jueves, 26 de octubre de 2017

Secretos de Familia.Vol.2

Sus rizos castaños, ojos azules y hoyuelos marcados daban a Jimbo Jones un aspecto angelical, algo que el tercer hijo del alcalde Jones sabia como utilizar en su provecho, aunque nadie que le conociera lo sufrientemente bien lo tildaría como tal, salvo tal vez su madre, que estaba perpetuamente enferma y atendida por el Doctor Pancrace, los nervios de la mujer no aguantaban la más mínima conmoción, motivo por el cual a Jimbo solo se la permitía verla de vez en cuando.

Los méritos de Jimbo, que el consideraba hazañas heroicas incluían, Cortarle la cola al perro de la Viuda Seller, robar las manzanas del párroco Witaker, Espiar a las chicas cuando se bañaban en el rio, robar cigarros en la parada mercantil del Señor Playmoth, y ahora estaba apunto de añadir una nueva su lista de aventuras.

Jimbo había acudido a misa como cada domingo, pero esta vez tenia más intención de conocer a la Joven Tabatha Paxton, sobrina del doctor, que de aparentar ser un buen chico. localizo a su presa al comienzo del oficio, pero tan pronto como la localizo la perdió, pues la Señorita Paxton abandono el banco, dejando un hueco junto a su tío, Jimbo también salió de la iglesia, había algo en blanco templo de madera que sacaba lo peor de el, y que su presa desapareciera no lo mejoraba.

cuando se encontraba fuera el olor a cigarro le llego de una vaharada, y no se resistió a seguirlo hasta su origen, que resulto ser toda una sorpresa, pues la Señorita Paxton fumaba con fruición, pero eso no aminoro las ganas de Jimbo de hacer su tropelía dominical, sino que lo espoleo hacia ella, la quito el cigarro de la boca, y con un movimiento violento pero fluido lo llevo hasta su propia boca, donde le dio una calado profunda, hasta quemarlo entero, y lo dejo caer, después sin mediar palabra acorralo con su cuerpo a Tabatha contra el muro de blanca madera de la capilla, y se dispuso a besarla, ella se resistía, pero Jimbo, pese a tener la misma edad, tenia una mayor musculatura, entonces noto como el golpe de la rodilla huesuda de la muchacha hacia diana en su entrepierna, y la señorita se agachaba a su lado, y con mano diestra sacaba del bolsillo del propio Jimbo el paquete de cigarros.

-Pueaj, que asco, fumas tabaco rubio- se quejo Tabatha , que se guardo los cigarros igualmente- y dándole un puntapié en la espinilla, continuo- Esta muy feo acosar a las damas.

Jimbo solo vio a la joven que avanzaba de vuelta a la puerta de la iglesia, recobro la compostura, y se sentó hasta en dolor de su entrepierna se atenuo, entonces se puso en pie, con una sonrisa de oreja a oreja, "Por fin he encontrado a un rival digno" era el pensamiento que le rondaba la cabeza de vuelta hacia el banco de la iglesia para los canticos finales.
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Al salir de la iglesia Tabatha vio a Royce esperándola, su tio ya le había dicho que no podía acompañarla a casa pues tenia que ir a visitar a una paciente en el pueblo, así que sin prisa pero sin pausar se encamino a Royce, que la acompaño por el pueblo, era un lugar pintoresco, se extendía entre las vías férreas y el puente del riachuelo, su calle principal era amplia, con edificios con aceras de madera, cubiertas, en ella estaba la Parada comercial, la iglesia, la escuela, las tiendas de ropa, el almacen de madera, el estrecho camino de persona a la oficina del aserradero, y la tienda de empeños, en la acera de enfrente se agolpaban la cantina el burdel, y el hotel, varios almacenes de las compañías ferroviarias y algunas casas y tras ellas se extendían calles con casas mas humildes, y el camino de la colina que llevaba de vuelta a la casa del Doctor.

Recordó como había sido su primera exploración de la casa, en la planta baja estaban el salón, la sala de música, el comedor y la pequeña clínica, en el primer piso había seis dormitorios, todos cerrador, en el segundo piso con techos abuhardillados estaba el dormitorio del doctor, el despecho y la biblioteca, mientras Royce y el Señor pluma, limpiaban uno de los dormitorios, que estaba polvoriento se desmarco para inspeccionar el sótano, era cavernoso, y húmedo, en un lado había todo tipo de proyectiles y armas, desde arcos indios, hasta proyectiles de artillería, y barriles de pólvora, en la pared de enfrente crecían hongos en jardineras que colgaban de la pared y muchas otras plantas, en la galería que se extendia durante casi veinte metros, al final de la cual había una terraza que daba a la ladera septentrional, y en ella había una estantería repleta de libros de poesía, y una mecedora.

Tabatha sabia que su tio era un hombre excéntrico, desde que estaba allí, había oído en sus breves visitas al pueblo todo tipo de excentricidades, tales como que atendía a los indios del norte cuando lo neseitaban, que practicaba la magia india, o que disparaba sus cañones a las horas más intempestivas de la mañana a la noche, y muchas más...

Al llegar a casa el Señor Pluma estaba reunido con el resto del servicio, lo que significaba que estaban la Señora Maxwel, una viuda entrada en años que cocinaba el más delicioso rancho de campamento que nadie halla probado antes y la peor bazofia servida nunca en una mesa, pues la ya anciana mujer solo sabia cocinar esa comida que al Doctor le recordaba a el glorioso ejercito de la unión, también estaba la esposa de Pluma, Huella silenciosa, con su bebe en brazos, y el joven freeman, hijo del viejo Freeman, el viejo había sido esclavo de la familia hasta que el sur fue liberado, pero en vez de marcharse al norte quedo con sus señores pasando de padre a hijo, Pancrace siempre había sido justo con el, y aunque ahora era viejo y se limitaba a barrer el porche y el camino principal, el Doctor parecía no fijarse en que no cumplía con el servicio completo, el joven limpiaba el resto de la casa y las cuadras, además de cuidar el jardín de la casa, lo que era una labor compleja pues también era el área de tiro de los cañones, lo que según el criterio de Tabatha debía ser el principal problema para que Tio Pancrace se casase, no tenia un buen jardín.

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La boda de Úrsula Paxton, fue todo un existo, su marido un militar condecorado entrado en años, tenia más necesidad de una madre para sus hijos que de una amante esposa, así que pasaron la noche de bodas durmiendo, única exclusivamente durmiendo, algo que después de la multitudinaria boda fue agradable, y todo estaba bien, hasta el momento a la mañana de lunes en el que su esposo le pregunto por la niña de la que tanto había oído hablar.

-Oh, Querido, que preguntas me haces,- dijo con son presa mientras buscaba una mentira en su repertorio,- Mi hija Tabatha es la flor más delicada del mundo y por su frágil salud, la he enviado a vivir, con mi querido hermano, a Wolf creek, un encantador lugar, en el que mi estimado hermano es el medico.

-Pues parece un lugar perfecto para ir de viaje familiar,- reflexivo un instante el soldado, mientras decidía si untaba el pan o no mantequilla- Aunque pensé que ¿tu hermano y tu estabais peleados?

-Ni lo más mínimo- Mintió Úrsula- Es una vieja disputa que ya resolvimos hace mucho.

-Padre, entonces tendremos unas vacaciones en el campo- pregunto un chico rubicundo de unos diecisiete años.

-Y podremos ir a pescar- tercio un segundo infante, de no más de diez,- que ganas, seguro que hay truchas enormes.

La voz de la razón sonó suave, -Wolf Creek esta cerca las tierras india,- desde la silla del fondo que solo bebía zumo de naranja, Ann Olive con los ojos encendidos por la emoción termino- Podría ser peligroso.

-Si, podremos pescar y cazar,- y mirando a su hija añadió -y los indios de la región son pacíficos, y seguro que el doctor dispone todo para nuestra seguridad y divertimento.

Úrsula se disponía a protestar, pero su marido, que era tan ducho en el arte del matrimonio como ella misma la atajo,- y de ese modo, querida, podrás ver a tu tan amada hija de la que tanto me han hablado tus familiares ,durante las horas previas a la ceremonia de bodas.- O como el sabia más bien cuchicheaban de lo problemática que era y la suerte de poder enviarla lejos, pero como buen estratega el oficial decidió solo dar la información justa.

-Bien en ese caso,- dijo Úrsula con la improvisación como herramienta y la mentira por arma- Le escribiré para que haga los arreglos necesarios.- y así nodo como un nudo se enroscaba alrededor su garganta.





Secretos de familia. Vol. 1.

Para Úrsula Paxton la vida era simple en su complejidad, se proponía casarse por tercera vez, pero un pequeño impedimento enturbiaba el enlace, que se celebraría el próximo domingo, el problema es que en su anterior matrimonio tuvo una criatura, y aunque se había deshecho de ella con toda la elegancia que una dama podía lograr, y la ayuda de un cheque, cada año pagaba una considerable suma de dinero y se olvidaba del problema, El problema se llamaba Tabatha Anne Paxton, y cada pocas semanas llegaban cartas remitiendo sus progresos, y de unos años a esta parte llegaban quejas y más quejas por el comportamiento de la joven señorita Paxton, así que con la elegancia de una dama experimentada escondía las cartas en su escritorio, con la vaga auto promesa de leerlas más tarde, y así es como las ultimas catorce cartas se agolpaban en un cajón, aun intactas.

si hubiera leído las cartas habría sido consciente de que su hija había protagonizado el robo de las biblias de la rectoría, había colado a felinos callejeros en el confesionario y alimentado a una bandada de cuervos dentro de los aposentos privados de la Hermana Pía, había metido una pastilla de jabón en el puchero de sopa y finalmente se había negado a usar corsé y había quemado su cesta de labores y la de varias compañeras  más al grito de ¡Liberad las tetitas!

Esta hazaña en particular era la culpable de la ultima carta, y si Úrsula hubiese tenido a bien leerla habría estado preparada, pero ahora se encontraba con el problema en su puerta, y el problema de pelo moreno cortado a lo chico, vestía un uniforme de internado, se cubria del sol con un parasol y llevaba sus escasas posesiones en una maleta de cuero, sus ojos avellana destellaban y una ligera sonrisa picara estaba cincelada en su pecoso rostro.

La sorpresa del reencuentro trastoco a la madre, que tras reconocer a su nada añorada hija, no sabia o no tenia nada que decirla, pues eran prácticamente desconocidas, y de no ser por la engañosa lozanía de Úrsula, y el desparpajo de la joven Tabatha, podría haberla despachado sin problemas, pero el revuelo de su llegada, y la fecha de esta, llena de familiares que se encontraban presentes para celebrar la Boda, podría haber empaquetado a la niña con algún familiar.

Posibilidad que quedo reducida a la nada en cuanto la niña empezó a relacionarse con los invitados y familiares, de los que no sabia nada, pues muchos de ellos eran. Sus nuevas fechorías incluían la manipulación de un autómata mayordomo, que como resultado edulcoro todas las bebidas servidas en el cocktail, el acto de transformar el traje de boda, usando unas tijares y pintura al oleo de color rosa, pintura que además fue usada para la policromía improvisada de un busto de Mozart que estaba sobre la chimea, entre otros actos, así que Úrsula siendo tan amorosa como acostumbraba y sin mostrar emoción alguna le dijo a su hija. - Querida, ha sido un placer verte, pero mi boda es dentro de dos días, Mañana empezaran a llegar los familiares del Coronel Wallace, mi prometido, y no puedo permitir que nada salga mal,-bajo el tono de voz- Así que pecosa rata infecta- volvió a poner un tono normal de conversación y viendo como su prometido se acercaba- Vas a irte a vivir con tu Tio Pancrace.

-No, con Pancrace, No.- contentesto la pecosa adolescente.

No es que ella conociera a Pancrace, solo sabia que era el único hermano de su madre, y Gracias a la guía de Genealogías y la pagina marcada de la publicación con tapas rojas y tipos dorados, impreso en papel fino como las biblias y en gran formato, Úrsula Paxton: antes Allister. antes Merryweder y de Soltera Úrsula Gilbert. Hija de James Gilbert y Mary Anne Gilbert y hermana del Dr. Pancrace Gilbert,

Haciendo uso de la misma guía encontró los siguientes datos. Dr. Pancrace Gilbert Soltero de 39 años, afincado en Wolf-Creek, un pequeño pueblo en la montaña al Norte de Alburquerque. Doctor en medicina, sargento retirado del tercero de artillería ligera de Tennessee, del ejercito confederado entre 1863 y 1865, licenciado con honores.

La información era escueta y sus intentos de extraer información sobre el al servicio o familiares solo revelaron dos cosas, Pancrace y Úrsula no se hablaban desde 1863, y el Doctor era un hombre parco, poco amigo de las visitas y las fiestas, Heredero de la familia y en general un hombre desagradable y excéntrico en grado sumo.

Estas eran las ideas que Tabatha maduraba y daba vuelta en su cabeza cuando tomo el zepelín nocturno hasta Alburquerque, una vez allí el criado mecánico, una versión anticuada de relojería, que se alimentaba mediante un mecanismo de llave, que el mismo giraba para recargarse, vagamente humanoide, de acero, fabricado en una fundición de Nevada por "Tie & clock" hace cerca de tres décadas, compro los billetes de tren y agarrando a la niña por la muñeca con fuerza y con la otra mano sujetando la maleta, la obligo a subir con el al tren.

El camino ascendente del ferrocarril, con maquina mikado, que ascendía por la vía estrecha, empujada por su descomunal caldera, solo tiraba de un Tender lleno de carbón, dos vagones de segunda clase y tres de mercancías, en un sinuoso camino que discurría sin paradas desde Alburquerque hasta Wolf creek, el paisaje era monótono, colina, colina, montaña, rio, colina, todo ello repleto de bosque.
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La vida de Pancrace era de una enorme sencillez, tenia una casa de dos pisos, ligeramente alejada de la ciudad, construida en madera de abeto rojo, sin pintar, ya era vieja y polvorienta cuando se había mudado a ella al acabar la guerra, su idea original había sido montar un pequeño hospital, pero la entonces incipiente ciudad no necesita ni esta dispuesta a pagar un costoso centro medico, dado que disponía de un dispensario, no obstante se había afanado en arreglar las goteras, y poner mobiliario en todas las salas, que había quedado cubierto por sabanas, y cerrado por años, pero lo que más le gustaba de aquel lugar era su patio, que se extendía colina abajo, hasta donde alcanzaba la vista, donde un pequeño conjunto de graneros abandonados, desde lo alto de la colina podían verse los boquetes negros, Dos cañones de acero, apuntaban a los edificios abandonados, Un cañón de acero corto, sobre un soporte con ruedas descansaba en la plataforma de tiro, dos cuñas frenaban cada rueda, y junto a el conjunto de escobones y artilugios variados para limpiar el cañón estaban a la espera de ser usados.

Jones Pluma ligera, vestido con pantalones de ralla marrones, y su camisa blanca arremangada se afanaba en cargar el cañón de cuatro libras, mientras el Doctor observaba la bandera, con ayuda de un catalejo, -Señor Pluma ligera,- Grito con tono marcial el Dr. Gilbert- Cargue el arma,- el Cheroqui coloco la pólvora del barril en el cañón, coloco la mecha y la bala de cuatro onzas, la esfera de plomo destello, con la luz de la mañana que se filtraba de entre las nubes.- Corrija el Angulo, dos grados norte,- el indio escucho y giro ligeramente el cañón- Fuego- Grito desde el mirador el doctor, y el indio encendió la mecha con una cerilla que uso para encender también su larga y delgada pipa, con cazoleta de madera.

La bala salió en una leve parábola, alejándose del cañón a velocidad constante, desplazamiento que paro en seco al chocar contra una barrica de madera, repleta con un lecho de piedras y agua. si alguien hubiera estado más cerca para verlo, habría visto como la bala entraba con violencia en el agua, y golpeaba la pared posterior de la barrica haciendo un agujero por el impacto y cayendo después al suelo. Jones pluma ligera levanto el banderín, indicando que el disparo se había hecho con éxito, se quito el Kepi, y seco el sudor de la frente.

El doctor descendió por la escalera de mano, y estrecho la mano del Indio, intercambiaron palabras de elogios y vaguedades varias...
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La campana de la entrada sonó con violencia y estrepito, Jones pluma ligera, guardes de la casa y los terrenos, acabo de secarse las manos, descolgó la levita y se la puso mientras avanzaba a la puerta principal, abrió la puerta con diligencia, la estampa que encontró le sorprendió, estaba el autómata de servicio, viejo, vestido con una levita ajada, haciendo una lev reverencia y tras el una joven muchacha, pecosa, con el sudor perlado en su frente y con un recargado uniforme escolar de lana gris, con lazo rojo al cuello.

De la boca del autómata salio una tira de papel, con un texto en letras de imprenta minúsculas, el guardes lo tomo con cuidado y tiro de el para cortar el fragmento de la bobina, lo leyó y con voz neutra y casi profesional anuncio a un embudo de latón, "Su sobrina, La Señorita Tabatha Paxton, Hija de su hermana Úrsula y su segundo marido, Richard Paxton, esta aquí"

El silendio se hizo, y no llego respuesta por el tubo de comunicación, para el guardes quedarse allí parado era de lo más normal, para el autómata seguir en la imitación de una genuflexión era parte de su programación, pero para la joven era algo de lo más violento.

El Doctor apareció en el recibidor, miro por encima del hombro del indio y guardando su pistola en la funda con lentitud y cierta preocupación pregunto- ¿Viajas sola? ¿Ha venido Úrsula?

La niña negó con la cabeza, entonces el guardes se hizo a un lado y permitió el paso de la joven dama seguida por el autómata de servicio.

-He tu, ¿Eres Royce?- la voz del doctor parecía francamente sorprendida.

El autómata se paro en seco, con una pierna levantada en mitad de un paso, pivoto sobre la cadera, haciendo chirriar su mecanismo de relojería e hizo una nueva reverencia aun más profunda que la primera, después de modo cómico se incorporo y ejecuto una imitación de saludo militar, mientras de su boca salía un fragmento largo de la tira de papel.

El guardes arranco la tira de papel y leyó en alto, - "Si, soy la unidad 1425F denominación popular Royce, pertenenciente a Úrsula Gilbert y Pancrace Gilbert, como dicta el párrafo 4 del testamento de James Gilbert".

-Después de tanto tiempo tu madre me devuelve a Royce- dijo con cierta alegría entremezclada de pesar en la voz del Doctor- El Señor pluma ligera os asignara habitaciones, y os informara del funcionamiento de la casa- se quito la pistolera del cinto y se la entrego a Pluma ligera que la cogió con mano firme- Guarda esto- le dijo al criado, dirigiéndose en general, mientras consultaba su reloj, añadió.- Ahora tengo que ir al pueblo ha hacer mis visitas, pero os veré para la comida.

Y con paso marcial, como desfilando al compas de un tambor que solo el doctor podía oír, se quito el kepi, se puso la chaqueta y el bombín, tomo el maletín de medico y salió por puerta flanqueada por dos cañones de seis libras que apuntaban al camino.
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jueves, 19 de octubre de 2017

Biografias ficticias Vol. IV

Este juego es uno de los más sencillos que hacemos, su mecánica es sencilla, solo tienes que escoger a un personaje histórico y reescribir su biografia en clave de fantasia de vapor, haciéndote la pregunta como seria la vida de Fulano o mengano en un mundo Steampunk, en esta cuarta edición han salido las siguientes biografías.

TREVITHICK, EL HÉROE OLVIDADO DEL VAPOR.

Hijo de un ingeniero minero cornuallés, Richard Trevithick se vio atraído por la máquina que por entonces estaba siendo un rotundo éxito: la de vapor. Es por ello, que a los 19 años empezó a construir sus propias máquinas.

Mas su más directo rival, James Watt, veía todos sus movimientos, y siempre trató de ponerle trabas en sus innovaciones, usando princip...almente la patente como método para llevarle a juicio. Pero ni aún con estas, el Capitán Dick (como se le conocía a Trevithick por su tierra natal) se rindió.

Las figuras de Watt y Trevithick fueron el Edison y el Tesla de la era Georgiana-Regencia (finales XVIII - principios XIX). Watt contaba con una máquina de vapor de tamaño mayor y más segura (presión atmosférica), además de una empresa que las suministraba a industrias y minas, pero más lenta y de menor rendimiento. Trevithick, por el contrario, construía máquinas más versátiles y pequeñas, además de más potentes (alta presión), pero por esa misma razón más peligrosas (no olvidemos que en esa época se empiezan a mejorar las técnicas de fabricación).

No obstante, sus encuentros en privado con William Murdoch, inventor de un carro a vapor en miniatura, le dieron la idea de poner una de sus pequeñas "puffer" sobre un carro y que anduviera por si sola. Y así lo hizo.

En 1801 construyó una caldera con ruedas y pistón, y en la víspera de Navidad, consiguió subir, junto con otros amigos igual de aventureros que él sobre esta bufante criatura metálica, "Puffing Devil" (Diablo humeante) la Cuesta de Camborne hacia Beacon. Con sumo esfuerzo y sudando tanto los pasajeros como la máquina, alcanzaron su meta, para regresar colina abajo. Por ello, para celebrar este triunfo, marcharon a la taberna local para celebrarlo, pero olvidaron apagar el fuego de las entrañas del carruaje a vapor.

Por suerte, un ingeniero minero que paseaba por allí pudo comprobar el prodigio de aquel invento, justo cuando se le veía resoplando más de lo normal. Cuando comprobó el nivel de agua, vio que ya apenas tenía, por lo que pidió a los paisanos que rondaban por allá que salieran de la zona, debido a la posible explosión que era de ocurrir. Estos gritos llegaron a oídos de Trevithick, que se lanzó cual rayo al sitio de su máquina, con tiempo suficiente para inyectar agua al interior y calmar así los ánimos de la bestia.

Tras liberar algo de vapor a la atmósfera y bajar la presión, Trevithick habló con el ingeniero, y este le propuso usar una innovación que había preparado para sus calderas en la mina, ya que el fogonero era un tipo bastante dado al alcoholismo. Le presentó una tuerca que contenía un poco de plomo en su interior, y tras instruir al Capitán Dick sobre que tal tuerca se colocaba entre el fuego y el agua de la caldera, y de cómo, ante la ausencia de la última, fundía el plomo, liberando la presión de la caldera al exterior y alertando al personal de tal hecho, pero sin peligro de explosión.

Trevithick, encantado con tal innovación, fundó una empresa de construcción de máquinas a vapor de alta presión, y lo cierto es que gracias a la innovación del tapón fusible, pudo crear una nueva patente que desbancaba a la de Watt. Tal fue el éxito, que Trevithic & Co. produjo los primeros carruajes a vapor fiables, además de otros transportes, como locomotoras, tractores, máquinas marítimas... Sin olvidar las máquinas fijas dedicadas a la industria.

Hoy en día, su fama aún retumba en Cornualles, pues se celebra anualmente una carrera de carruajes a vapor subiendo la Cuesta de Camborne hasta Beacon, conmemorando el famoso hito que catapultó a Trevithick a la fama.

Imagen: participantes de la Camborne Hill Competition (Mentira, está obtenido por Internet y desconozco el autor y su título, pero los carruajes están inspirados en el London Steam Carriage, construido por Trevithick en 1803, algo que viene de perlas para imaginar cómo sería la competición en honor al Padre de la Máquina a vapor de alta presión)

(NOTA ACLARATORIA: realmente Trevithick murió en la ruina, y cayó casi en el olvido debido a la sombra proyectada por ingenieros como Watt, Stephenson y demás, pero sus inventos y máquinas ayudaron a otros a tener el camino más despejado. Su "Puffing Devil" realmente reventó a causa de la falta de agua tras la prueba mientras Trevithick y compañía tomaban algo, pero no hubo que lamentar muertos ni heridos. Sus máquinas, a pesar de innovadoras, nunca consiguieron superar las pruebas debido a defectos de fabricación ajenos al diseño y/o falta de interés por parte del público/empresarios)

Aritz Irazusta

MOZAR Y SU REVOLUCION EN EL MUNDO DE LA MUSICA

Mozart fue un gran musico, concretamente, dentro de las áreas de composición y como pianista. Puede considerarse el promovedor de la introducción de las nuevas tecnologías en la música junto con Beethoven.
A diferencia de Beethoven, concentró sus esfuerzos en la mejora del piano y su elegancia. Introdujo grandes tecnologías a vapor en diversos instrumentos y unas cuantas vueltas de tuerca y aceite en la maquinaria del piano. La b...elleza del piano llegó a su perfección con la llegada de Mozart y su intelecto tanto en la composición como en la maquinaria a base de aceites y tuercas.
Tuvo sus desacuerdos con el violín al no poder perfeccionarlo más y por basarse en cuerdas. En cambio, el piano, como era un armatoste, podía introducir sutiles mejoras en las cuerdas y en las teclas.
El mayor fracaso de Mozart (y su mayor vergüenza, según sus propias palabras) fue no poder dotar al piano de vapor. El vapor impide llegar a ciertas notas agudas al tocar dos o tres más teclas a la vez. Pero gracias a sus fracasos (que fueron de todo tipo de índole), 250 años más tarde, otro musico pudo hacer su sueño realidad.
Mozart tuvo mujer, tuvo hijos, tuvo varias mascotas (varios pájaros, entre ellos un estornino, incluso un caballo), pero lo que más amó fue su adorado piano de última generación a base de aceite y de engranajes de color bronce. También amaba pintar los pianos de colores diferentes al negro clásico de los pianos. Quería que fueran como los violines. Colores bronce, colores claros.
Lo que pocos saben es que le encantaba el billar, juego de ocio que nunca pudo mejorar con vapor, porque su truco es según la puntería del jugador. Y él puntería tenía poca, irónico dada su agilidad y manejo de las manos en instrumentos musicales.
En cuanto a su vestimenta, se le podía describir como un David Bowie de la época. Estrafalario, colores que se salían de la norma, maquillaje alucinante, peinados y pelucas estrambóticos, zapatos con taconazos a lo bestia (recordemos que los tacones, originalmente, eran para hombres y con el paso de la historia, se adjudicaron a las mujeres, pues imaginaos a Mozart, como si fuera Lady Gaga, tacones que eran la envidia de sus admiradores hombres), chalecos con tuercas negras y marrones por todas las mangas en diferentes estilos, sombreros con toda clase de adornos (plumas, relojes, tarjetas…), pañuelos con plumas…. Un hombre estiloso en toda regla.
Mozart fue un pionero. Vivió rápido, disfrutó de países, de sus pianos y de sus composiciones, su fama recorrió el mundo entero y sus fans, tanto de la música como de la ingeniería de los pianos, se le echaban encima. Su mujer alucinaba con tales admiradores.
Era como una estrella del rock, pero inventando por el camino. Ya no quedan músicos como él que lleven la música no solo a la creación de composiciones, sino a la mejora de los instrumentos.
Marina González

Olive Oatman, la primera mujer blanca tatuada.

Olive Oatman fue una niña de una familia mormona que en el verano de 1851, se desplazaba con su familia de Utah a California, a causa de un conflicto entre su rama Mormona y la rama principal.
Fue en este viaje cuando todo cambió para ella, pues su caraban fue atacada por Apaches, que mataron a todos. Menos a Olive y su hermana Ann, hechas presas y vendidas por los Apaches a los Mojave, estos famosos por su crueldad y sus Tatuaje...s, símbolos de su poderío dieron un nuevo hogar a las niñas, Ann y Olive pasaron a ser parte de la familia del jefe, para evitar que fueran maltratadas las hizo tatuar en sus rostros.

La tinta azul tomó forma de flechas y líneas en la barbilla de Olive, quien vivió muchos años con los indios, hasta que los Aero cartógrafos de la división de cartografía de ferrocarriles la avistaron en las cercanías a un campamento indio.
El rumor de una esclava blanca en un campamento corrió de boca en boca, y el capitán Nathaniel Crush del 3º de caballería aerotransportada tomó la misión de rescartarla, más por ser un héroe de guerra que por la necesidad de Olive, que al ser adoptada por el jefe gozaba del respeto y el apoyo de los indios.
Ann Oatman enfermo y murió al poco de llegar al campamento, es por eso, que cuando la caballería descendió del dirigible y cargó contra los indefensos indios en una gloriosa victoria solo fue rescata Olive, Y así a la edad de 19 años regresó a la civilización, aterrizando en fuerte Yuma, ataviada con ropas indias,
Después de que el escritor Royal B. Stratton, escribiera en 1857, el libro que narraba las aventuras de Olive Oatman y su hermana Ann, Olive contrajo matrimonio con el ganadero John B. Fairchild, pero su matrimonio fue estéril y no tuvieron hijos, adoptaron a un niño en texas, Olive murió en 1903 a la edad 65 años, con una manifiesta añoranza a la tribu india en la que se crió y fue tan feliz.
Mikel V. Gómez

Todo el mundo sabe quién es Edgar Allan Poe, ese pobre hombre borracho autor de los cuentos de terror más escalofriantes y renovador de este género. Pero yo quise profundizar más en este personaje triste, de cara asimétrica y que portaba siempre un frasco de extraño líquido verduzco.
Así que decidí entrevistarle.
Fui a su apartamento, que no era más que un cuartucho de hospital abuhardillado en un pueblo perdido de los Estados Unidos.
Apenas había luz, salvo algunas marchitas velas. Un maullido del Averno me estremeció cuando penetré en lo que supuse que era el salón. Un par de ojos ambarinos se cruzaron conmigo, y un bufido me hizo dar un paso atrás.
-Tranquilo, es muy bueno. Pase.
No había reparado en él. Estaba esquelético, el traje raído le quedaba gigante, y su cravat se antojaba una horca casera. Le tendí la mano que sacudí con todo el cuidado que pude y, sin que pudiera añadir nada más, me sirvió una copa de whisky.
Apenas quería responderme. Tosía con dificultad y parecía muy enfermo. Pero sí que me confesó la mala experiencia de perder a sus progenitores incluso de antes de nacer. Contrariado, me explicó que sus "padres", los dos artistas de espectáculos ambulantes, eran un mero sustituto de los reales, una copia, un par de fantasmas.
-En ese mundo, -Decía- para ser el mejor tienes que ser eterno, indestructible. Y ellos lo eran. Lo que se marchó con ellos fue el cariño, el tacto. Sus cuerpos pasaron a ser piezas automáticas, metales, tornillos... Recuerdo haber pasado mis primeros años puliendo sus brazos y rodillas. Querían que yo fuera uno de ellos... Pero huí. -Silencio.- Entonces el tren en el que viajábamos reventó a causa de una explosión. Años más tarde sabría que fue porque un cuervo entró en la cabina del maquinista, despistándolo, y provocando la desviación y destrucción. Esos malditos pájaros...
Graj, Graj. Llaman a la ventana. Poe me pide que no la abra bajo ningún concepto, "Son los cuervos, vienen a llevarme..." Bebe. Bebe sin cesar. En un par de ocasiones da dos cabezadas y debo despertarlo. Le pido que me cuente acerca de su mujer, Lenore. Y sé que he hecho mal. Rompe a llorar como un niño desolado y el minino me bufa, restregándose contra él. Me levanto para intentar calmarlo y me fijo en las paredes: todo está empapelado de cuadros de mujeres que, de alguna forma, son todas la misma. Todos en un marco ovalado que produce pavor.
Graj, graj. Me despide. Dice que será la última que nos veremos. Probablemente la última vez que lo vea nadie. Con una suave palmada en la espalda lo animo, cubriéndolo de pelos sin querer.
Cuando salgo apenas brilla la Luna, solo se oye graznar a los pájaros. Y, como si subiera a un carro lunar tirado por las aves, lo veo salir por el alféizar sin miedo, ebrio de gozo.
No sé si reír o llorar, no sé qué hacen los humanos en estos casos.
Me encojo de hombres y me calo el panamá. Al día siguiente descubriría que lo encontraron muerto y perlado de sangre.
Trepé a su habitación y allí estaban todos sus escritos, además de un par de féminas que husmeaban. Mecido por la cólera, me dejé llevar y robé los manuscritos. Al salir, y con dos cadáveres en la lista, un cuervo gritaba:
-Nunca más, nunca más...
Baltimore, 1849, Firma (un manchurrón de tinta gigante con forma de huella de orangután)
M. M.



viernes, 13 de octubre de 2017

Introducción al Weird West. Vol.1

Hoy pretendo hablarle de una de las variantes del Steampunk El Weird West. O lo que es lo mismo el Steampunk en el continente norte americano.

Este es enorme, en el siglo XIX coincidiendo con el Steampunk en Europa, américa pasa por dos fases bien diferenciadas, La conquista del oeste y la guerra civil.

La conquista del Oeste.

Durante la primera mitad del siglo XIX los colonos americanos se dedican principalmente a fundar ciudades, combatir a los indios y establecer los ferrocarriles y los diversos estados, Algunos de los hechos más importantes de este periodo son Compra de la Luisiana y expedición de Lewis y Clark, Anexión de Texas,  Guerra contra México, y La fiebre del oro.

La principal parte de los conflictos de esta época son entre colonos y soldados, contra bandidos e Indios.

La guerra civil.

La separación entre los estados unidos y los confederados a causa la abolición de la esclavitud, algo que afectaba de manera radical a la política de la mayor parte de estados del sur de Norteamérica, basados en la economía de las plantaciones trabajadas por mano de obra esclava, desemboco en una guerra civil, entre norte y sur, donde tan solo unas pocas creencias políticas y culturales formaba causa para el conflicto que duro cerca de cinco años, y que es parte importante de la historia americana durante el siglo XIX.

El principal conflicto es entre los ejércitos del norte y el sur (Unión y Confederados) pero también de manera previa y posterior a la guerra entre cuídanos libres que se odian mutuamente.

Algunos de los personajes más o menos importantes de esta época, que pueden servir de ejemplo, son:

Esther Hobart Morris, Que fue la primera mujer Juez de los Estados Unidos.

Phoebe Anne Oakley Moses, la celebre pistolera y tiradora que participo en el espectáculo circense de Bufalo Bill.

Martha Jane Canary-Burke, También conocida como Calamity Jane. defensora fronteriza, cazarrecompensas y celebérrima pistolera

William Frederick "Buffalo Bill" Cody, Celebre cazador de Bisontes y director de una compañía circense que proveía de espectáculo del salvaje oeste en las principales ciudades de América.

William Henry Ashley, pionero del comercio de pieles y político.

Jim Bridger, Cazador, trampero y narrador de cuentos fantásticos.

Joaquín Murrieta, también conocido poco el Robín Hood mexicano, tubo una carrera criminal en california y fue un héroe mexicano durante la década de 1850, en plena fiebre del oro.

Jesse Woodson James, Forajido de leyenda del salvaje oeste.

John Wesley Hardin, otro forajido de leyenda, este más de cuarenta muertes a sus espaldas, hábil pistolero y reconvertido en abagodo tras pasar dieciséis años en la cárcel por el asesinato de un Sheriff.

George Armstrong Custer, Oficial de caballería de la unión, lucho en las guerras indias y la guerra civil.

Philip Sheridan, fue un oficial de carrera del Ejército de los Estados Unidos y general del Ejército de la Unión en la Guerra Civil Estadounidense.

William Tecumseh Sherman fue un militar, educador y escritor estadounidense. Su celebridad deriva de su participación con el rango de general en la guerra civil de Estados Unidos.

James Butler Hickok, llamado Wild Bill ("Bill el Salvaje"), fue explorador, aventurero, jugador, pistolero y alguacil de los Estados Unidos.

Rasgos propios del Wiredwest.

Ahora que ya conocemos los antecedentes históricos, vamos a ver cuales son los rasgos propios del Wild West. 
  1. La tecnología a Vapor permite numerosos avances que no se dieron el la época.
  2. La Magia India puede o no ser real
  3. pueden existir criaturas mitológicas como el "Pies grandes"
  4. Las mujeres pueden realizar casi cualquier trabajo, rompiendo las normas sociales rígidas de Europa.
  5. No hay caballeros y damas, o al menos no como el Steampunk, el nacimiento no determina la clase social. Las acciones y el esfuerzo si.
  6. Abunda la acción, en las narraciones y las películas, los tiroteaos son frecuentes así como el uso de la dinamita y predomina la acción sobre la estética.
Principales roles para alter egos:

Chica de salón: Bailarinas de cancán, camareras, y amenudeo prostitutas, mujeres bonitas que atendían en las cantinas por un sueldo mísero, alojamiento y propinas..

Barman: Camareros y dueños de cantinas, habitualmente discretos mercaderes de tragos e información sobre y para los forasteros.

Sheriff /Deputy: Agentes de la ley escogidos por elecciones y sus ayudantes, su símbolo una estrella de latón de cinco puntas, son el antecedente a la policía, y en las zonas rurales de norte américa en muchos lugares siguen existiendo.

Pinkerton/ Alguacil: Agentes y detectives que trabajan por libre, atrapando a prófugos de la justicia.

Soldado: Ya sea de la Unión, o Confederado, se repartían entre oficiales y soldados rasos, podían ser de infantería, caballería, o artillería.

Bandido: Ladrones, cuatreros, asaltadores de caminos y ladrones de bancos, algunos despiadados ladrones, otros héroes románticos.

Cazador/ Trampero: Cazadores de bisontes, o tramperos expertos en el uso de cepos, fueron enemigos enconados de indios, y eran de la extracción más humilde, muchos de ellos asesinos, ladrones, se enfrentaban entre sí por cumplir con las cuotas de pieles de los mercaderes, creando reyertas y conflictos violentos con decenas de muertos. 

Cazador de indios: En las guerras contra los indios para obligarlos a vivir en las reservas, bandidos y soldados, cobraban dinero por cada indio que podían acreditar haber matado, lo habitual quitarles la cabellera, como represalia por una costumbre de parte de los indios.

Tahúr: Jugador de cartas profesional, amenudeo tramposo y timador. viajaban en busca de nuevos oponentes a los que desplumar o huyendo de acreedores.

Indio: Guia, cazador, guerrero o chaman, son algunas de las ocupaciones de los indios, que tienen ricas costumbres según su tribu, Lakota, cheyene, Pony, Siux...

Periodista: Por norma general fotógrafos y escritores que buscan contar la vida de los territorios salvajes y hacerse un nombre en los principales periódicos.

Buhonero: Vendedor de bienes variados que viaja de un lugar a otro, ya sea en carromato propio en diligencia, ofrece múltiples productos de diversos niveles de calidad, desde artículos robados a legítimos, pasando por timos como pócimas milagrosas o balas defectuosas.

Buscador de oro: En plena fiebre del oro, cientos de familias e individuos se dedicaron a intentar enriquecerse buscando oro, en condiciones crueles y desafortunadas, solían tener vidas breves y paupérrimas, alimentadas por el sueño de conseguir una gran pepita que les sacase del arroyo, literalmente.

Político: Alcaldes, gobernadores y otras personas dedicados a la política.

Sufragista: Hombres y sobretodo mujeres que solicitaban el derecho al voto feminista, este movimiento empezó en Norteamérica y se extendió por todo el mundo.

Abolicionista/Miembro del tren de la libertad: Los abolicionistas eran personas con unos ideales claros sobre la esclavitud y que luchaban para acabar con ella, mientras que los miembros del tren de la libertad ayudaban a huir a esclavos de los territorios del sur al norte, dándoles asilo, provisiones o vías seguras para huir.

Nota: Hay ejemplos de la ocupación de estos roles tanto por hombre como mujeres para la mayor parte de ellos, en estados unidos, ya fuera por fuerza mayor, necesidad o permisividad muchas mujeres podían desempeñar oficios con mas libertad.

Para profundizar en esta época tan convulsa e ilustrarla un poco, te sugiero algunas películas y series de televisión, son una pequeña lista, seleccionada: Tiempos de gloria, Open Ranch, Los hombres libres de Jones, Jonah Hex, Wild Wild West, Cowboys Vs Aliens, y la mitica serie de Norte y Sur de 1985. La serie Cooper, y la serie canadiense "When the heart Calls" y la mini serie protagonizada por Terence Hill Dr. West.

lunes, 25 de septiembre de 2017

III Feria Retrofuturista de Madrid

Y por fin llegó la ansiada III Feria Retrofuturista de Madrid. Un año más Steampunk Madrid había creado su evento magno para el deleite de retrofuturistas, steamers y curiosos. Además este año traía consigo su propia temática, una incorporación nueva (pero no la única) para dicho evento. 


Y no podía haber sido sino algo tan divertido como son los "Viajes en el tiempo". Y para ello SIMBIOX creó su propia máquina del tiempo con la cual pudieron disfrutar grandes y chicos. Un trabajo increíble.



Dos catas de té por parte de Anna Whateley hicieron las delicias de los participantes en sus respectivo talleres.


Pero el evento guardaba alguna sorpresa más, ya que la "Sociedad Rimbau-Powers" fundada por la "Tía Gertrude" (que en paz descanse) nos trajo un maravilloso juego de pistas en el que las decenas de intrépidos participantes debían conseguir reconectar el "Regulador Fractal de Eventos" y así evitar que el vórtice hiciera que el tiempo retrocediera.


Artesanos de varios puntos de España se dieron cita aquí, como comienza a ser costumbre en este evento. Conocidos como: Freaks entre vapores, The Freak Women, Bazar Steampunk, The Lola's Steampunk, Gurundunsófora Hand made patch, Patchgoth y ANT- juguetes nos deleitaron con su creaciones.





Pero la literatura también tuvo un papel muy importante. Contaron con la escritora Miriam Alonso que presentó su trabajo "La máquina de besos" y con una mesa redonda en la que escritores de la talla de M. Ángel Delgado, Eduardo Vaquerizo, R.G. Wittener, Josué Ramos, y dirigida por Ángela Ramos en la que crearon un debate digno de presenciar sobre el Steampunk y los viajes en el tiempo.



Y aunque mucha gente no lo crea, el deporte también tuvo cabida. En un punto del centro se apostaba una mesa en la que cualquier valiente podría mostrar su habilidad con las armas de plástico y gomaespuma. Nerfs de varios tamaños invitaban a probar puntería a los asistentes.


También algunos audaces probaron suerte en un duelo de "Chrononauts" al más puro estilo británico, osea en inglés puro y duro.


Pero no sólo contaban con Nerfs y juegos sino que Steampunk Madrid sorprendió con un nuevo concurso de "Lanzamiento de Sombrero", el cual consistía ser el que más lejos lanzara un bombín. También tuvieron su versión infantil. Un juego muy dinámico y divertido y con emoción hasta el final.


Según se iba acercando el final del evento el "Matrimonio Espectro" coronó el acto con un maravilloso desfile de moda en el que sus fantásticos modelos nos mostraron unos atuendos increibles tanto para mujer como para hombre.



Y como guinda del pastel se dio a conocer al ganador de ya acostumbrado concurso de relatos y del cual Antonio Torrico fue el vencedor. Puedes leer éste y los demás presentados en esta entrada.

Como colofón final una rifa en la que se sortearon diversos regalos ( donados por miembros de la asociación y artesanos) a los participantes y que fue muy disfrutado.



Acabo esta crónica de la III Feria Retrofuturista agradeciendo a los participantes y colaboradores y recordando que Steampunk Madrid dió en este evento el pistoletazo de salida a la venta de su calendario benéfico por el cual todos los beneficios irán destinados a Lobo Marley y la defensa del Lobo Ibérico.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Concurso de relato corto de la Tercera Feria Retrofuturista de Madrid

PRIMER PREMIO: Clepsidra (Antonio Torrico)

El Profesor estaba convencido de ello: los Sagrados Segundos no eran más que personas como él, como Jessica o como el chico que le traía piezas de la tienda cuando las necesitaba. Gente de carne y hueso que había desarrollado su intelecto hasta tal punto que habían encontrado la forma de construir sofisticadas máquinas. Ingenios maravillosos que les conferían capacidades a las que sus antepasados juzgaron como propias de los dioses. Según relataba el Libro del Tiempo, en la hora cero los Sagrados Segundos habían descendido al mundo en maravillosos barcos flotantes para hacer entrega al Hombre de Clepsidra. Un gigantesco reloj al que los aldeanos adoraban como a un dios. Algo a lo que el Profesor se había negado siempre.

Acorde con sus ateas creencias, estaba construyendo un artilugio que superaría a aquella deidad mecánica. Un ingenio mucho más sofisticado que los rudimentarios relojes domésticos que los habitantes de la aldea fabricaban para poder formar parte de la comunidad.

Un artefacto cuyo nivel tecnológico rivalizaría con la maquinaría de los Sagrados Segundos. Se trataba de una enorme torre del reloj con una capacidad única: invertir el tránsito del sol en el cielo. Un ingenio maravilloso que haría retroceder los años al antojo de sus manecillas, de sus engranajes y sobre todo, de su creador. Algo capaz de enviarle de vuelta a sus años de juventud y anticiparse a la muerte de Jessica. Evitar aquel trágico accidente para poder tener la vida que debió haber tenido junto a ella y que un estúpido giro en el destino le arrebató para siempre.

Cuarenta años habían pasado desde aquello. Cuarenta años maldiciendo su suerte y negándose a aceptarla. Cuarenta años envejeciendo en un infierno de soledad y remordimientos que muchos decían que habían acabado por volverle loco. Pero ahora, después de tanto tiempo, sus planes parecían por fin al alcance de la mano.

Hacía tiempo que su torre del reloj había superado con creces en altura a Clepsidra. Al atardecer, su profano ingenio arrojaba sombra sobre la deidad reloj, cosa que los lugareños no veían con buenos ojos. El concepto del tiempo era sagrado en toda la aldea, al igual que Clepsidra, por lo que pronto la máquina del Profesor fue tachada de impía por sus vecinos.

Muchos intentaron disuadirle de que continuara con su construcción, insistiendo encarecidamente en que desmontara ese abyecto monolito que atentaba contra sus más profundas creencias. Cuando el Profesor explicaba a los miembros de la aldea que más que un reloj era una máquina que le permitiría retroceder en el tiempo, ellos siempre reaccionaban con indignación. Nadie podía alterar el curso de la vida. Clepsidra así lo ordenaba con cada tic tac de sus agujas. La vida era de una sola dirección, y alterar su curso solo podía traer consecuencias funestas.

En un momento de duda, el Profesor se tomó un minuto para echar un vistazo al horizonte de creencias payesas de las que sus vecinos hacían gala. Quizás tuvieran razón y la vida solo fuera eso: comer, evacuar y prepararse para morir el día en el que Clepsidra considerara que tu tiempo había acabado. Luego echaba la vista atrás y veía a Jessica muriendo víctima de un destino tan absurdo como evitable. Poco después volvía a ponerse manos a la obra en su particular invento.

Una mañana de primavera el mecanismo invertido de su ingenio comenzó a funcionar. El sonoro tic tac de su reloj enmudecía el de Clepsidra. Sus manillas giraban en sentido inverso, y su esfera marcaba diecisiete horas. El resultado de unos complejos cálculos llevados a cabo por el anciano creador del ingenio. Un resultado que casualmente coincidía con la edad que tenía Jessica el día en que murió.

El Profesor estaba exultante. En diecisiete horas su reloj le devolvería todo lo que hacía tanto había perdido: amor, juventud y cordura. Diecisiete horas para que por fin se enmendara el error que cometió permitiendo que la vida siguiera su caótico curso y poder volver junto a ella.

No habían pasado ni dos horas desde que su invento iniciara su funcionamiento cuando el pueblo entero se reunió a las puertas de lo que habían dado en denominar temerosamente como “la torre del contra tiempo”. Liderados por La Voz de Clepsidra, el portavoz local de la deidad reloj, exigían furiosos el desmantelamiento de la máquina. El Profesor les explicó que en unas quince horas él ya no se encontraría allí, así como tampoco su máquina, y les suplicó que le concedieran tiempo hasta entonces antes de tomar una resolución sobre su invento.

“¡Eso no es tiempo!” exclamó fuera de sí el portavoz de Clepsidra señalando aquella gigantesca esfera que se encontraba sobre ellos. El resto de aldeanos detrás de La Voz sopesaron la petición del Profesor. Después de todo, cuando hubieran pasado las quince horas restantes sin que nada pasara, el anciano inventor se daría cuenta de su error y su locura terminaría. La Voz de Clepsidra estaba furioso, e incitaba a los aldeanos para que destruyeran aquella máquina atroz. Sin embargo todos conocían la tragedia por la que el Profesor había pasado hacía tanto tiempo ya. Jessica había sido muy querida en la aldea, y sus habitantes aún lamentaban la muerte de la joven, por lo que disuadieron de sus planes a aquel tétrico hombre de la túnica oscura que creía hablar en nombre de Clepsidra para conceder al Profesor el tiempo que pedía.

En el interior de la torre del contra tiempo, su creador se preparaba para el viaje de la única forma que sabía: mirando fotos antiguas de Jessica que aún conservaba en papel leptográfico. Fotos que mantenía escondidas en un polvoriento arcón y que se había prohibido a sí mismo contemplar en los cuarenta años que habían transcurrido desde aquel aciago día.

En la duodécima hora de espera algo comenzó a fallar. El mecanismo empezó a emitir un ensordecedor y estridente ruido de fricción. Algo estaba fallando y el Profesor se lanzó desesperado a la maquinaria para intentar solucionarlo. Pero era inútil. Los gigantescos engranajes encima de él empezaban a desplomarse. En el exterior, los aldeanos apostados alrededor de la profana torre huían aterrados. Temerosos de que las pesadas piezas que se desprendían de la máquina del Profesor pudieran llegar a aplastarles.

Mientras, el portavoz de Clepsidra aprovechaba la ocasión para lanzar su sermón a voz en grito, señalando acusadoramente con el dedo la destrucción del ingenio y avisando sobre las consecuencias de desobedecer las consignas de Clepsidra así como de los Sagrados Segundos que lo trajeron ante ellos. Sin embargo, a pesar de la gravedad de su voz, sus labios no fueron capaces de esconder una sonrisa de satisfacción.

Cuando la destrucción cesó solo quedaba una estructura hueca de lo que antes había dado en llamarse la torre del contra tiempo. En su interior, el Profesor agonizaba aplastado por las piezas desprendidas de su máquina. A través del velo sanguinolento que cubría su vista contempló una última vez la foto de Jessica que guardaba en el bolsillo. Pudo verla caminar de nuevo, de aquella forma grácil que ella tenía de hacerlo. La oyó una vez más riendo por cualquier tontería que él hubiera dicho y pudo sentir de nuevo sus labios contra los suyos.

Clepsidra había decidido que el tiempo del Profesor terminara cuando su máquina marcara la duodécima hora. En su infinita sabiduría tal vez hubiera considerado que aquella era la única forma de conceder a aquel infeliz anciano su más ferviente deseo.



Una excusa para la reina (Jorge Cabrera)

El carruaje se detuvo en un punto indeterminado del camino entre Chelmsford y Londres. La noche nos había alcanzado gracias a la persistente lluvia, pues había convertido el camino en un auténtico calvario para los caballos que estaban al otro lado de las riendas.

-Señores. -dijo el conductor mientras golpeaba la estructura de madera del vehículo-

-¿Qué ocurre ésta vez? -respondí hastiado por la acumulación de problemas-

-Algo extraño sucede. -fue su respuesta-

La reina Victoria nos había hecho llamar a la capital con tanta urgencia, que no habíamos tenido tiempo de preparar nuestro regreso adecuadamente. Al parecer, un asunto que concernia a unos brutales asesinatos ocurridos en nuestra ausencia, eran el motivo de su urgente llamada.

Cuando me asomé por la ventanilla del carruaje, pude ver que una niebla espesa impedía ver a más de diez pies de distancia. Además, un resplandor iluminaba todo con una potencia tal que impedía continuar avanzando, pues llegaba a cegar la vista totalmente. Los caballos se mostraron muy nerviosos y reacios a continuar el camino y relinchaban con bravura.

-¿Qué ocurre señor? -me preguntó mi ayudante al verme abrir la puerta-

-Hay algo que demanda nuestra atención. -le respondí mientras ponía un pie en tierra-

El conductor permanecía agarrado a las bridas para evitar el desboque de los animales.

-Acaba de aparecer, señor. -dijo con el temor agarrado a su garganta-

Agarré uno de los faroles que había colgando en los laterales del carruaje y miré como mi ayudante también descendía detrás de mí.

-¿Qué puede producir semejante fulgor en mitad de la noche? -dijo sorprendido-

-Es lo que debemos desentrañar, querido amigo. -fue mi respuesta- Espere aquí hasta que volvamos. -le ordené al conductor antes de partir-

Con el farol en una de mis manos y la compañía de mi ayudante me interné en aquella densa y luminosa niebla con la intención de conocer su origen.

El suelo que pisamos era lo único que podíamos percibir, cualquier atisbo de árboles o vegetación permanecían ocultos a nuestros ojos debido a la intensidad lumínica y la lechosa niebla. Tras andar una distancia considerable, no logramos encontrar su origen, y para nuestro asombro tanto la niebla como la luz desaparecieron gradualmente dejando el camino libre.

-Ciertamente, parece algo extraño. -dijo mi ayudante-

-Sí que lo es. -le respondí- sin duda deberíamos haber podido observar el origen de la luz, pero los dos fenómenos han desaparecido sin revelar su naturaleza. -dije mientras me acariciaba el mentón-

-Será mejor que volvamos al carruaje.

-Me parece buena idea. -respondí-

Empezamos a caminar sobre nuestros pasos, iluminados ésta vez sólo por el farol que portaba en mi mano. Cuando llevábamos un rato caminando, mi ayudante volvió a hablar.

-¿No deberíamos haber llegado ya? -dijo con preocupación-

-Sí, pero como puede observar no hay señal del carruaje, ni del cochero. 

Aún así, decidimos seguir caminando un poco más antes de establecer nuestro estado como oficialmente extraviados en mitad de la noche.

-¡Mire señor, por allí se ven dos figuras que se alejan! -me indicó mi ayudante animado-

-Ya lo veo, pero me parece un poco extraño que no nos hayamos cruzado antes. -respondí pensativo-

-¿Qué quiere decir? -dijo con ansiedad-

-Teniendo en cuenta que nuestro carruaje ha desaparecido, podríamos barajar al menos dos posibilidades. -le anuncié- La primera es que el cochero haya huido por algún camino que no hemos visto durante nuestro paseo de vuelta y la segunda es, que estamos siendo víctimas de una banda de ladrones. -afirmé con la flema inglesa que me caracteriza-

-¿Y qué se supone que hagamos entonces? -preguntó contrariado-

-Tal vez lo más sensato sea caminar en dirección a Londres. Aunque hay mucha distancia y todavía queda mucha noche, es nuestra mejor opción por el momento.

Cambiamos de dirección y volvimos a recorrer el camino iluminados con la tenue luz del farol, ésta vez en dirección a la capital del reino.

-¡Gracias a Dios, alguien viene! -dijo mi ayudante aliviado-

Animado ésta vez por el tiempo que nos iba a demorar nuestro paseo, me animé a mover el farol de lado a lado para alertar de nuestra presencia a los dos solitarios caminantes. Después, como marcan las normas de nuestro singular gremio de caminantes nocturnos, nos fuimos acercando con cautela hasta encontrarnos a poca distancia.

-Buenas noches caballeros. -dijo una de las figuras-

-Buenas noches. -respondí con la misma cortesía-

Al acercarnos nuestra sorpresa fue mayúscula, pues descubrimos que éramos nosotros mismos los que estábamos enfrente nuestra.

-Sin duda, un encuentro singular ¿no cree? -me preguntó mi otro yo-

-Desde luego. -respondí contrariado-

Mi ayudante permanecía a mi lado como si la muerte le hubiera sobrevenido inesperadamente, y no era para menos. Su otro yo lo miraba con cara de sentirse avergonzado de sí mismo por la expresión que tenía en su rostro.

-¿Supongo que se dirigen a Londres? -Me interrogó mi otro yo-

-Así es, nuestro carruaje parece haber huido en la confusión de esta extravagante noche. -respondí con cierto temor-

-Eso parece, pero tal vez no sea así. -respondió con ironía-

Contrariados como estábamos, por aquel singular encuentro, comencé a pensar en lo que debíamos hacer para terminar con la situación en la que nosotros mismos no habíamos metido.

-Señores -dije- creo que nosotros volveremos para tratar de encontrar nuestro carruaje extraviado.

-Me parece una buena idea. -respondió mi otro yo-

-¿Está usted seguro, señor? -susurró mi ayudante nervioso y contrariado- hace un momento usted dijo que sería mejor ir hacia la capital.

-Sí, pero he cambiado de opinión. -dije con un gesto grandilocuente- Señores que tengan una buena noche. -dije para despedirnos de nosotros mismos-

-Igualmente para ustedes. -fue la respuesta-

Una vez más mi ayudante y yo empezamos a caminar sobre nuestros pasos, esta vez en busca del carruaje que nos había llevado hasta el lugar donde había empezado tan singular aventura.

Mientras caminábamos, sentí que la cabeza de mí ayudante hervía de pensamientos y preguntas por las que deseaba respuestas.

-Puede usted hablar, si lo desea. -le dije-

-Señor, no entiendo lo ocurrido ahí detrás. -dijo refiriéndose a nuestro encuentro-

-Yo tampoco entiendo la naturaleza que se encuentra detrás de tan extraño suceso, pero creo que empiezo a entender su funcionamiento. -respondí-

-¿Cree que éramos realmente nosotros, los que estábamos allí detrás? -preguntó con la curiosidad de un niño-

-Tal vez nunca lo sepamos, o tal vez sí, no obstante preveo que la luz de nuestro farol no dure demasiado. 

-¿Cómo dice? -preguntó contrariado-

-Si se fijó usted en mi otro yo, el farol que portaba en la mano se encontraba apagado. -le aclaré-

Y aunque mis respuestas no le concedieron ningún alivio, éste se mantuvo en silencio una vez más, mientras seguíamos caminando en medio de la noche.

Finalmente y como si de una profecía se tratase, nuestro farol empezó a disminuir la intensidad de su iluminación y fue apagándose por la falta de aceite en su depósito. Mi ayudante y yo nos miramos en la oscuridad y volvimos la vista al camino que teníamos delante. Justo en aquel momento la luz de un farol nos llamó la atención por sus evidentes señales laterales.

-¿Cree usted? -balbuceó mi ayudante aterrado-

-Sólo hay una manera de averiguarlo. -le respondí mientras me ponía a caminar-

Como podrán imaginar, al acercarnos se volvió a producir nuestro singular encuentro, sólo que esta vez éramos nosotros, los otros. Al despedirnos, mi ayudante hizo un comentario de lo más perspicaz.

-Parece que estamos en una especie de laberinto de forma circular.

-Eso parece y uno en el que el tiempo también está perdido. -añadí-

-¿Cómo haremos para salir? -dijo con preocupación-

-Muy sencillo -le dije- he contado los pasos desde que tuvimos nuestro primer encuentro con nosotros mismos. Ahora sólo tengo que hacer un pequeño cálculo de los demás paseos que hicimos antes de llegar aquí y calcular el punto de entrada.

-¿Cree que funcionará?

-No puedo asegurarlo, pero en vista de los acontecimientos es nuestra única opción.

Medite sobre las distancias que habíamos recorrido y nos pusimos a andar, cuando los cálculos me llevaron a pensar que estábamos cerca de la entrada de aquel misterioso laberinto me paré en seco.

-¿Qué ocurre, es aquí? -dijo mi ayudante-

-Éso creo. -respondí-

-Pues no se ve el carruaje por ningún lado. -dijo desesperado- ¿que hacemos ahora?

-Tal vez sí gritamos el nombre del cochero podamos saber su ubicación. -dije con optimismo-

Animados por la necesidad de salir de allí empezamos a vociferar mientras andábamos por el camino.

-¡Por aquí. Le acabo de escuchar! -me gritó mi ayudante al rato-

Caminamos en dirección de donde provenía la voz, abrigados por una oscuridad que nos impedía ver.

-¡Gracias a Dios señores, llevo horas esperando, casi ha amanecido! -dijo el cochero aliviado al vernos llegar-

-Volvemos a Chelmsford. -dije mientras devolvía el farol a su lugar-

-¿Pero y el llamado de la reina? -dijo el cochero-

-Tendrá que esperar, el camino no es seguro.

-Como usted ordene señor Holmes. -respondió mientras hacía volver grupas a los caballos-



Sal y pimienta (Eric Rohnen)

El reloj en forma de locomotora tintineaba sobre la mesa y movía las ruedas marcando los segundos con el vaivén de la biela que las unía. Uno de los sirvientes mecánicos esperaba paciente detrás de su butaca, mientras que el otro se encontraba junto a la silla de su abuelo. Aunque ahora Jorgen ya no estaba seguro de cómo referirse a él.

El hombre hizo avanzar uno de los alfiles con su mano manchada por la edad. Una fina cicatriz clara la cruzaba desde la base del índice hasta casi la muñeca. Éste le había sugerido una partida de ajedrez nada más aparecer en el estudio de la mansión familiar y apenas se había mostrado sorprendido por su visita de improviso. Claro, ¿por qué habría de estarlo?

-Si te apetecía charlar no hacía falta que vinieras hasta aquí. Pronto iré a Praga, me gusta más para pasar el invierno. Podríamos haber quedado allí, está más cerca. - El dirigible biplaza que había tomado hasta tierras danesas se veía a lo lejos por la ventana, anclado en los terrenos frente a la casa. Varios de los autómatas del hangar se encargaban aún de su repostaje y puesta a punto sin necesidad de supervisor alguno que les dirigiera. - ¿Qué es lo que te preocupa tanto como para haber venido con semejante prisa?

-Nunca me llegaste a decir cómo te hiciste la herida en la mano. - El joven levantó su diestra vendada. - Ahora ya lo sé.

-La verdad es que empezaba a pensar que este día no llegaría nunca - Klaus suspiró con melancolía. - Pero era inevitable, me temo. - Una sonrisa débil asomó en sus ojos y bajo su barba, la cual acarició.

Jorgen miró a su abuelo en silencio, apretando la boca. Echó mano a un caballo, llegó a sostenerlo entre sus dedos, pero lo depositó de nuevo donde estaba.

-¿Qué sentido tiene esto? Ya sabrías qué jugada voy a hacer. - Había un punto de rencor en su voz, un reproche reprimido que no se atrevía a lanzar.

-Afortunadamente mi memoria no es perfecta. Son muchos años, y los detalles se difuminan con rapidez.

-Pero ya sabes qué va a pasar. Sabías que iba a venir. Y que jugaríamos esta partida. - Resopló, echándose hacia atrás y alzando los brazos en gesto de impotencia. - Las ecuaciones son claras, la historia es lineal, no se puede alterar... diablos, incluso sabes qué pasará después, cuando me vaya de aquí, cuando salte atrás. A dónde iré, a quién conoceré,... ¿qué sentido tiene? - Repitió Jorgen.

Para sorpresa del chico, Klaus Knudsen se puso repentinamente serio, firme en su asiento, como si hubiera dicho algo totalmente inadecuado y estuviera a punto de reprenderle igual que cuando era pequeño.

-Todo. La historia no es algo que se pueda ver desde fuera, ni siquiera algo que deba intentarse comprender como si fuera un proceso físico. La historia son las casualidades, los actos individuales de la gente, las consecuencias de causas que nadie conoce, las respuestas a preguntas que nadie ha formulado. Negar eso es negarnos a nosotros mismos como personas.

-¡Pero si ya está escrito! Toda mi vida, la tuya, - tragó saliva - la nuestra. Desde que me recogiste en la calle. No, desde antes. Desde… ¿cuándo será? ¿En qué momento seré tu?

-Ah, la curiosidad. - El viejo marcó una mueca. - ¿No dices que no tiene sentido? ¿Entonces por qué te interesa saberlo?

Sin darle tiempo a replicar, Klaus se levantó. Cogiéndole servicial por el brazo, uno de sus autómatas le ayudó a caminar, algo que en público trataba de evitar, como bien sabía Jorgen. La imagen dada era importante para alguien de la fama de su abuelo. El empresario llegó hasta la pared cercana y se plantó ante el antiguo retrato en el que aparecía con su esposa, muchos años atrás. Él le siguió, contemplando el cuadro por primera vez con algo más que diversión por el evidente parecido. Sus ojos se fijaron en aquella versión tan joven de ambos, y donde estaba su abuela, a la que apenas recordaba, vio a la mujer con la que un día se casaría él mismo.

-Siempre me dijiste que me sacaste de las calles y me adoptaste porque me parecía a tus hijos. Hace tiempo que llegué a la conclusión de que quizá mi padre era alguno de ellos con... otra mujer, pero no me lo queríais decir por la vergüenza de reconocerlo.

-¿Qué más da el parentesco o el origen? Has sido mi nieto desde entonces sin importar nada más.

-Sí, lo sé. - Nunca había sido tratado como otra cosa, desde el principio había sido parte de una familia, que con sus más y sus menos, como todas, le había dado no sólo la mejor educación que podía permitirse, sino el hogar que en la calle no hubiera conocido de ninguna forma. - Pero ahora, sabiendo lo que sé siento que toda mi vida ha sido como un teatro de marionetas, que nunca he tenido ninguna opción real de elegir nada, entiéndelo… Supongo que la idea ha estado en mi mente desde que empecé a investigar. Me he negado a prestarle oídos todo este tiempo, pero cuando ayer me herí en el laboratorio - levantó la mano, comprobando que en algún momento la había apretado hasta manchar la venda limpia de nuevo - de repente ya no pude seguir evitando más la pregunta. - Dejó caer los hombros y apartó la mirada de su abuelo. - ¿De qué sirve seguir? ¿Qué capacidad tengo de decidir ya nada en lo que me queda de vida?

-¿Cómo conocí a la abuela?

-¿Qué? No lo sé. Nunca me lo has contado.

-Ah. ¿Cómo les obtuve a ellos? - Señaló con un ademán a los silenciosos autómatas. - Los primeros Helm y Kiel que tuve, me refiero.

-No lo sé. - Repitió. Luego recordó algo. - Una vez me dijiste que fueron un regalo.

-Ajá. ¿De quién?

-No me lo quisiste decir…

-Así es. Igual que tampoco cómo hice muchos de mis amigos, - empezó a enumerar con los finos dedos - cómo fueron mis primeros negocios, qué socios me traicionaron, o cuántas veces he estado a punto de morir, - abrió mucho los ojos al oírlo - ni cuándo, ni cómo. - El chico no contestó. No había oído a su abuelo hablar con esa intensidad y dureza nunca, pero rápidamente fueron reemplazadas por la calidez habitual. - La mayor parte de la gente sólo tiene una certeza en su vida, y es que tarde o temprano va a morir. Tú tienes más información que el resto, es cierto, pero si piensas que eso hará tu existencia menos interesante estás muy equivocado, Jorgen. - Le puso una mano en el hombro, apretando levemente, como tantas veces había hecho cuando era niño. - Eso hará las cosas más fáciles a veces, otras tantas será una carga con la que tendrás que avanzar, pero que eso no empañe la realidad: tienes una vida por delante y eres el único que la escribe. Ni yo, ni las leyes de la física, ni unas ideas abstractas como el tiempo, el destino o la historia. Sólo tú.

Cuando encaró de nuevo a su abuelo sólo pudo hacerlo con el mismo cariño con que siempre le había correspondido, consciente de que una vez más sólo quería lo mejor para él.

-Me has ocultado todas esas cosas deliberadamente, ¿verdad? Para que no las supiera. ¿Para que… pudiera elegir?

-Un exceso de información puede bloquear a cualquiera. - Alzó un dedo y una ceja. - La suficiente en cambio es como un buen aliño, hace que todo tenga más sabor sin llegar a ocultar el del plato al que acompañan. - Luego se rió por la metáfora, pero al poco recuperó el aire menos jovial del principio, anticipándose a Jorgen.

Éste intentó un par de veces preguntar la más dolorosa de las cuestiones que traía consigo hasta que lo logró. Aún así, su voz tembló algo.

-¿Te volveré a ver?

El reloj marcó la hora con varios pitidos de su pequeño silbato. Klaus meneó la cabeza, triste, y su nieto le abrazó con fuerza.

-Gracias abuelo. Muchas gracias. - Éste le devolvió el abrazo, y ambos prolongaron la despedida unos segundos más antes de separarse, aunque reticentes.

-Eso me recuerda… - Y metió una mano en el bolsillo del chaleco para sacar una libretita encuadernada en cuero con un cierre de broche el cual Jorgen soltó nada más recibirla.

-¿Qué...? - Pero antes de acabar la frase comprobó que eran valores de acciones en bolsa, subidas y bajadas de precios de materias primas, empresas en las que invertir y el momento adecuado para hacerlo… a lo largo del último medio siglo y a lo ancho de todo el mundo. Al alzar con brusquedad la cabeza descubrió el gesto de complicidad de su abuelo mientras sazonaba un plato invisible.

-Un poco de sal, una pizca de pimienta,...



Ang-MP (Lady Virus)

La luz solar se filtraba por las ventanas como pequeñas luces de esperanza y calidez pues en esta época del año el frio era el rey del lugar. Me levanté de la cama lentamente pues ya era costumbre en mí. No entendía como Lucille, mi hermana pequeña era capaz de despertarse con rapidez e ilusión. Llegué al baño un poco magullada pues me había chocado contra la pared varias veces. “El ser humano es el único que cae sobre la misma piedra varias veces”; pues que me lo digan a mí ya que todas las mañanas me chocaba con la misma pared no una si no dos o tres veces.

Me miré al espejo mientras me arreglaba la maraña que tenía por pelo, de repente, algo captó mi atención. Me habían salido dos pequeños lunares debajo de la barbilla. ¿Desde cuándo los lunares salían tan rápido y tan de seguido? Terminé de cepillarme el cabello y noté que dos ojos me miraban. Me di la vuelta y era Lucille. Parecía un muerto viviente observándome tras el quicio de la puerta. Nunca la había visto así por las mañanas excepto cuando estaba enferma.

⸻ ¡Qué susto me has dado, enana! ¿Estás bien? Parece que te han chupado la energía ⸻susurré.

⸻ Siempre me levanto así. Hasta que no me tomo el té mañanero no soy persona ⸻me

contestó.

Lucílle caminó hacia el váter y yo salí de allí a prepararme el desayuno. Fruncí el ceño extrañada pues ella nunca había actuado así. Era el único miembro de la familia que era capaz de levantarse con vitalidad. ¿O quizás tenía un nuevo novio y por eso actuaba de esa manera? En fin, de cualquier modo, lo acabaría adivinando.

Bajé las escaleras de mármol negro Marquina y llegué al recibidor. Este, estaba revestido con papel de flores grises. Los muebles traídos de Nuevo Londres eran de madera de ébano. Las consolas y las cómodas decoradas con candelabros y artilugios de navegación, pues la empresa de mi padre se dedicaba a proveer combustible a los barcos, también fueron traídos de cuando mis padres visitaron Nuevo Londres. Revisé la pared buscando mi cuadro favorito: la torre Eiffel de noche; pero no lo encontré. A lo lejos, en la cocina, escuché una conversación subida de tono de mis padres. Me dirigí hacia allí pero un sonido de radio rota me detuvo. Este, provenía del pequeño almacén que teníamos debajo de las escaleras. El gran reloj dorado de la entrada, marcó las nueve en punto y empecé a sentir un pitido intenso en mi cabeza que no terminó hasta que el reloj paró de dar la hora. Respiré aliviada y me apoyé en la pared más cercana.

Me llevé las manos a la sien intentando recuperarme. El ruido de la radio me avisó de que tenía una tarea pendiente. Abrí la puerta del almacén y rebusqué en las cajas rebosantes de objetos de los viajes de mis padres hasta que pude sacar la fuente de donde emanaba la señal. Una pulsera con una cajita que contenía botones y agujeros me hablaba. Era como una pequeña radio portátil.

⸻Angélique…Angélique. Escúchame. Quiero que sigas mis órdenes y podrás salir de

aquí ⸻me dijo el artilugio con voz de hombre.

La radio se apagó y seguidamente, llamaron a la puerta. Me puse la pulsera y caminé hacia la entrada para abrir. Era mi tío. Traía unas hojas de periódico bajo su axila. Mis padres lo recibieron con cara de tristeza. Mi madre tenía los ojos rojos de haber llorado. ¿Qué estaba pasando aquí? Necesitaba saber la verdad. Apreté la radio contra mi pierna y los escuché.

⸻Ya os habéis enterado. Supongo. La policía está aquí para llevaros a la cárcel ⸻dijo

mi tío abriendo el periódico.

⸻Bastien, ¿cómo puedes ser tan frio en esta situación? ¡Es nuestro negocio conjunto! ⸻respondió mi padre.

⸻Pero yo no he sido el que ha vendido el combustible adulterado y ha matado

setecientas personas. Yo sólo me he dedicado a hacer barcos y aquí se dice que es el

combustible en mal estado el que ha causado la catástrofe ⸻puntualizó mi tío señalando

violentamente los titulares.

Había algo en Bastien que no era normal en él. Era la primera vez que lo veía con cara de desprecio hacia mis padres, cuando habían sido tan buenos socios en el pasado.

⸻Christian, ¿cómo ha podido pasar algo así? Siempre lo llevábamos todo tan controlado. Esto no puede ser real ⸻enunció mi madre desesperada.

La policía irrumpió en nuestra casa y nos llevaron apresados a todos. Mi hermana ni siquiera se inmutó cuando nos metieron en los coches policiales. La cara de mis padres era de incredulidad. No podían hacerse a la idea de lo que estaba pasando, como yo, que no sólo no entendía los hechos si no algunas cosas anteriores, empezando por el extraño carácter de Lucille y terminando por la radio de pulsera.

Tenía frío en aquel calabozo. La manta que me habían dado apenas me cubría los pies. Aquella noche no la iba a pasar bien. Nos habían dicho en la comisaría que teníamos que esperar hasta el juicio y que mínimo esa noche la pasaríamos en prisión.

⸻Angélique… ¿me recibes? ⸻me habló la radio, de repente, con algo de interferencia.

Me dirigí hacia un rincón y allí medio tapando los agujeros para que los guardias no se

enterasen, la escuché.

⸻En la pared en la que estás apoyada ahora mismo, verás una roca que es de color ligeramente diferente al resto. Quiero que la presiones y salgas por el túnel. Después dirígete a…final…de…⸻la radio se cortó y no pude escuchar el resto del mensaje.

Pulsé la roca y se abrió una compuerta permitiéndome salir por el túnel que me habían

dicho. Llegué al final gateando y me incorporé para mirar lo que había dejado atrás. La prisión coronaba una montaña y la maleza componía una escalera natural hacia ella. La luna llena dejaba ver un pequeño camino. Corrí hacia el frente rezando para que la radio se encendiera. Toqué a todos los botones sin efecto alguno. Aún seguía en Nuevo París eso estaba claro, pero muy lejos de mi casa.

Más adelante, me encontré con una cabaña y un caballo. Me subí en él escuchando los improperios de su dueño que volvía hacia la cabaña para armarse y dispararme. Logré calmar al animal y cabalgamos hasta llegar a las murallas de la ciudad. Me bajé del corcel y entré nadando por el desagüe. Todo joven parisino conocía ese desagüe por el que era fácil infiltrarse y salir de la ciudad sin alarmar a nadie. Me apoyé en la pared al salir y la radio comenzó a emitir interferencias. Enseguida, me llevé la pulsera al oído para escucharla con claridad.

⸻ ¡Escucha! ⸻me gritó quien quiera que fuera la persona al otro lado. Después,

interferencias.

⸻ ¡No espera! Ahora quiero que me escuches tú a mí. ¿Quién eres?

Pero la comunicación se había cortado. ¿Cómo se supone que iba a contactar con él?

Los botones no funcionaban. No tenía a donde ir. Lágrimas aparecieron de mis ojos y me derrumbé. Apoyé mis brazos sobre las piernas. Tenía frío y estaba mojada. Podía ir a mi casa pero no podía entrar. No tenía la llave. Las campanas de la torre de “Neuve Notre Dame” sonaron anunciando las doce de la noche. Otra vez el pitido volvió a mis oídos provocándome un dolor agudo. Me llevé las manos a la cabeza y chillé por el dolor provocado. Segundos después, me desmayé pues no podía soportarlo más.

Al despertarme, todo era blanco. Después, mis ojos se fueron acostumbrando a la luz. Estaba tumbada en una cama. El reloj de cuco daba las doce. Chillé pues creía que me iba a doler la cabeza, pero no fue así.

⸻Calma Angélique. Estás a salvo. El experimento ha funcionado. Ya has vuelto ⸻me

dijo el doctor quitándose la máscara de pico, las gafas y guardándose el reloj de bolsillo.

⸻ ¿De qué me hablas? ⸻inquirí⸻ ¿Quién eres tú? ¿Dónde estoy? ¿Dónde están mis

padres? ¿Dónde está mi radio?

El hombre me miró estupefacto. Varias personas, hombres y mujeres entraron con cuadernos a la habitación. El doctor se llevó la mano derecha a la frente.

⸻El proyecto “Ang-MP” no es posible del todo. El sujeto sufre amnesia una vez que ha

regresado del mundo paralelo y confunde la realidad. Lo siento, Angélique. Casi lo teníamos. Aumentaré los niveles de “Hastur”. Esta vez lo conseguiremos.

⸻ ¡No! ¡Sácame de aquí! ⸻exclamé.

El reloj de cuco volvió a dar las doce.



Deja Vu (Mikel Villafranca)

La vida de Kaspar Darjeling era muy monótona y racional, no creía en Atlantis, ni en la remota Lemuria, tampoco en unicornios, duendes ni hadas, y desde luego no creía en esas chorradas de las máquinas voladoras más pesadas que el aire, si no podía verlo no creía en ello, y por lo tanto eran paparruchas de viejas cotorras, de seniles ancianos o de niños con exceso de imaginación.

Y hasta hacía unos pocos meses no creía, ni de manera remota, en los viajes en el tiempo, y ciertamente como le habría encantado volver a esa época, pero no tenía ni idea de como hacerlo, el problema es que ahora podía viajar atrás en el tiempo, y no podía evitarlo.

Para él la Rutina matutina era de extrema importancia, de haber pertenecido a una congregación religiosa esta habría tenido que tener entre sus preceptos no hacer ruido por las mañanas, las duchas calientes, los desayunos moderados con un buen Té y leer el periódico de la mañana cuando aún estaba caliente.

Las 6:00AM era su hora normal para levantarse, y así lo hacía cada día, no importaba si llovía o nevaba, se levantaba de la cama, ponía agua a calentar en la olla, y encendía el fuego debajo del puchero en el que cocina cada día un huevo, también ponía la Tetera sobre el fogón, hacía su cama con cuidado y deleite, tal como había aprendido a hacerla, cuando era niño, en el Orfanato del Vicario Conners.

Y con las zapatillas de estar por casa y la bata, salia a la calle, caminaba los cuarenta pasos hasta el puesto de periódicos del Sr. Rudillard y volvía a casa con el periódico de la mañana, quitaba el agua del fuego y la vertió en la bañera, que estaba situada junto a la ventana en el lado opuesto de la habitación, después vertía el agua de la tetera en su taza de peltre y retiraba el huevo, ya cocido del fuego para servirlo en un plato, tomaba el Té y el huevo mientras que el agua se templaba en la bañera de Cobre, y después se desvestía para asearse con fruición, hasta quedar más limpio que el príncipe de Gales antes de ir a una fiesta en su honor.

Aquel día su rutina no fue diferente, o al menos él no pensaba que lo sería, se encontraba en la ingesta de su riguroso desayuno, uno de los momentos más emocionantes del día, cuando el signo de la fatalidad de presentó ante el, o para ser más exactos, al otro lado de la puerta de su habitación.

Los dos golpes en la puerta sobresaltaron a Kaspar, que desde luego no esperaba visita, arrastró los pies ha desgana hasta la puerta de su habitación,- Espero que no sea la Sra. Wilcox para el alquiler, sabe muy bien que no lo pago hasta el segundo martes de cada mes- y al llegar a la puerta, miro a través de la mirilla y pregunto- ¿Quién es?.

Su hermano, que estaba más ebrio que un escocés en fiestas. No fue capaz de responder, Kaspar que se veía a sí mismo como un buen hermano mayor abrió la puerta y le ayudó a entrar, Jasper se tambaleo y bamboleo, finalmente desembarazarse de su hermano de un manotazo se reclinó sobre la bañera y vómito estruendosamente.

Kaspar notó el sabor metálico y el incipiente dolor de cabeza que era señal inequívoca.

¿Quién es?- Preguntó, pese a que ya sabía la respuesta, abrió la puerta y ayudó a su hermano Jasper atravesar el umbral, con mano decidida, le condujo a empujones y trompicones hasta el retrete, donde Jasper expulsó las horas de desproporcionada ingesta de alcohol etílico, con las que solía acabar cada jornada de trabajo.

Entonces, Jasper, que ya fuera por la costumbre, por la genética irlandesa o por efecto de hechizo o ensalmo, recuperó la verticalidad, se limpió la comisura de la boca con la única toalla limpia y se dirigió a la mesa donde engullo el huevo y derramó el Té, en parte dentro de su boca y en parte a su alrededor, antes de caer inconsciente en el suelo y comenzar a roncar con violenta sonoridad

Ante esta horrenda visión, Kaspar que estaba colérico por ver así impedido su progreso matutino sintió de nuevo la punzada en las sienes, y el metálico sabor en su boca, y volvió a encontrarse frente a la puerta, diciendo ¿quién es?.

Kaspar sabia que la debacle del desayuno no dejaría de repetirse hasta que la solucionarse, siembre había sido así, viajaba atrás en el tiempo hasta el inicio del problema.

Probó a no abrir la puerta, pero los alaridos y golpes de su hermano en la puerta se hicieron insoportables y pronto una comitiva de vecinos se agolpaba en el pasillo, gritando y vociferando para que el lo solucionara, y nuevamente el dolor de cabeza y el sabor a metal en su boca se produjeron y se encontró otra vez más frente a la puerta preguntando ¿quién es?

No podía dejarle pasar, y dejarle fuera tampoco le ayudaría a solucionar la debacle del desayuno, así que se armó de valor, abrió la puerta, y armado con la furia que la desesperación de que le producía su desayuno tres veces frustrado propinó un fortísimo coscorrón a su hermano, que quedo sentado frente a la puerta despatarrado en el suelo, quieto y callado.

Cerró la puerta, fue a la mesa, se comió el huevo con deleite y bebió el Té con calma, la sensación caliente le reconfortó. Después tomó su usual baño, y se vistió con solemne pulcritud, colocó el periódico bajo su brazo y con una ligera punzada de remordimiento esquivo a su hermano para poder ir a trabajar a la relojería.

Otra mañana perfecta le esperaba….



Cómo el Steampunk salvó los viajes en el tiempo (Marina)

El Steampunk supuso un punto de inflexión en la mejora de los viajes en el tiempo.

Hasta el siglo XIX, los intentos habían sido desastrosos: explosión (o combustión espontánea) de las máquinas del tiempo, aplicación de retroceso o avance en el tiempo en el propio viajero (es decir, que era el viajero quien envejecía o se aniñaba hasta desaparecer), entre otros fallos.

El siglo XIX trajo el vapor como elemento indispensable para poder realizar los viajes (hasta el siglo XXI no se descubrió que el vapor inducía a un estado de calma en los viajeros y ocupantes de la máquina para poder realizar los viajes y que las máquinas habían avanzado a su propio ritmo y se habían convertido en seres pensantes propios, o sea, habían desarrollado conciencia propia, por lo que necesitaban cierta conexión con sus ocupantes para realizar los viajes, pero ese es otro tema de investigación relacionado con la filosofía Steampunk y el estudio de las maquinas por ingenieros-inventores).

La cuestión es que el vapor fue la clave para realizar viajes temporales controlados y con cabeza y sentido común. En el 99,99% de los casos.

La excepción a la regla es la historia que casi cuesta que el vapor fuese echado por la borda por el mismo descubridor del mismo como elemento importante e indispensable de los viajes en el tiempo.

Y todo porque quiso ver su cara de felicidad en el momento del descubrimiento. Puro narcisismo.

¿Y qué pasó? Que su cara fue horrible: tenía ojeras, las cejas quemadas, calvas en la cabeza entre mechones de pelo largo y negro, la ropa con zonas quemadas también (de hecho estaba prácticamente desnudo menos por un pañuelo atado al cuello por frío, OJO, POR EL FRíO INEXISTENTE EN UNA CASA CERRADA Y CON EL VAPOR A TODO GAS, y que sus dos criadas y el cocinero casi le demandan ante la Iglesia por exhibicionismo, desacato y descaro público ante tres personas casadas, con hijos y con expediente perfecto sin delitos ni faltas) y muy delgado (casi en los huesos y pálido como un vampiro) por no comer apenas en una semana. Vaya, que no era el ejemplo perfecto del descubridor del siglo.

Menos mal que iba con su mejor amigo y futuro padrino de su boda, que le hizo un placaje cual mejor jugador de la universidad y que se empezó a descojonar por verle con esas pintas (o sin ellas) y de los líos en que casi se meten (tanto por casi ser juzgado como por casi evitar su propio descubrimiento).

Total, que le debía una a su mejor amigo y tuvo que aceptar que se casase con su hermana (mentira, realmente ni se enteró que se habían enamorado, pero le dio un ataque de risa y casi le retan por toca narices y se alegró de que hubiese ocurrido el desafortunado hecho por las consecuencias alegres que había traído).

Ambas bodas fueron espectaculares. Lo mejor fue las caras que se intercambiaban ambos amigos por lo que casi estropea el protagonista de la historia. Aún mejor fue cuando se lo enseñaron a las esposas y se rieron de sus esposos como damas victorianas que eran.