jueves, 4 de febrero de 2016

Biografías de ficción Vol. 2

En este juego se desarrollan biografías con elementos de ficción de personajes reales.

Theremin: el hombre que susurraba al espacio (Ángela Ramos)


San Petersburgo acogió el nacimiento de un gran físico, León Theremin, en 1896. La atracción que le generaron las múltiples oportunidades de las ondas electromagnéticas  de la radio es palpable en su vida y obra. Si a esto le sumamos su pasión por la música,  veremos como eclosionó con la creación más conocida, el instrumento que llevará su nombre: el theremín. Pero aún no es momento de hablar sobre su invento más conocido.

A Theremin también se le recuerda como a uno de esos modernos Prometeos, un amago de un Frankenstein decadente.  Para entenderlo, no hay más que ver la buena relación que había entre él y Lenin, a quién llegó a hacerle una demostración de su instrumento. El mismo líder de la URSS le motivó a dar varios conciertos.
El compositor era tan amigo suyo que cuando Lenin murió en 1924 pidió el cuerpo para aplicarlo un particular método de resurrección: este consistía en una primera fase de congelación para después administrar al cuerpo electricidad. El comunicado oficial reza que el experimento nunca llegó a llevarse a cabo, mas lo cierto es que este sí que llegó a celebrarse, solo que los resultados fueron tan nefastos que darían para escribir una novela tan gótica y tan terrorífica que sería un sacrilegio y una aberración para el alma.
Solo os diré que la única ayudante que participó en el experimento se quitó la vida al albor de aquella noche fatídica.

Theremin pudo devolverle la vida a Lenin, aunque hubo un error, un desastroso error. La noche moscovita cortó la corriente eléctrica. Aquello provocó que el cuerpo de Lenin cayese en un estado de agitación que descolocó al melómano científico. El laboratorio se llenó de sangre y gritos. Lenin respiraba agitadamente y sus cuencas viraban de un lado a otro, perdidas. Aquellas cóncavasviscosas miraban a Theremin, y de Theremin a la enfermera. Esta se acercó a Lenin para tomarle las constantes vitales, mas poco pudo hacer. La desconexión sonó como el estallido de un bomba de las de la Gran Guerra. Comenzaron los espasmos y los violentos ataques. El físico trató de resolver el problema, pero era demasiado tarde: la sangre manaba como en el mejor relato de realismo mágico por oídos, boca y nariz del antiguo líder. Theremin desconectó todos los aparatos y extrajo en una horrible operación el cerebro del que había sido un buen amigo; pues todo el mundo sabe que para este tipo de experimentos de resurrección es necesario que el cerebro se mantenga intacto. 

Sin embargo, Leon Theremin esconde otras muchas facetas tan interesantes -o más- que la de científico loco. 
upo aprovechar su llamativo instrumento para desarrollar su labor de espionaje. Allá donde iba de gira situaba nodos de información que hacían de este hombre un verdadero quebradero de cabeza. Moscú tuvo en él a un gran camarada de la patria, pues fue uno de los pioneros en instalar arcos de seguridad y otros sistemas de alarma en la prisión de Alcatraz. Ganó discípulos, entre los que destacamos al figura femenina de Clara Rockmore. Jugó algunos años a ser vendedor de aparatos novedosos e inútiles que tendrían éxitoapenas unos meses. en 1938 abandonó EEUU para volver a su país. 

A pesar de los increíbles esfuerzos que hizo para favorecer a al URSS, fue aprisionado en el gulag de Kolyma y llevado posteriormente a una sharaska tras su "liberación". En este laboratorio-cárcel de mejores condiciones que el gulag colaboró y trabajó codo con codo con Tupolev y Korolev, padres de la aeronáutica y la astronáutica soviéticas. 

No dejó de sorprender al mundo con su experto dominio de las ondas, y fue el terror de Stalin cuando desarrolló un sistema que permitía grabar conversaciones a distancia a partir de las vibraciones de los vidrios de las ventanas. 
Ya es hora de hablar del instrumento que llevaría su nombre, el theremín, que creó en 1919 y que fue uno de los primeros instrumentos electrónicos, con la peculiaridad de que no se tocaba físicamente: el sonido se manipulaba a raíz de la posición de las manos, la cual era detectada por antenas, lo que podrucía un impresionante efecto. 
Con el fin del stalinismo, Theremin fue relegado de su labor de espionaje y se centró en las infinitas posibilidades que tenía. Aquel instrumento, aparentemente inofensivo, sentó las bases de una carrera de visionario que llegaría más allá de nuestras fronteras. El comienzo de los sesenta le llevó a que una mañana cualquiera se encontrase a su theremín interpretando de forma autómata. Le costó algunos años percatarse de que aquellos sonidos repetitivos eran las letras de un mensaje, un mensaje que le rogaba: Toca para el espacio, Theremin.
Y Theremin tocó, sin llegar a saber a ciencia cierta si sus notas llegaba a propagarse por las Vías, las estrellas y demás planetas ajenos a la Tierra. Su música viajaba con ese toque melancólico, haciendo las delicias de los oídos extraterrestres que tenían en Theremin a un gran ídolo de masas. A los 97 años de edad falleció, allá por 1993.

Hay pocas personas que continúan ululando el theremín; y dicen que, en esas noches donde la dulce tristeza reina, se puede escuchar en las estrellas al hombre que susurraba al espacio.
 
Sun Tzu – El Arte de la Guerra en el siglo XXI. (ChristoffV)
También conocido como Sun Zi, su nombre real se perdió durante las guerras, pero debería ser algo así como QI20??S??N????, que es el código de registro de los nuevos “humanos”. Es un general oriental, netrunner y científico; quien fue activado alrededor del año 2040, aunque después de la hora cero esta fecha no es precisa.


Ensamblador del Arte de la Guerra, un ciberlibro en el que están encriptados las rutinas de combate y estrategias de asalto más efectivas hasta el momento, consiguió esta información navegando en la red durante dos días y accediendo a las ciber-bibliotecas de grandes corporaciones, en las cuales logro rescatar información que se creía perdida en los anales del tiempo y adecuarlas a las estrategias de combate modernas.
Inició su trayecto como un navegante novicio en los laboratorios a cargo de la corporación Qi pero luego este laboratorio paso a manos de la corporación Wu y le fue implantado un chip de un personaje histórico al inicio de sus procesos, rápidamente mejoro sus sistemas de invasión y obtención de información logrando avanzar su perfil a netrunner ingresando a la guerra virtual, fue absorbido por la corporación Wu la cual es administrada por el núcleo Helü. Bajo la protección de esta nueva corporación paso a formar parte de las filas contra los netrunners de otras siete corporaciones conocidas como Zhao, Qi, Qin, Chu, Han, Wei y Yan. En conjunto estas ocho corporaciones conforman el bloque oriental y mantienen una barrera virtual conocida como la Gran Muralla de Oriente con el resto del mundo.
En sus primeras misiones fue encargado de acceder a toda la información posible de al menos una corporación, sin embargo su logro fue mayor al lograr una red de espionaje efectiva capaz de obtener información de todos los navegantes y netrunners que poseían las otras siete empresas de oriente, esto atrajo las miradas de estas empresas considerándolo una amenaza inminente. Fue primero Qi la que decidió poner un alto a sus movimientos, la batalla tuvo lugar en la zona matricial de Wu la cual Sun Tzu conocía a la perfección, aplicando las directivas de su libro logro interferir comunicaciones entre el ejército de hackers que intento destruir las defensas de Wu, en un movimiento muy arriesgado, Sun Tzu decide enlazar una IP propia con la del general de Qi y logra descargar un virus que termina por destruir su ciberenlace a la red provocándole la muerte real. Esta fue una técnica que se creía extinta gracias a los sistemas de seguridad y aislamiento que se habían logrado desarrollar, sin embargo los códigos y rutinas que logro encriptar en su libro le permitían atravesar esos bloqueos con cierta facilidad.
Al poco tiempo, Wu logro dominar a Qi lo que disparó las alarmas entre las otras seis corporaciones. Sun Tzu estaba logrando balancear la guerra a favor de una corporación, la guerra en las calles era inminente. Con esto el mundo oriental entro en una crisis del miedo orquestada por Sun Tzu y peor aún es que su principal logro, La Gran Muralla de Oriente estaba perdiendo fortaleza.
Las escaramuzas de Wu eran efectivas, pero de corta duración, mientras que muchas otras batallas iniciadas por sus enemigos duraban días completos, cosa que debilitaba gradualmente la mente de los ciber guerreros. Sun Tzu estaba logrando dominar rápidamente el campo de batalla oriental, mientras seguía también planificando su escenario pos guerra.
Desde el inicio del conflicto ya han transcurrido 2 años, estamos en el año 2047 Wu tiene una posición de ventaja relativa frente a las otras corporaciones las cuales han declarado un cese al fuego entre ellas, en las calles la tensión se corta con un simple murmullo y la red se ha vuelto un sitio inhóspito. La Gran Muralla ha sido agrietada y algunos netrunners de occidente han logrado entrar a las fortalezas de oriente, esto manipulado por las tropas del general Tzu, a cambio de información y dinero han logrado crear un ambiente de cizaña entre los mandos medios de netrunners en todo oriente. Cada uno busca un responsable y aunque Sun Tzu es uno de los principales sospechosos, se consideran otros.
Poco a poco el concepto de Gran Muralla ha ido desapareciendo y estos mercenarios de occidente más que una amenaza se han vuelto una oportunidad para pequeñas batallas, quienes han considerado estoy tienen los recursos adecuados han visto los frutos de la guerra a su favor, mientras que otros han sucumbido. Otro de los planes de Sun Tzu ha conseguido cuajar finalmente haciendo un sitio de acceso a las mentes salvajes venidas del otro lado del mar.
(Web del autor:  http://el-grimlock.deviantart.com/ )
Aunque en el mundo “normal” estas guerras ya no generan el impacto que años antes si tuvieron, la posibilidad de derrocar a alguna de las corporaciones de oriente es un premio bastante grande para unos pocos. Esta guerra ya ha cobrado muchas vidas y el número empezará a crecer exponencialmente sino se pone un freno o hay un ganador pronto. Para este escenario ya había una planificación en marcha. La gran diferencia entre las corporaciones de oriente y los extranjeros es que unos ya estaban allí y otros tuvieron que entrar por algún sitio, una de las estrategias era poder tener un control de este nuevo ejército que lentamente estaba inundando oriente, Sun Tzu les dio la oportunidad de ingresar, pero su costo fue, ser codificados dentro de esta gran muralla, así como un emperador años atrás les pago enterrando a sus constructores como cimientos de la misma, Sun Tzu los tenía donde quería, reunió a su nuevo ejército y preparo su propia guerra, aún estamos a la espera del resultado y son pocos los que se aventuran a llegar al lado del general Sun Tzu. Será este el nacimiento de un nuevo control mundial o el futuro nos tiene deparada alguna sorpresa, algún día lo sabremos.
Fin de la transmisión.

 
Gottfried Semper  (Por Eric Ronnen)

(Hamburgo, 1803 - Dresde, 1850), arquitecto civil y primer presidente de la República de Sajonia.

Nacido en el seno de una familia de Hamburgo que pudo costearle una buena educación, el joven Semper demostró un vivo interés por las ciencias exactas, las cuales estudió en la universidad de Gotinga hasta los 22 años. Esta base le permitió viajar más tarde a Munich, donde obtuvo el título de arquitecto bajo las enseñanzas de von Gärtner, el cual le recomendó ante el afamado Franz Christian Gau, quien le tomó como discípulo en París en 1826. Allí además tomó interés por la ingeniería civil, maravillado por el complejo sistema de alcantarillados del que disponía la ciudad, y que más tarde en su vida supondría un hito ineludible de la biografía de este personaje. Según recuerda Semper en sus memorias, “la estancia en la capital abrió sus ojos a un mundo que desconocía, uno de sofisticación y crudeza a partes iguales”.

Probablemente, este último punto quedó grabado en sus recuerdos debido a la destructiva Revolución de Julio de 1830, la cual lanzó a la capital a un mes y medio de caos absoluto y que se saldó con la muerte de varios miles de ciudadanos que protestaron violentamente contra la monarquía. Aunque Semper no participó en la revuelta, ciertamente ésta influyó en él, y fue el inicio de su compromiso político, el cual se materializó desde el momento en que obtuvo una plaza como profesor de arquitectura en la Escuela Independiente de Alta Enseñanza de Dresde. El clima político reinante en la ciudad del Elba, joya cultural e industrial del reino de Sajonia, le permitió poner en común las ideas republicanas traídas de Francia con muchos intelectuales de su época, siendo elegido con poco más de 31 años, en 1834, miembro de la Junta Cívica. Semper contrajo matrimonio dos años después con Wilhelmina Heubner, con la cual tuvo dos hijos, ninguno de los cuales llegó a cumplir los 12 años, falleciendo a causa de una epidemia de fiebre escarlata en el invierno de 1848.

La floreciente ciudad, que en 1836 sufrió la muerte del rey elector Anton, y su sucesión por su sobrino Johann, supuso una serie ininterrumpida de oportunidades para el arquitecto, que empezó pronto a labrarse un nombre con una de sus obras más recordadas, la Sinagoga de Dresde, inaugurada en 1840, a la cual siguió un año después la que a día de hoy se considera una de las obras maestras del neorenacentismo germano, el edificio de la ópera, que quedó unido a su creador con la designación popular de Ópera Semper.

El ahora asentado y renombrado arquitecto pasó en esta época por una nueva crisis debido a acontecimientos ajenos a su control, aunque en esta ocasión éstos sucedieron a gran distancia de él, al menos en sentido físico, no así emocional: el gran incendio de su ciudad natal en 1842, supuso, en sus propias palabras en una carta a su maestro Gau ese mismo año “el repentino convencimiento de que sus obras, Dresde y todo lo que en ella había habrían de ser un día pasto de las llamas para desaparecer [...] sin dejar rastro”. Semper viajó de vuelta a Hamburgo para ayudar a la reconstrucción con sus diseños, y volvió 7 meses después de Dresde con nuevas ideas que propuso aplicar allí para evitar la desolación que venía de presenciar. El río Elba, se dijo, cruzaba ambas ciudades, y se podía aprovechar para protegerlas. Rápidamente contactó con expertos en hidráulica de las distintas instituciones científicas locales para elaborar un ambicioso proyecto para dotar las calles y plazas con sistemas de bombeo que permitieran traer el agua hasta cotas mayores y distancias considerables, cubriendo todas las zonas posibles con una red de tuberías y estaciones direccionales para dispensar agua fluvial a alta presión en los focos incendiarios antes de que éstos se expandieran lo suficiente para resultar incontrolables. A lo largo de los siguientes 6 años, Dresde fue recibiendo, no sin diversos impedimentos y varios rediseños, lo que desde entonces fue conocido de manera colectiva como el Canal de Semper. Paradójicamente, estas defensas fueron usadas precisamente para evitar que un fuego de otro tipo bien distinto se apagara.

Alentada por las distintas demostraciones que tuvieron lugar en casi todos los estados germánicos, Dresde también tuvo su propia revolución en 1849, conocida como el Alzamiento de Mayo. Numerosos miembros de la Junta Cívica, entre ellos el propio Semper, exigieron al monarca la aceptación de una constitución que transformaría el estado en una monarquía parlamentaria real, a diferencia de la existente, la cual estaba fuertemente supeditada al soberano. Éste se negó, ordenando sin éxito a la guardia de la ciudad que tomara presos a los revolucionarios, ya que el cuerpo municipal se puso de parte de éstos. El rey elector Johann se vio así obligado a recurrir al ejército, lo cual hizo que la situación escalara rápidamente, involucrando a la población, que comenzó a formar barricadas al comprender que podían ver frustrados sus anhelos, reflejados en la actuación de los representantes civiles, si los militares tomaban la ciudad.

Sin embargo, ciudadanos de una de las barreras improvisadas que no ha podido ser determinada con exactitud debido al desconcierto reinante, ante el avance de las tropas, decidió contraatacar aprovechando las defensa hidráulicas: modificaron los sistemas de bombeo de manera apresurada para que apuntaran, no a los edificios, sino a las calles, y repelieron sistemáticamente la que consideraban como una invasión. Las noticias rápidamente se extendieron, y otras barricadas empezaron a replicar estas actuaciones. De manera inesperada, el Canal de Semper se convirtió en la mejor defensa de la ciudad, lo cual sorprendió enormemente al propio arquitecto, que nunca hubiera pensado, como reconoció en el tomo inacabado de sus memorias, que pudieran usarse de esta manera. Ante la imposibilidad de los soldados de superar las barricadas, el Rey Elector Johann cedió a la abdicación a los tres días.

Semper fue designado como presidente provisional de la república que fue proclamada inmediatamente por petición popular, aunque tras los meses iniciales decidió continuar su servicio público en la Junta Civil, sintiendo que se sentía más cómodo pudiendo contribuir a una escala más reducida. Aún ostentaba su puesto en el consejo municipal cuando en una noche de diciembre de 1850 un grupo de antiguos defensores del viejo régimen le capturaron en la calle. Sabiendo de sus intenciones y aún muy afectado por la muerte de sus hijos sólo dos años antes, no opuso resistencia, como más tarde saldría a la luz. El propio Semper pidió únicamente ver una vez más el edificio de la Ópera, que siempre fue su obra más querida, antes de morir. La petición sorprendió tanto a sus verdugos, que accedieron, ejecutándole de un disparo sobre el puente de Augusto, desde el que cayó contemplando la reconocible silueta nocturna del edificio, cuentan, sin cerrar los ojos hasta que las heladas aguas le hicieron desaparecer.

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