, Horatio, Hugo, Iacovo, Iago, Ignazio, Ingo, Isacco, Ivano, Jace, Jago, Jamino, Jessopo, Justino, Kamil, Lamberto, Lamonto, Landrico, Lanzo, Laurus, Lazzaro, Lazzo, Leandro, Lemuel, Lenard, Leonardo, Leone, Leupoldo, Libero, Lionardo, Lombardo, Lourenço, Luca, Luciano, Lucio, Luigi, Mabono, Macarius, Manoel, Manrico, Marcello, Marcelo, Marco, Marcus, Marino, Mario, Martino, Marzio, Massimiliano, Massimo, Matteo, Maurizio, Mercurino, Michele, Mituaro, Molano, Moroto, Mosé, Mungo, Muzio, Naldo, Nestore, Nicholo, Nicola, Oliviero, Omero, Onofredo, Orazio, Orsino, Palmiro, Paolo, Pasquale, Patricio, Patroclus, Paulino, Peopero, Piero, Pietro, Placido, Raffaelle, Raimondo, Reinaldo, Ricardo, Riccardo, Ringo, Roberto, Rocco, Rodolgo, Rowan, Ruggero, Sadoc, Salvatore, Samuel, Samuele, Santo, Savino, Sebastiano, Sebastiono, Sereno, Shakuer, Shermano, Silvano, Silvestro, Simone, Slade, Stefano, Stephano, Tedorico, Teobaldo, Teporo, Tommaso, Trevoro, Tullio, Udolfo, Ulisse, Umberto, Valentino, Valerio, Venanzio, Victoro, Vito, Vittorio, Zaccaria


Ya tenemos algunas ideas de nombres, no están todos, faltan nombres nórdicos y asiáticos, pero podeis encontrar mas listados en internet, ahora para escoger el nombre de nuestro alter ego seleccionamos aquellos que nos agradan, ya sea por su sonoridad o significado.

Titulos y apellidos.

Para acabar de componer el nombre hemos de poner un apellido y un titulo a nuestro personaje, para componer los títulos podemos mirar los listados de títulos nobiliarios de los diversos países, o de rangos militares...

No es lo mismo que nuestro alter ego sea Comodoro que Sir, o tal vez catedrático honoriscausa.

para el apellido podemos usar un derivado de un nombre de los ya visto, o optar por un patronímico, como un nombre de población o incluso crear un compuesto con las palabras mas definitorias de un mundo steampunk, ya sean carbón laton engranaje, prueba a traducir estas palabras a diversos idiomas y probar  si te gusta su sonoridad.

En la anterior entrega pusimos el ejemplo de Jeremías Thilsiter, el colono lunar de origen germano, aficionado a los bonsáis, decidimos que nuestro amigo se apellidaría Thilsiter, que para aquellos que no lo sepan es un tipo de queso, con agujeros de origen germano. además decidimos que como es de origen germano suele hacer preceder su nombre del titulo Herr, que equivale a Don. así pues su nombre completo seria Herr Jeremías Thilsiter, y para redondear le daremos un par de títulos en este caso será Colono del cráter y Guardian del Bonsai. Así que cuando sea presentado a terceros dara una idea clara de quien es.

lunes, 20 de febrero de 2017

Segunda Visita al Museo Geominero

El pasado 18 de febrero tuvimos la maravillosa oportunidad de visitar el Museo Geominero, situado en un edificio magnífico. Guarda una de las colecciones de minerales mas grande de España, y es un templo moderno del saber, donde aprender y disfrutar con amigos y familia.


En esta ocasión fue especialmente insigne debido al la enorme participación, con más de una veintena de personas disfrutando del museo, sus exposiciones y compartiendo ideas y vivencias.

También es la primera, de lo que esperamos que sea una de las muchas, visita a museo que nos caracterizan.


(Hans H. Bauer y Hester)
El museo esta compuesto por una exposición de fósiles,de lo mas interesante, así como la espectacular sala magna donde se encuentra el grueso de la exposición y alberga la mayor parte de las piezas, a la que sumamos dos terrazas, plagadas por mas piezas, todas ellas forman una de las selecciones minerales mas completas de europa.






jueves, 16 de febrero de 2017

Biografías de ficción Vol. 3

En este juego se desarrollan biografías con elementos de ficción de personajes reales. Puedes encontrar las ediciones anteriores aquí y aquí.


Matsuo Bashō (Mikel Villafranca)

Matsuo Bashō nacido como Matsuo Kinsaku (Ueno, 1644 - Osaka, 28 de noviembre de 1694)
Fue el poeta más famoso del período Edo de Japón. Durante su vida, Bashō fue reconocido por sus trabajos en el Haikai no renga (俳諧の連歌).
Está considerado como uno de los cuatro grandes maestros del haiku; Bashō cultivó y consolidó el haiku con un estilo sencillo y con un componente espiritual, pero también escribió varias series de poemas dedicados a las máquinas, más concretamente a las calderas novedosas que permitirán hacer mejores aleaciones. Su poesía consiguió renombre internacional, aunque su poesía sobre maquinas a Vapor quedó eclipsada por el cuerpo mayor de poemas más espirituales dedicados a la naturaleza, y en Japón muchos de sus poemas se reproducen en monumentos y lugares tradicionales.
Vapor mueve
Mazo, hierro plegado
Alma de samurai
Este es talvez el poema de esta serie sobre máquinas de vapor más famoso, en el se ve como el Matsuo se conmueve al observar como un enorme mazo a vapor golpea el metal con el que el herrero está forjando una katana, plegando el metal sobre sí mismo una y otra vez para hacer una mejor hoja.
De esta misma serie es este otro dedicado a sistema de poleas y barriles que permite subir el agua de una forja para templar el metal, para regocijo del herrero que ve su trabajo mucho más llevadero.
Rueda agua
Mueve, silva hierro
Herrero canta.
Bashō empezó a practicar el arte de la poesía siendo muy joven, y más adelante llegó a integrarse en el escenario intelectual de la capital, para llegar a convertirse rápidamente en una celebridad en todo Japón. A pesar de ser maestro de poetas, en determinados momentos renunció a la vida social de los círculos literarios y prefirió recorrer todo el país a pie, viajando incluso por la parte norte del Archipiélago, un territorio muy poco poblado, para poder encontrar fuentes de inspiración para sus escritos, tales como parajes naturales, o turberas y arroyos de montaña donde podía ver algunas de estas maravillosas invenciones a vapor o maravillosos paisajes naturales.
Bashō no rompe con la tradición sino que la continúa de una manera inesperada, o como él mismo comenta: "No sigo el camino de los antiguos, busco lo que ellos buscaron". Bashō aspira a expresar con nuevos medios el mismo sentimiento concentrado de la gran poesía clásica. Sus poemas están influidos por una experiencia de primera mano del mundo que le rodea y, a menudo, consigue expresar sus vivencias con una gran simplicidad. Del haiku Bashō había dicho que es "sencillamente lo que sucede en un lugar y en un momento dado".



Vincent van Gogh (Ángela Ramos)
NOTA DE LA AUTORA: como la vida y obra de Vincent van Gogh es más que conocida, he decidido sacar a relucir una de las cartas que el pintor mandaba a su hermano Theo, las cuales se han recopilado, entre otras formas, bajo el título de "El pájaro enjaulado". Esta en concreto data de tres días antes de su muerte.
Entiéndase que este es tan solo un granito de los días postreros de la vida del artista.
26 de julio de 1890, Auvers-sur-Oise, Francia
Querido Theo,
¿Qué tal va todo? Espero con todas mis fuerzas que la suerte te sonría mucho más de lo que me mira a mí.
Te escribo esta carta desde la desesperación. No sé qué hacer ya. Creo que volveré al sanatorio pero, ¿por qué? No estoy loco, ¿verdad? Quizá sí, mi estimado hermano, ¿piensas qué lo estoy? Decías qué mis cuadros te transportaban a otro mundo. Y así es.
No lo digo en un sentido metafórico, Theo. Tenías razón.
Cada lienzo es una ventana a un universo alternativo. Ayer mismo comprobé como en ellos hay vida. ¡Cuánto te hubiera gustado conocer aquellos paisajes, aquellos seres!
¿Tienes en mente la pintura de aquellos campos amarillentos y sepiaceos? Allí hablé con los hombres cera. Hombres anchos, de trazo grueso, espesas cejas y claros ojos. Trabajan cultivando espigas y arando la tierra. No hablan nuestro idioma, sino que emiten unos extraños sonidos guturales y silban a la tierra a medio verdear para moverla. Son fantásticos, como nada que hubiera visto hasta ahora. Se alimentan de sopas de líneas finas, beben del recuerdo de las nubes.
Pero no solamente están los hombres cera, hermano.
Si miras bien, verás que los girasoles son en verdad muchachas dormidas, acurrucadas en sus tiernos capullos. Pero hay que tener cuidado con ellas. Jugarán contigo porque así es como entienden el amor. Te darán collejas, te harán la zancadilla y; cuando estén cansadas, se plegaran con sus faldas amarillas y sus cabellos castaños a dormir en el tallo brillante.
También sumergí mis pies en la arena donde varaban las barcas de Saines-Maries. Sentí el calor de junio en mi nuca y una tristeza sofocante. Allí se erguían, junto a las embarcaciones, las mujeres-vela. Jamás vi nada similar. Estaban crucificadas a los mástiles. Las gasas que cubrían malamente sus senos en punta hacían las veces de velas. Sus dedos se afanaban por desenterrarse de la grava, y su rostro estaba cubierto por un tremendo dolor. Me era imposible moverme. No podía hacer nada por salvarlas, nada por eliminar su imagen agria de mi memoria.
¡Oh, Theo! ¡Y aquella no fue la más horrible de mis visitas!
De repente estaba en la Habitación amarilla, arropado hasta los dientes por una manta roja, que no era roja, sino hecha de claveles cosidos. Me miré al espejo y vi mi reflejo más roto de lo que nunca antes he estado. Llamaron a la puerta.
En el cuadro no se puede ver. Pero están llamando todo el rato. Con suavidad y firmeza. Sin parar. Te prometo que, aunque yo al principio creí que era un fantasmagórico sueño, todo lo que pasó después fue real. No dudes de mis palabras.
Me decidí a abrir la puerta, no sin cierto temor.
¡El cielo de la más bella noche estrellada se presentaba a mis ojos! No había nadie.
Volví un paso más atrás, de vuelta a la habitación. Ahí estaba todo. Oliendo a café de ayer.
Contemple de nuevo el cielo colmado de candores brillantes, y una figura se acercó a mí.
Quizás la palabra correcta sea que «flotó» hacia mí. Porque iba desplazada por la niebla de mayo.
Era una dama joven. De piel blanca (no sonrosada como la humana), pupilas azules y una melena plata que ondeaba. Portaba un collar perlado magnífico y el resto de su cuerpo estaba oculto por una tela cerúlea y marina. Comprendí que era la Luna quien estaba ante mí. Sus pequeñísimas manos tocaron mi rostro, palparon el lóbulo de mi oreja izquierda y se detuvieron sobre mis párpados. Lloraba. Primero ella y luego yo, contagiado por su angustia.
No recuerdo nada más, si es que lo hubo. Solo que me dejó en la capilla que pinté en el cuadro y que desperté exhausto y con el estómago tan cerrado que no he podido probar bocado en estos días.
Es posible que lo achaques a mi mal llamada enfermedad. La que me permite descifrar otras realidades, la que me ha descubierto sueños eternos.
Puede que haya sido todo una pesadilla.
No lo sé.
Quizás sea por mi última recaída. Otra vez pensando en que mi obra es inútil y nunca guardará mi memoria. Moriré en el silencio.
No lo sé, Theo.
Vuelvo al sanatorio. Envíame tu respuesta allí.
Un abrazo,
Vincent van Gogh
PD: la Luna me sonrió y, antes de partir, me dijo al oído: "tu color dibujará el futuro"


Robert Schumann (Cecily Cogsworth)
¡La Máquina, la máquina!
Conocí a Robert Schumann durante los últimos 2 años de su vida. Todo que sé de él viene de las muchas conversaciones que mantuvimos cuando yo era enfermera de noche en el asilo para enfermos mentales del Herr Doktor Franz Richarz en Bonn.
Nunca escuché su música hasta oír los Kinderszenen en un concierto bastantes años después de la muerte de Herr Schumann en 1856.
https://www.youtube.com/watch?v=Fdms6u7fXF8 *
Solo vivió 46 años y me comentaba que comenzó sus estudios musicales a los 7 años. Ya a los 14 años escribió un ensayo sobre la estética de la música que a mí me gustaría leer y aunque fue obligado a estudiar la abogacía durante varios años, en realidad la vida de Robert Schumann dedicado a la literatura, a la música…
y a Clara, su dulce esposa.
Hasta el 1840, sólo compuso música para el piano, el bendito y maldito piano, pero en aquel año, cuando por fin pudo casarse con la mujer de sus sueños, compuso algunas de las más bellas canciones jamás escritas
https://www.youtube.com/watch?v=AwZFrb-mt8I **
Su matrimonio con la dulce Clara, una de las mejores pianistas de su generación, produjo ocho hijos. Solo pudieron casarse luego de un juicio acrimonioso instigado por el padre de ella. Lógico, en realidad. La gran parte de los ingresos de Friedrich Wieck vino de lo que cobraba su hija por los conciertos que tocaba por todo Europa.
Sé que Robert Schumann nació en Zwickau. Es difícil imaginar en Zwickau, el hombre melancólico quien yo conocí, paseando por las calles abarrotadas de los carros automáticos que caracterizan esta ciudad minera. Desde luego, si hay un avance de tecnología en el mundo, seguramente lo encontrarás en Zwickau. A mí, me da cierta repelús, imaginar las calles tranquilas de una ciudad germana convertidas en reductos de maquinaria llena de resortes y engranajes, el cielo nublado por malolientes humos, y todo para llenar los bolsillos de los industrialistas. Por lo que me han contado, los trabajadores que mantienen en marcha los colosos metálicos, viven en un estado lamentable, sin poder aprovechar de estos milagros de los tiempos modernos.
Supongo que es ahí donde encontró Robert los prototipos de aquella máquina maldita. Parece que los músicos son capaces de hacer lo que sea para mejorar su técnica y capacidad de interpretación.
Yo no puedo decir a ciencia cierta de dónde vino la idea usar la máquina, una prodigiosa combinación de latón, madera y muchos engranajes que presumía fortalecer los tendones de los dedos tercero y cuartos de la mano derecha - si lo había escuchado mencionar en una tertulia, o si intentaba hacer la competencia como pianista a su prometida, una auténtica niña prodigia...ella, la dulce Clara.
Lo que sí puedo asegurar es que hasta el último día de su vida, Robert Schumann tuvo pesadillas donde gritaba-¡La máquina, la máquina!
Terribles noches,aquellas, cuando Herr Schumann hablaba y hablaba durante horas para mantenerse despierto. Hablaba de su viaje a san Petersburgo cuando acompañaba a la dulce Clara en una gira de conciertos, de la novela que él escribió a los 16 años, de las aventuras de sus hijos cuando eran pequeñines todavía.
Hasta hoy día me acuerdo de sus nombres: Emil, Marie, Elise, Julie, Ludwig, Ferdinand, Eugenie, y Felix. Ninguno vino a visitar su padre durante los últimos 2 años de su vida. Ni tampoco ….ella, la dulce Clara.
Sé que luego de graves depresiones, Robert Schumann intentó abarcar una carrera como director de orquesta y en 1850, llegó a ser nombrado director musical en Düsseldorf, pero el pobre hombre era un director pésimo, inspirando hasta compasión en los críticos y una rebelión entre los músicos de la orquesta.
En una ocasión me confiaba él que en dos veces había intentado suicidarse. La primera vez después de la terrible epidemia de cólera de 1833, en que murieron su hermano Julius y su cuñada Rosalie.
La segunda, durante el las celebraciones de Carnaval en 1854, fué cuando Robert Schumann pidió el ingreso voluntario en el sanatorio donde murió 2 años más tarde. Siguió componiendo en el sanatorio, aunque casi todo sus obras fueron destruidos por orden de… ella , la dulce Clara.
Que sepa yo, solamente sobrevivió una obra que escribió Robert Schumann durante estos tiempos cuando yo le conocí, los Cantos del alba
://www.youtube.com/watch?v=weJcyE1AWes ***
Herr Schumann, artista consumado, vivió por sus dos amores, el piano, y...ella, la dulce Clara.
Escribió un concierto magnífico para ...ella, la dulce Clara.
Lo escuché hace poco. Es una obra que hace vivir y saborear la época cuando fue escrito,
https://www.youtube.com/watch?v=Nh07vG6EdRg ****
https://www.youtube.com/watch?v=vAFaqm3YmyE
¿Qué más puedo decirles sobre Herr Robert Schumann? Detestaba Wagner; consideraba su música pretenciosa, igualmente detestaba la música de Lizt. Amaba la lectura de nuestros grandes autores germanos como Schiller, Goethe, Jean Paul y Heine. Se inspiraba sobre todo en la naturaleza y la vida familiar. Fue creyente en el espiritismo.
Vino a verle por fin, dos días antes de su muerte..su dulce Clara. Él ya no pudo hablar y la verdad, ni sé si Robert Schumann reconoció la mujer elegante se sentaba a su lado durante 15 minutos.
https://www.youtube.com/watch?v=a2N7ycBfLzo
* Para mí, ningún pianista consigue expresar la melancolía tierna y austera de esta obra como sir Clifford Curzon
** La grabación es en vivo, del recital donde Fischer-Dieskau hizo su debut en el Festival de Salzburgo en 1956
*** Es muy difícil imaginar las condiciones en que Schumann escribió esta partitura.
****Esta interpretación legendaria fue grabado en el 1948, poco después que el solista, Dino Lipatti recibió un diagnóstico de linfoma de Hodgkins. Lipatti murió 2 años más tarde, a los 33 años.



Eduard Munch (Rafael González)
No hay muchos personajes en la historia que hayan sufrido el mismo nivel de incomprensión y frustración vital por los que tuvo que pasar Eduard Munch. Algo que se está logrando paliar en la actualidad, aunque solo en parte, gracias a iniciativas como la capilla aún inconclusa en Oslo, o la creación de la cátedra de óptica interdimensional en la Sorbona. Por supuesto, las contribuciones del señor Munch son conocidas ahora por la práctica totalidad de los habitantes de la Tierra. Pero al pensar en cómo era nuestro mundo antes de que se valoraran en su justa medida los logros del genio noruego, no es raro considerar que se ha producido un cambio revolucionario. Un cambio digno de considerar que estamos siendo testigos de una nueva era.
La azarosa vida de Eduard Munch tuvo como fuente principal de su pesar la enfermedad que entonces llamábamos tuberculosis, y que hoy día se conoce como Síndrome de Munch. Las memorias que redactó poco antes de su desaparición nos han dejado un nítido cuadro de dolor por las prematuras muertes de su madre y su hermana, que la dureza de carácter paterno nunca ayudó a aliviar. Quizás, como él mismo elucubró, la familiaridad del médico militar con la muerte le había endurecido tanto como para olvidar que su hijo no era un soldado y necesitaba ayuda para sobrellevar el duelo. Un trauma del que la mayor beneficiada fue la humanidad, pues la obsesión de Munch por la tuberculosis le siguió hasta la escuela de ingenieros de París.
Es necesario recordar que, en aquellos años, la enfermedad se achacaba en exclusiva a malas condiciones de salubridad y a una alimentación deficiente. Contra ello, el remedio que acostumbraba tener mayor efecto solo estaba al alcance de quienes disponían de una economía saneada: la estancia en un balneario. Aire vivificante, cuidados médicos continuos y una dieta sana. Y para los potentados surgieron los sanatorios volantes, esos gigantes que viajan en torno a las grandes cordilleras europeas para proporcionar a sus viajeros semanas y meses de tranquilidad lejos por completo del mundo. Pero incluso el más fastuoso de esos remedios no dejaba de ser una solución temporal, ya que las recaídas eran muy frecuentes y la salud de cualquiera que la padeciese quedaba debilitada de por vida.
Es por eso que resulta sencillo entender por qué se centró Munch en la aplicación médica de la ingeniería. En sus memorias recuerda con nostalgia las noches pasadas en vela, repasando planos de máquinas con las que esperaba replicar el efecto de purificación ambiental de un balneario. Desvelos que fructificaron en bombas de aire tan eficientes, que aún hoy se usa su diseño en minas y factorías. Sin embargo, al joven Munch le resultaron insuficientes; pues su empeño se había ido centrando en crear un filtro capaz de bloquear el paso de las partículas que portaban la enfermedad. En su mente soñaba con habitaciones donde el aire siempre estuviera limpio de miasmas, que podrían ubicarse en iglesias y ayuntamientos para dar servicio a jóvenes y ancianos enfermos. Atendidos por autómatas, sanarían a muchos de los que, por su condición social, estarían abocados a morir por falta de recursos.
Ese interés le condujo hacia la óptica. Los avances en microscopios y telescopios, unido a los postulados de energías invisibles para el ojo humano, le llevaron a pensar que podría diseñar un equipo capaz de percibir la presencia de partículas nocivas en el aire. En algunos de los diseños que se conservan, es visible el «detector de impurezas» que pretendía instalar. Así pues, investigó las propiedades de distintos cristales minerales y comenzó a experimentar fabricando lentes que contenían distintas proporciones de esos cristales: cuarzo, berilio, amatista, aguamarina... Trabajó con monturas de gafas de lentes superpuestas, para probar combinaciones de diferentes ópticas, siempre con el mismo resultado: negativo.
Por suerte para todos nosotros, su espíritu no se doblegó ante esos obstáculos y siguió experimentando hasta septiembre de 1882. Según cuenta él mismo, ese día se pudieron contemplar en París las auroras boreales más espectaculares de la historia.
«Me encontraba probando una serie de lentes mixtas, para las cuales había usado fluorita y barita en su composición, cuando mi laboratorio se vio envuelto en llamaradas de colores brillantes que entraban a raudales por la ventana. Al norte, por encima de Notre-Dame, la aurora boreal había prendido en el horizonte con el fuego de los dioses y su belleza me arrebató por completo. Dejé todo y corrí a la orilla del Sena, para verla mejor desde el Puente Real.»
Al día siguiente, al retomar la tarea inacabada, Munch hizo un descubrimiento sorprendente: mirando a través de aquellas lentes seguía viendo su cuarto como la noche anterior. Afectadas por la increíble energía emitida por la aurora boreal, «el mundo se me mostraba con un colorido intensificado, aunque distorsionado». Asombrado por semejante maravilla, probó suerte con varias combinaciones de lentes hasta lograr la imagen más intensa posible. Supuso que esos colores correspondían a energías invisibles del espectro, pero ignoraba a cuáles en concreto y la utilidad que pudiera dársele, así que lo mantuvo en secreto hasta que diera con la respuesta.
El propio Munch confiesa que, durante unos días, las gafas constituyeron su entretenimiento y casi una fuente de diversión. Las llevaba siempre consigo, y aprovechaba cualquier ocasión para comprobar el efecto de las que empezó a denominar como lentes boreales. Buscando pautas en la manera en que veía las llamas del fuego, la luz de un farol, de las estrellas o la luna. Algo que le pudiera orientar sobre qué aspecto oculto del universo se le estaba revelando.
Una respuesta que, como todo en la vida de Munch, le llegó de forma traumática. El día en que visitaba a un amigo, muy debilitado por la tuberculosis, y quiso animarle mostrándole la maravilla de las gafas. Él mismo dejó constancia de lo ocurrido de una forma insuperable.
«Para que supiera cómo funcionaban, me las puse yo en primer lugar. Y entonces, al mirar hacia él, descubrí con horror una presencia a su lado. Un ser pálido, de miembros famélicos, que se abrazaba a él como una amante deseosa. Pero cuando levantó la cabeza en mi dirección, lo que vi fue la mirada de un demonio. Incluso los colores de la sala los rehuían, formando un vacío de negros a su alrededor en el que el mundo mismo se retorcía, ofreciéndome una imagen monstruosa.»
Aquel día, Munch vio por primera vez a un íncubo. Con el tiempo, y tras múltiples observaciones, pudo relacionar la presencia de estos seres con la tuberculosis hasta estar seguro de que eran los responsables de la misma. Y fue en este momento cuando debió afrontar las mayores frustraciones de su vida, pues la explicación a tal descubrimiento no era fácil de aceptar por el resto de los hombres de ciencia: que aquellas lentes le daban acceso a un espectro del mundo que, como poco, podía considerarse fantástico. Y lo que ahora sabemos, que las auroras boreales son portales hacia el mundo de los espíritus, Munch debió hacérselo entender a una sociedad de descreídos.
Por desgracia, los profesores con los que intentó hablar para que le ayudasen a demostrar su postulado le rechazaron sin más. Pero quiso la fortuna que se cruzase con otros genios más receptivos: los hermanos Lumière. Buscando la manera de demostrar el potencial de las lentes boreales, acabaron por desarrollar la cámara espectral; gracias a la cual lograron plasmar por primera vez imágenes de esas criaturas que habíamos relegado a las leyendas y los cuentos infantiles, además de obtener instantáneas del mismo alma de quien se ponía frente a su objetivo. Un éxito que tardó en ser reconocido, pues las fotografías presentadas en una exposición resultaron escandalosas para el público. «Vampiro», «Ansiedad», «El artista y su modelo», «Pubertad» o «Trabajadores de vuelta a casa» mostraban al público una realidad incómoda para el espíritu de aquellos que creían que la ciencia había desentrañado ya los misterios de la esencia del universo.
El último capitulo de sus memorias nos desvela que había empezado a plantearse la posibilidad de combatir a los íncubos para erradicar la tuberculosis, o encontrar la manera de purificar la sangre de los enfermos de la ponzoña que les inoculan. Una tarea que se entremezclaba con el temor que estaba desarrollando a represalias de los íncubos, pues era obvio que su invisible presencia había sido descubierta. Pero desapareció a principios del siglo XX, sin que se sepa a ciencia cierta qué le sucedió, poco después de publicar su tratado «de las posibilidades de las lentes de fluorita y barita, tratadas con alta radiación boreal». Un legado que, junto con la colección de fotos que había realizado, llamaron la atención de Koch y otros científicos; de modo que en menos de una década las lentes boreales se volvieron comunes para descubrir la presencia de entes perniciosos en los hogares de los enfermos y en los sanatorios mentales. Permitiendo que alcanzásemos esta era de la medicina en que nos hemos librado de males para los que nunca creímos tener cura.


Gilgamesh  - Jose Castro del Alamo
Para conocer la Biografía de Gilgamesh, hay que transportarse hacia el 2700 o incluso cien años después, en el 2600 a.C. para encontrarnos con la persona histórica que protagonizará más tarde, entre algunos otros textos, la denominada Epopeya de Gilgamesh. 
Al parecer, fue rey de Uruk, estuvo interesado en el mantenimiento y la prosperidad de la ciudad, y se interesó por su engrandecimiento, construyendo para ello una muralla que la protegiera, y diera límite. Este hecho, aunque pueda parecer simple, no lo es. Conocer el límite de algo es definirlo, describirlo, y diferenciarlo del resto. Es lo que discrimina entre el orden y el caos, o si lo vemos desde otra perspectiva, es lo que marca la diferencia entre el gobierno de Gilgamesh, y lo que se encuentra fuera del orden y de su jurisdicción. Teniendo en cuenta que Gilgamesh consiguió la gloria de ser un gobernante ejemplar, cualquiera se queda fuera de las murallas de Uruk, donde cualquier contratiempo nefasto pudiera suceder. Mejor arrimarse a la zarza de Gilgamesh, rey de Uruk, jefe de la asamblea de ancianos de la primera ciudad-Corte, autónoma, donde los ciudadanos ejercen órdenes y son ordenados, que quedar a la intemperie, donde un león pueda darte un zarpazo, o un nómada buscando fortuna, arrase con tu cuerpo en busca de qué llenar sus bolsillos. 
Dice la leyenda, que Gilgamesh no consiguió la inmortalidad, al final de todos sus periplos. Pero yo he encontrado una tablilla, en una parte lúgubre, donde la gente disfruta de un humanismo oculto, ya que obtienen piezas que no pueden enseñar a nadie, ya que proceden del mercado negro, en donde se da un giro, por llamarlo de algún modo, a la versión de la Epopeya que conocíamos hasta hoy.
En este nuevo documento, inscrito en cuneiforme paleobabilónico, Gilgamesh obtiene al final de zambullirse en el Mar Eterno, una preciada planta, que no otorga la inmortalidad, como le dijo Utnapishti, sino que permite trasladarse, como el Sol, y como las rápidas y odiosas crecidas del Tigris y el Eúfrates, en el espacio y, si lo decimos en parámetros actuales, en el tiempo —ya que la concepción del tiempo en babilónico arcaico no es igual a la nuestra, no hay tiempos verbales, es otra cosa más compleja—. Así, Gilgamesh consiguió, según expone esta tablilla, ver lo conocido y lo desconocido, además de ver lo que pasa y lo que pueda pasar. Estuvo presente al ayudar al Santo Pablo, cuando dijo que era ciudadano romano, y pusieron cara de temor los soldados que le habían azotado; estuvo ahí cuando Ramón Llull recibió una visión, por la cual debía exponer su conocimiento de la fe verdadera en catalán, y no en latín. Y lo que más le preocupó, fue cuando contempló con sus ojos, y sintió con su sangre y su carne, como unos artilugios provocaban mediante el movimiento de unas tuercas, y la sacudida de una gran bocanada de aire de humo, que un caballo de hierro, o un gusano, había arrebatado el trabajo a los carros de guerra, decorados y suntuosos, que tanto costaba fabricar, y que tanto valor tuvieran, dando prestigio a quien los dirigiera con mano de hierro. Percibía que este mundo nuevo no valoraba lo que antaño era de oro: las murallas ya no protegían ni diferenciaban nada, sino que estorbaban y se tiraban; las calzadas se abandonaban; y los jornaleros ya no medían el tiempo por el paso del circulo solar, sino que la agricultura se había relegado a ser una fábrica sin techo; los pastores no tocaban la flauta, ni rendían culto a sus ancestros ni a los dioses por la buena manada de este año, en cambio, decidían llevar sus rebaños a unos recintos donde comían abundante y dormían, estabulados de forma perenne. 
Este nuevo documento, no ha cambiado la moraleja que guardaba la relación de tablillas que los sabios del acadio han traducido para nosotros al sermo vulgaris—que cuando trabajan parece que está reunido un sanedrín discutiendo sobre la Torá—. El paso del tiempo y el valor humano es lo que cierra esta tablilla: según el colofón del escriba, Gilgamesh, harto de viajar y contemplar siempre lo mismo, pero con distinta apariencia, decidió poner fin a su existencia dejando de viajar. Así, sin usar la planta mágica, conseguiría que el polvo que le molestó cuando fue alumbrado por su madre, fuese lo último en que se convertiría. Lo tenía, al igual que Alejandro Magno, todo premeditado y no dejó nada al azar. Cuando se acercaba la hora de su muerte, empezó a escribir en latín, lengua que le enseñó Ramón Llull: tempus fugit. Así, termina el relato de la tablilla que he encontrado, discreto lector, así acaba la biografía de Gilgamesh, señor de la ciudadela de Uruk, querida lectora.


Ludwig van Beethoven - Marina González
Gran músico y célebre y revolucionario creador del violín a vapor (su aporte evitó que las cuerdas se rompieran y ensangrentaran las manos de los artistas).
Es el último gran representante del clasicismo vienés del engranaje, consiguiendo trascender la música del Romanticismo del gasoil a un nuevo nivel más potente con la introducción de los robots creados a base de cachivaches y simple metal dorado.
Su producción incluye los géneros pianístico del vapor de termas (treinta y dos sonatas para piano), de cámara a base de violines a vapor, concertante con pianos y violes a vapor y con un maravilloso robot con 32 brazos; sacra (dos misas de órganos con metal refundido del submarino del capitán Nemo y un robot con alta inteligencia en poder afinar tal órgano) y orquestal, con instrumentos de viento, cuyo funcionamiento mediante engranajes son bestiales, entre otras obras.
Su familia era de clase baja, pero ya daba muestras de un gran talento y gran inventiva en la mejora de instrumentos musicales y con gran pasión por la creación de nuevos instrumentos (aunque todos explotaban al intentar darles mas potencia para que sonara mejor música, nunca se dieron cuenta que las mejoras que introdujeron ellos en los ya existentes eran las mas perfectas y posibles). Desde que el abuelo de nuestro músico empezó con el negocio de las mejoras, siempre le tuvieron mucha envidia a Stradivarius, todo el mundo decía que sus violines eran perfectos por la madera, pero la razón verdadera se debía a un simple aceite robado al mismísimo Beethoven con el que usaba para mejorar el engranaje de los violines y que era considerado el mejor en el mundo (y que era lo que necesitaban realmente los violines de Stradivarius, no por la madera, que todo el mundo sabe es mala, venga de donde venga)
Uno de los mayores sufrimientos del artista fue quedarse sordo, por eso, exigía a sus robots que mamporrearan fuerte los tambores y que engrasaran los violines con mucho aceite (de ahí que los invitados a sus conciertos temieran entrar y desnucarse, había una capa que cubría todo el suelo del teatro literalmente y fue tema de broncas con su familia al avisarle de que no tendría tantos fans de su música, hecho inverosímil, ya que el aceite del suelo se convirtió en símbolo de los conciertos de Beethoven)
Beethoven murió como vivió: a lo grande. En su lecho de muerte gritó un alegato a favor del aceite en los engranajes y nuevas mejoras en los clarinetes (instrumento que siempre se le resistió al aceite), pero nadie logró llevar a cabo tales mejoras. En su funeral, le rindieron los mejores honores enterrándole con el primer violín con engranajes de oro y plata para demostrar el valor de su música y de sus aportaciones a los instrumentos.


martes, 14 de febrero de 2017

Cómo crear tu alter ego retrofuturista y no morir en el intento. Vol 2

Herramientas de diseño

La entrada de hoy la vamos a dedicar a las herramientas de diseño, que son las herramientas, mecánicas o ejercicios creativos que pueden resultar útiles para crear tu alter ego. Mas concretamente vamos a trabajar el relato descriptivo del rol, la metonimia del alter ego y el retrato aditivo.

El Relato Descriptivo

Ya sugerí anteriormente que a través de la literatura era una forma usual de describir el alter ego. Y te preguntarás, ¿cómo lo trabajo?

Bien, pues no te frustres porque dispongo de las respuestas a esa pregunta. La respuesta breve es que escribas una descripción del alter ego.

Puede que la respuesta breve sea muy breve para explicarlo, así que voy a ahondar en ella, Para escribir esta descripción necesitas una idea de quién o qué es tu alter ego, y papel, lápiz o cualquier otro útil de escribir. Busca imágenes o objetos de inspiración, por ejemplo un reloj de bolsillo, el corsé o sombrero que va a usar, una fotografía de un señor con una enorme barba como la que te vas a dejar, o un caballo con una pierna mecánica en el que has decidido que siempre monta, mechas de telas e hilos de colores... todas estas cosas y las que se te ocurran a ti pueden servir para montar el alter ego, pero sólo la primera fase, su estética, su apariencia interna. Recuerda que un alter ego es en cierto modo una proyección del propio ser.

Teniendo esto en cuenta, es hora de crear la segunda parte, Ahora que ya sabes que vas a interpretar a un colono de la Luna, que viaja a la madre Tierra para buscar un pino bonsái, y que siempre va acompañado de su fiel revolver láser, y de nombre Jeremías Thilsiter, y que usaras un férreo mostacho y un sombrero de copa ajado... Toca determinar como será el Señor Thilsiter. Es un hombre adusto y brutal o por el contrario es un alegre botánico que busca el bien mayor, usara el pino bonsái para repoblar su colonia natal en la luna, o es por que quiere algo que decore su pequeño hábitat en el pecio espacial en órbita en el que habita... en resumidas cuentas ¿Cómo se comporta, en qué piensa, que características emocionales le caracterizan?

Una vez describas ambas cosas habrás terminado el retrato de tu alter ego, y estarás mas que listo para interpretarlo.

No obstante no te confíes, el alter ego está siempre creciendo, y es posible que el Sr. Thilsiter tenga que explicar muchas cosas. Es por eso por lo que te presento otras herramientas.

La Metonimia del alter ego

De la parte al Todo. Puede que ya estés mas avanzado en la composición del alter ego. Ei es así, éste es tu método creativo.

Con el juego de las veinte preguntas has de tener claro al menos el nombre de tu alter ego y su origen. Ahora explica cómo todos esos elementos estéticos acabaron en su poder. Las explicaciones pueden ser tan vagas o detalladas como desees, por ejemplo seguiremos con el Sr. Thilsiter. Jeremías es, aunque no lo parezca, un amante de los bonsáis, y todo es culpa de un libro que encontró en la colonia espacial de la Luna donde se crió. El libro casi destrozado trataba sobre los bonsáis o para ser mas exactos era un conjunto de poemas sobre bonsáis. Por otro lado ser un huérfano de origen germano en la colonia de chatarreros espaciales de la Luna es peligroso y es por eso por lo que en cuanto juntó suficiente dinero adquirió un revólver láser, un poco desfasado pero funcional. En cuanto al mostacho, lleva uno semejante al que solía llevar su padre en la única foto que conserva de el... Los ejemplos pueden servirte para hacerte una idea, cada objeto o rasgo puede explicarse con una única anécdota. No has de complicarte intentando escribir una historia que lo explique todo, es mas fácil crear una anécdota por rasgo.

El Retrato Aditivo

El alter ego no deja nunca de crecer y evolucionar. Es por eso por lo que ésta herramienta nos es útil. Lleva un pequeño registro de ideas, al vuelo, para que tu alter ego crezca. Yo suelo sugerir una libretita pequeña en la que escribes la idea que se te ha ocurrido, no hace falta darla mucha profundidad. Después en casa ya decidirás si deseas añadirla a tu alter ego o no. Siguiendo con nuestro ejemplo, el sr. Jeremías Thilsiter se encuentra charlando con otros compañeros cuando se le ocurre la peregrina idea de dar a su personaje un toque asiático, y decide que una pipa japonesa es una buena idea, así que escribe en su libreta. Pipa japonesa, mas tarde en casa y con internet localiza la historia de dicho objeto, que se llama Kiseru, y dónde adquirla o cómo fabricarla. En la siguiente quedada ya ha redondeado la idea y con su Kiseru en su tabaquera presume ante sus colegas de como el Ultimo Samurái de Vapor Tomoko Suki se la regaló cuando quedó impresionado con sus conocimientos sobre bonsáis en gravedad cero.

Como ves, cada una de estas herramientas esta interrelacionada con las expuestas con anterioridad.

Así que ánimo y a preparar transfondo para tu alter ego.


lunes, 13 de febrero de 2017

Descuento por tu cuento

El pasado sábado día 4 de febrero tuvo lugar en el Pub Steampunk Ithilien, situado en el cercano pueblo de Chapinería, "Descuento por tu cuento".

El evento tenía por objeto intercambiar narraciones propias o ajenas, narradas al calor de la chimenea, en el magnífico marco del Ithilien, entre la tenue luz de la chimenea y de las lámparas reflejadas en la madera pulida de las mesas y los bancos.

La recopilación de relatos de Eric Rohnen, Ángela Ramos, Ster Valender y otros asistentes llenó el aire y tiñó el ambiente de historias tremendamente variadas, desde relatos para todos los públicos hasta relatos para adultos plagados de potentes imágenes, llenos de Vapores Steam, Misterio, Crimen y Aventuras.


Ángela Ramos

Eric Rohnen

jueves, 9 de febrero de 2017

Campos de Chatarra

Este relato esta relacionado con otro publicado anteriormente en el juego literario "Un bocata de tuercas"

El doctor Zinerman se encontraba revolviendo entre chatarra, las montañas y montañas de chatarra, que habían sido Hombres y Mujeres de metal. Sirius vigilaba desde lo alto de una colina.

Doctor, Doctor... -Sonó la voz apremiante del antiguo sindicalista y ahora revolucionario- veo las luces de un cuadrúpedo, son desguazadores.

El hombre de metal se dejó resbalar hasta el pie de la colina de chatarra, cargó su saco y ambos huyeron del lugar. El cuadrúpedo de los desguazadores arremetió una curva penetrando por entre las dunas de chatarra que se extendían por el yermo páramo. La barriada de la chapa ya no existía, y los blanditos habían dado carta blanca a esos carroñeros, de blanda carne y frágil hueso, cubiertos de desiguales armaduras de chapa.

El cuadrúpedo, un vehículo extravagante, se detuvo. Para Sirius la única comparación apta, es que era un bastardo entre un coche de carbón y un andador de minería, hecho de hojalata y cargado de armas hasta las portezuelas, no había dos iguales, pero todos eran aterradores.

El vehículo paró en un claro, rodeado por dunas de chatarra. Allí descargó su captura del día, mas hombres y mujeres de metal, la mayor parte de ellos estaban irremediablemente muertos, pero algunos simplemente agonizaban.

Los desguazadores se ensañaron con éstos, da igual que fueran piezas inútiles y muertas o aún vivas, usaban grandes tubos de metal, llaves inglesas, nudilleras metálicas y sus botas con punteras de acero y pies de gato.

Sirius entonó una silenciosa oración.- Santa Tuerca de la métrica cinco, protégenos contra la barbarie. Sólo por el sonido pudo percibir que el doctor se desplazaba, como un gato, escalaba y saltaba con silencio de tumba como único compañero, pudo ver cómo la cara de su blandito amigo se cuajaba de lágrimas y enrojecía, él no era experto en blanditos pero conocía ese rostro mejor que nadie y sabía lo que significaba.

El Doctor Zinerman saltó de entre las colinas de chatarra sobre uno de aquellos desguazadores, el golpe no fue muy rotundo, pero si totalmente sorpresivo. El saco que enarbolaba el doctor cargado de piezas metálicas golpeó en el costado del desguazador que había levantado una gruesa y plúmbea tubería con ambas manos, para chafar el armazón del cráneo de un hombre de metal que se retorcía sin brazos ni piernas.

El saco se escapó de las endurecidas manos del doctor, y acompañó al desguazador en su caída al suelo. Un grito de sorpresa salió de los labios macilentos y negros del obeso desguazador, las cabezas de los otros dos desguazadores se volvieron hacia el doctor, y con paso deliberadamente lento empezaron a acercarse. El doctor delgado y esquelético jadeaba por el esfuerzo, sacó de su cinturón un afilado destornillador dispuesto a dar una buena estocada al primero que se acercara. Se ralentizó el viento y Sirius observó desde la cobertura que le daba la chatarra desigual.

Vio claramente cómo el Doctor se desplazaba suavemente como poseído por un espíritu ajeno, dando pasos erráticos hacia el desguazador que se intentaba incorporar, mientras los dos restantes intentaban cercarle contra una de las cercanas colinas de chatarra. El docto esgrimidor de destornilladores se arrojó contra el que se incorporaba, éste intento forcejear en vano, el destornillador perforó su armadura de chapa y cuero, penetrando en su cuello, el borbotón de sangre mancho la cara del doctor, el cuerpo inerte del obeso blandito cayo con un golpe seco.

¡Menos Zinc y Mas hierro!- Gritó el doctor Zinerman.

Sirius no pudo reprimir que sus circuitos de memoria recordaran cómo el doctor había entrado en aquella batalla. Eso había ocurrido después de ser derrotados en su conato de rebelión pacífica. El doctor aún tenia su clínica encima de la cafetería ferretería, y los pacientes no habían parado de llegar. Se afanaba por intentar salvar a cada uno de sus pacientes, y el chorro de aceite de motor brotó del joven de la serie 7 que solía repartir los periódicos, los ojos del doctor habían cambiado en aquel momento, y Sirius veía ahora esos ojos en el doctor.

Impulsado por renovadas fuerzas Sirius abandonó su escondite y saltó a la refriega, su aparición desconcertó a los desguazadores que veían a su amigo muerto en el suelo. Aun así estaban decididos a acabar lo que habían empezado, el segundo desguazador enarbolaba una llave inglesa, con mas entusiasmo que práctica, y se acercó a Sirius quien con una única mano agarró al joven por el cuello y lo arrojó por las aires con toda la fuerza que le proveían sus mejorados brazos hidráulicos. El cuerpo voló contra la chatarra y se manchó de sangre.

El doctor se lanzó nuevamente contra el tercer hombre pero éste, incapaz de vencer se dirigió a la carrera hacia el cuadrúpedo. Intentó trepar por la escalinata, pero la puerta estaba cerrada. Buscó a tientas las llaves del vehículo, y se dio cuenta que él no las llevaba. Este pensamiento fue fatal, notó el tirón en su tobillo, y lo único que vio a continuación fue la bota del doctor al golpear contra su barriga una y otra vez. El barbudo y malnutrido doctor sonreía con una furia en el rostro, casi feliz.

Sirius recogió los sacos, los cargó sin esfuerzo, miró de arriba a abajo al doctor, en su decrépita furia Parecía ya mas calmado, estaba acuclillado junto con el agonizante hombre de metal sin extremidades. Hurgó con sus largos dedos en la base del cráneo del agonizante y éste cerro sus faros oculares y su metálico rostro se relajó. Ya no había dolor ni miedo ni furia, sólo un cuerpo inerte. El doctor recogió el cuerpo, lo cargó sobre sus hombros, usó cinta adhesiva para atar el cuerpo al suyo, pues sus manos crispadas y cansadas no encontraban correcto asidero, y así adosado al cuerpo del inconsciente hombre de metal, reemprendieron su marcha hacia terreno seguro.

Sabes Sirius- dijo con tono de académico que solía usar abecés- creo que es hora de rebautizarte.

Sirius que caminaba por delante de su blando colega, en la cuerda de la colina de chatarra. se encogió de hombros.

Necesitas un nombre totalmente Metálico, Que te parece Stalin- continuo el doctor.

Sirius se giró en redondo y miró al doctor, - Yo he pensado en algo derivado de mi número de serie...- M4RX.

El doctor Zinermar rió con una carcajada atronadora. Cuando ésta cesó dijo- Saludos Camarada Marx-hubo una breve pausa- ¿No sabes nada de historia Humana?- la voz del doctor no mostraba enfado sino mas bien alguna clase de diversión.- Ese un Nombre que los Blanditos no olvidaran Jamás.

Marx, marx, marx, Suena bien- sentencio el Hombre de metal antes conocido como Sirius.

martes, 7 de febrero de 2017

Cómo crear tu alter ego retrofuturista y no morir en el intento. Vol. 1

En la guía que se presenta a continuación se pretende ayudar a crear las bases del alter ego retrofuturista. Para ello expondremos algunas ideas y ejemplos, así como algunos curiosos giros personales sobre las bases de los arquetipos.

¿Qué es el alter ego retrofuturista y cuántos necesito?

Bien, empecemos por definir alter ego: es una personalidad alternativa, concretamente esa que te apetece interpretar en el mundo retrofuturista.

Sobre cuántos necesitas, en principio sólo uno, aunque puedes tener tantos como quieras. Puedes si lo deseas interpretar un alter ego para el Steampunk y tener otro para cualquier otro retrofuturismo distinto, o puedes tener un único alter ego que pueda viajar por el tiempo a placer.

¿Cómo creo un alter ego?

Empieza echando un vistazo a lo ya escrito sobre ellos En la biblia del Steampunk hay un artículo (página 138 y siguientes) llamado "Moda steampunk: Cuatro estilos". En este articulo se habla de cuatro estereotipos: el Granuja, el Nómada, el Esteta y el Explorador. Libby Bulloff, la autora del artículo, recalca en el mismo las diferencias estéticas de los cuatro roles: el Granuja mas desenfadado, con sus ropas rotas y sucias; el Esteta con su perfecto atuendo victoriano, con las goggles caladas en el sombrero; el Nómada a medio camino entre el Esteta y el Granuja, con vestimenta funcional aunque discordante pues cada pieza es fruto de un viaje y cultura distintas; y el Explorador con su salacot y botas altas...

Ahora que ya conoces los arquetipos estéticos es hora de que conozcas los roles habituales. Estos son los Nobles, los Aventureros, los Científicos y los Delincuentes. Cada uno de estos roles representa un rol habitual en la literatura y la sociedad Steampunk, y son tremendamente amplios. Los Nobles no sólo representan a la nobleza acaudalada y militar, sino también a los nobles empobrecidos y buscavidas; los Científicos pueden ser hombres de batas blancas enclaustrados en sus laboratorios, o bien investigadores de campo aguerridos con mas cicatrices que un soldado; los Aventureros son en sí tremendamente heterogéneos y los Delincuentes varían desde los tahúres y timadores hasta las prostitutas, ladrones y asesinos.

A menudo los cuatro arquetipos de moda y los diversos roles se mezclan y enredan de maneras intrincadas. Esto ocurre cuando el mundo Steampunk de tu alter ego crece y se enriquece.

Para empezar está bien usar arquetipos y roles. Una vez tienes un arquetipo y un rol en mente y empiezas a construir su apariencia base, cuando decides si usarás pantalones o falda, corsé, chaleco, bombín o sombrero de copa, un pañuelo al cuello o una corbata, irás definiendo a la par que su estética también su rol, pues hay prendas muy definitorias.

El juego de las 20 preguntas

Ahora vamos a hacer un pequeño juego de preguntas y respuestas. Yo lanzo las preguntas y tu las respondes, en el orden que gustes. Si no estás seguro de una, pasa a la siguiente y ya volverás a la pregunta cuando sepas la respuesta:

  1. ¿Cómo se llama tu alter ego?
  2. ¿Dónde y cuando nació?
  3. ¿Cómo es o era su familia?, ¿llegó a conocerla?, ¿cuántos hermanos y hermanas tiene, a qué se dedican y dónde residen?
  4. ¿Cómo se llevaba con las personas de su entorno directo? ¿Era una persona familiar y hogareña, o por el contrario gustaba de pasar días enteros sin pasar por casa? ¿Tenía muchos amigos o pocos, y dónde solía frecuentar sus amistades?
  5. ¿Qué estudios o profesión tiene, ya sea reconocida, oficial o no?, ¿qué pone en su tarjeta de presentación?
  6. ¿Qué aficiones u obsesiones, filias y fobias tiene?, ¿cómo afectan a su integración en la sociedad?
  7. ¿Qué es lo que se propone en la vida?
  8. ¿Quiénes son, de tener, sus rivales y enemigos?
  9. ¿Cómo consiguió, su brazo mecánico, máquina del tiempo, portal al mundo de los sueños, varita mágica, barco de caza de krakens y/o maquina voladora...? ¿Tiene nombre, qué historia hay detrás?
  10. ¿Es tu personaje religioso?, ¿vive en una sociedad religiosa, o por el contrario en una mas científica?, ¿cómo vive él estas creencias, las comparte o por el contrario las repudia y atenta contra ellas?
  11. ¿Cómo vive tu alter ego su sexualidad¿ ¿Es un tabú, o por el contrario es un célebre conquistador?
  12. ¿A qué personajes de su tiempo admira?, ¿admira a la Reina Victoria, a Jules Verne, a Otto Von Bismark, a Tesla...? ¿Y de estos conoce a alguno de manera personal? ¿Cómo le han influido?
  13. ¿Tiene tu alter ego alguna coletilla, frase o costumbre personal característica?, ¿es fumador o prefiere el consumo de otras sustancias?
  14. ¿Cuál considera él que es su mejor característica?, ¿y la peor? Tiene algún defecto fundamental o tal vez un secreto inconfesable?
  15. ¿Es un rebelde o un conformista que disfruta con su rol en la sociedad?
  16. ¿Cree en los limites de la ciencia o la magia?
  17. ¿Qué opina del voto femenino, o de la posición de la mujer en la sociedad? ¿Apoya la causa sufragista, le es indiferente o por el contrario está totalmente en contra?
  18. ¿Cuál es su opinión de la guerra y la violencia, es un soldado de fortuna que la disfruta o un detractor acérrimo de la violencia? ¿Ha participado de primera mano en alguna guerra o escaramuza? ¿Tiene algún cargo real u honorifico en algún ejercito, guerrilla o grupo terrorista?
  19. ¿Por qué sale de aventuras?

Cada una de estas preguntas esta formada por más preguntas. Cuando acabes de contestarlas tendrás una idea bastante clara de el mundo en el que vive y cómo es. No corras a contestarla todas, algunas cambiaran según entres en el mundillo retrofuturista y amplíes tu personaje.

Notas adiciones.

Cada alter ego vive en un mundo retrofuturista distinto, semejantes entre sí pero distintos. No obstante todos coexisten sin problemas, esa es una de las cosas mas mágicas de los retrofuturismos. Un ejercicio que va bien para definir al alter ego es escribir algunas de sus aventuras en ese mundo que sólo existe en tu cabeza, plasmarlo en papel o hacer bocetos de como es su ropa, y su sociedad. Las respuestas a las preguntas variaran tremendamente si las contesta Eric Rohnen, Lord Alberot o Maese Iditxa.