sábado, 28 de noviembre de 2015

Steampunk Madrid visita el Museo Geominero

El domingo 22 de noviembre, justo con la llegada de los fríos vientos de invierno, y tras una improvisada convocatoria esa misma semana, un grupo de curiosos aventureros nos acercamos a conocer uno de los museos más injustamente olvidados de Madrid, que no es otro que el Geominero, en Ríos Rosas.


Nada más entrar uno comprende rápidamente que se encuentra ante un edificio señorial, pensado desde su origen en la década de 1920 precisamente para albergar la colección que aún hoy esta a disposición del público. Los altos techos sostenidos por esbeltas columnas, la escalinata de subida, las vitrinas con ese aire tan añejo, decoradas todas con el emblema del museo, las vidrieras que decoran el edificio, y por encima de todo, la sala principal, donde tres niveles de balconadas dominan la colección principal. Mención especial a los sillones con radiadores camuflados en su interior, muy de agradecer ahora que aprieta el frío.



Cada uno a su ritmo y guiados todos por la curiosidad, la mañana se pasó volando entre especímenes de rocas y fósiles de la más diversa procedencia nacional e internacional. El museo invita a recorrerlo sin prisa, disfrutando de sus piezas y las explicaciones que las acompañan, para aprender sobre la historia minera de España, o las distintas eras geológicas. Uno se distrae un momento contemplando la vitrina de los meteoritos y al levantar la mirada descubre que el resto de sus compañeros están cada uno en un lugar distinto, algunos en el patio y otros en los niveles superiores, admirando la cabeza de tiranosaurio del primer piso, el cuerpo de un mastodonte que ocupa el centro de la estancia, las muestras de piedras preciosas y minerales de vivos colores, o el relato de cómo se dejó de extraer Uranio en las minas del país.


En resumen, una visita muy recomendable que seguro tenemos que repetir, esperemos, más pronto que tarde.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Ensalada literaria Vol.1


La ensalada literaria es un juego literario que se jugaba por puro placer, sus normas ya descritas en una entrada anterior, se pueden resumir como: reunidos un grupo de jugadores escogen una serie de clichés que serán los ingredientes, y dentro de un limite esteblecido de palabras, escriben un relato, es decir aliñan esos cliches, produciendo un relato de su invención.

Para la convocatoria usamos las siguientes reglas:


  • Cualquier genero
  • Finales abiertos o cerrados
  • limite 750 palabras titulo no incluido
  • Clichés:
  1. Mujer no en apuros
  2. Artefacto que nadie sabe para que sirve
  3. De tez morena y Lampiño
  4. Se golpeo el dedo meñique con el sinfonier
  5. un barco en mitad del mar
  6. una casa en la nieve
  7. no pudo reprimir la angustia.
Y estos son los resultados de cada jugador:

La pequeña historia de Irène Daaé (de Angela Ramos)

Los copos caían despacio sobre la colina. Irène se desperezó. Abrió las cortinas: una fantasía en verde pino y blanco. Desde que había comenzado a producir máquinas la habían echado de su pueblo, santiguándose y arrojando sobre ella agua bendita. Suspiró. Sin abrir los ojos salió de la cama… “¡Ouch!” gritó. Se acababa de golpear el dedo meñique del pie con el sinfonier. ¡Qué dolor y qué rabia!
Miró con malos humos al mueble, insultándole. En eso, el sinfonier hizo unos ruiditos tristes, arrepentido. Dos ojos lánguidos empezaron a moverse y las patas del sinfonier (patas de bestia) corretearon rápidamente hacia otro lugar. 
-¡Espera, lo siento! ¡Vuelve aquí!
Con legañas se apoyó en el umbral de su casita en la nieve. Su refugio particular. Vino a saludarla un can mecánico que meneaba la cola rítmicamente. Sonrió. 

Se calzó unas botas altas bajo la falda granate. Se ciñó su corpiño sin pestañear y cargó en su espalda una gigantesca caja de herramientas. Silbó a su amigo sin pelo y cerró la puerta con las ideas bullendo como una máquina de vapor en su cabeza.
Empezó a caminar sin mirar a su hogar. Necesitaba aventuras, y las necesitaba ya. Estaba cansada de vivir como una loca bruja que ardería en el Infierno. En poco tiempo vio el mar. Un mar frío, desde lo alto de un acantilado que anunciaba una muerte segura. 
Abandonaba Bodo sin una lágrima. Tomó en brazos a Frankiewinnie, sintió su bomba de calor que subía y bajaba mientras este le propinaba lametones de aceite. Con un silbido, el gigantesco sinfonier, como un buey manso, se acercó y cerró tras de sí la puerta. Aquel mueble guardaba algunos de los instrumentos que Irène podría necesitar.

No le fue difícil alquilar una embarcación no demasiado grande que nunca devolvería. Una vez lejos del puerto, sacó de su mochila un autómata bajito y rechoncho. B-B le ayudó a colocar un motor y una pequeña caldera para mover el barco sin apenas esfuerzo. 
Con el viento en su rostro claro y cabellos largos y almendrados zigzagueando sin control navegó algunos días. Aquel barco se había convertido en toda una isla que la proveía de todo lo necesario: una diminuta desaladora, un huerto trepador alimentado por placas solares (o almacenes de Sol, como las llamaba ella.), una suerte de espacio ahuevado que mantenía el calor gracias a Frankiewinnie y un remero fabuloso, Suzette, el sinfonier… Pero, un día, algo cambió en su tranquilo viaje.
Empezó a escuchar voces borrachas y acordes mal tocados a guitarra, y pronto supo de donde venía aquel horrible sonido: un enorme velero con cañones rotos se alzaba ante sus ojos azules. Entonces, un hombre de tez morena y lampiña comenzó a gritar:
-¡Caballeros! ¡Una dama! ¡Una dama! –Unos cinco hombres se asomaron a punto de caerse. -¡Venga, milady! ¡Le llevaremos a tierras seguras! ¡No tiene nada que temer!
      Irène arrugó el ceño.
-¡No soy una “milady” ni necesito vuestra ayuda! –Respondió con marcado acento sueco. Los hombres se miraron sorprendidos. 
-¡Así que una dama que no está en apuros! Y, dígame, preciosa, ¿adónde va?
-¡A usted no le importa! –Dijo enfadada.
-¡Nosotros vamos al Polo! –Vitoreos de fondo- ¿Se viene, milady? –Irène sacó una completa brújula compuesta por ella y miró al grupo variopinto suspirando.
-Vais en mala dirección. Terminaréis cogiendo las corrientes chillonas y vararéis. 
El capitán Jack, Jack Nothing, de tez morena y lampiña, no pudo reprimir la angustia. Era el capitán de un barco en mitad del océano. Estuvo a punto de echarse a llorar. ¡Su empresa se hundía! Su rostro se curvó trágicamente, sus ojos se humedecieron, cayó al suelo con una expresión deprimida. 
 Pidieron ayuda la chica que no estaba en apuros los apurados marineros. Al final, Irène decidió subir al barco seducida por la idea de estudiar un artefacto del que ninguno sabía su uso.
Una noche, noche en la que ya veían la aurora boreal, en la que sus roces de desconocidos habían amainado, aquel aparato de sendas dimensiones cubierto por una sábana brilló. Todos quedaron en silencio, petrificados. Parecía una especie de portal.
Irène se adelantó con Frankiwinnie dispuesta a analizarlo. Suzette metió con timidez una pata, sintió arena. Se asustó y saltó hacia Irène. 
-¿Qué será? ¿Adónde irá? –Abrió uno de los cajones de Suzette y sacó varias lentes de aumento para verlo mejor. 
-Nunca lo sabremos si no lo atravesamos. –La tomó de la mano- Después de usted, Irène.
Y caminaron el capitán Jack, Irène, Suzette y Frankiwinnie con paso decidio, seguidos, después, por el resto de la tripulación que pasaron abrazados unos a otros.
Detrás de ellos se cerraba un mundo.

La casa en la nieve (de Eric Rohnen) 

El gruñido ahogado la despertó en mitad de la noche, sacándola al instante de lo que fuera que estaba soñando. Cuando abrió al máximo la llave de la lámpara de gas junto a su cama para iluminar el camarote por completo, comprobó con un gesto de disgusto que su sospecha era cierta. Elevó los ojos al cielo y espetó con un siseo, no queriendo subir mucho la voz:

-¿Te parece apropiado? ¿Colarte en la habitación de una dama en mitad de la noche?

-¡No es lo que parece, Helga! - El muchacho se apresuró a responder, pero su principal preocupación era sujetarse el pie derecho desnudo con la mano izquierda mientras se apoyaba en el mueble contra el que lo había golpeado en la oscuridad. Su rostro afeitado y teñido por el sol de los últimos meses era una máscara de dolor. - Tenía que volver a verlo…

-¿Y no podías esperarte a mañana cuando lleguemos a puerto, Kass? - Resopló, colocando el camisón en su sitio antes de sacar los pies de la cama y buscar las zapatillas acolchadas. Echó a andar en dirección al sinfonier anclado al suelo y a la pared para que el movimiento del barco no le afectara.

-¡No! No he podido dejar de pensar en esa cosa desde que la encontramos…

-La encontré yo, no te olvides. - Le dedicó una mirada con la que le desafiaba a llevarle la contraria de nuevo. Señaló al pie magullado. - ¿Estás bien?

-Lo sé, lo sé, lo siento. Y perdona por colarme, ¿vale? - Volvió a apoyar la planta e intentó recuperar la compostura, pero era evidente que seguía doliéndole algo. - No te preocupes, sobreviviré.

-A menos que se te ocurra entrar en mi habitación de noche nuevamente. - Le lanzó un gesto de advertencia muy breve pero explícito con un puño cerrado ante sus narices. - ¿Qué es lo que buscabas, la llave?

-Sí, la tienes tú, ¿no? - Se volvió un momento hacia el mueble. - Pero no la veo.

-Je, normal. - Tiró de un cordel que llevaba al cuello, apenas visible bajo el nulo escote del camisón, hasta revelar la pequeña pieza de plata. - Esta no se aparta de mí ni de día ni de noche.


-¿En serio? - El chico la miró con incredulidad, una ceja levantada.

-Has venido a por ella, así que parece que fue buena decisión después de todo, ¿no? - Ella apretó la boca. - Bueno qué, ¿bajamos a la bodega? Total, ya que me has despertado y sigues vivo para contarlo, lo mismo da.

-Milady, detrás de usted. - Hizo una profunda reverencia servicial a la vez que le abría la puerta, pero incluso con el rostro hacia abajo su sonrisa era bien visible.

-Sí, claro, en camisón. Anda, sal y espera en el pasillo. - Y se apresuró a añadir, marcando cada palabra. - A puerta cerrada.

Kassius salió tirando de la puerta, comprobando con alivio que seguía sin haber nadie más rondando la zona de camarotes a esa hora de la noche. El dedo le dolía horrores, pero se obligó a no prestarle atención. Se calzó las botas que había dejado allí mismo antes de entrar para no hacer ruido contra el suelo de madera. Antes casi de darse cuenta, Helga salió como una bala de su habitación con la llave en la mano. Él reprimió un comentario mordaz acerca de lo poco que había tardado comparado con otras veces y la siguió en silencio por el pasillo y una estrecha escalera de caracol que llevaba a la cubierta más inferior. Al momento habían atravesado la escotilla con cierre mecánico de la bodega, y mientras ella buscaba con la mirada, él encendió una lámpara de aceite. Apenas hizo falta porque Helga ya había ubicado el pequeño arcón compartimentado donde había colocado algunas de las piezas recuperadas en la excavación, así que depositó el farol sobre una caja de madera bien claveteada. El corazón le latía rápidamente, en parte por la excitación de volver a ver aquello que le había cautivado al aparecer en unas ruinas de la selva de Brasil, pero también, y esto trataba de disimularlo más arduamente, por estar con ella.

-Aquí lo tienes. - Helga se incorporó con aquel objeto en la mano.

Él quedó cautivado de nuevo por el oopart, dudando si alguna vez alguien averiguaría qué hacía allí esa pequeña esfera de cristal, y por qué dentro había una casita sobre la que no cesaba de nevar.

Sin titulo (de Janacek Jadehierro).

Ahmed levantó uno de aquellos objetos que no servían para nada y los estudió brevemente. Su rostro moreno y lampiño se contrajo en un gesto de perplejidad cuando al agitar la esfera vio caer la nieve sobre una diminuta casa de cuento. Enseguida cogió otra bola y quedó embelesado con el barco que agitaban unas minúsculas olas de color azul. Entonces sintió los pasos silenciosos de ella a su espalda y, nervioso, tropezón con el sinfonier y soltó un quejido más alto de lo que hubiera deseado estando ella presente. Siempre conseguía parecer ridículo en su presencia. Pero ella le perdonó aguantando la risa.

Las irreflexivas aventuras de una dama aventurera. (De Mikel Villafranca)

Enrriequeta vazquez Santjames, no era una chica normal, era una científico y aventurera, en ese sentido se parecía a su lampiño y moreno padre, Raúl, un hombre que había perfeccionado el arte de la aventura, para el la aventura era una corista americana, llamada Lula, que tenia el honor de ser la madre de Enrriqueta, aunque no se habían visto en mas de diez años, pues estaba muy ocupada lapidando su fortuna, adquirida por casamiento, en los casinos de medio mundo y los restaurantes mas selectos del mundo.

Enrriqueta quedo al cuidado de su Tío Mauricio que vivía en un caserón, en mitad de los pirineos, una casa aislada por la nieve la mitad del año, Gracias a Mauricio se intereso por la ciencia de un modo genérico, convirtiéndose en una muchacha excéntrica, Su tío había viajado al polo sur en una expedición y había traído “El cubo” que estaba enterrado en la nieve, una historia que contaba a menudo y que despertaba la curiosidad femenina de Enrriqueta y de cualquier persona presente, gustaba de relatarla sentado junto al fuego fumando su larga y fina pipa de cerámica.

Ahora daba la vuelta al extraño artefacto, lo denominaban “El cubo” y su objetivo era una misterio, era vagamente cubico, de un metal indefinido y con teclas, parecidas a las de un piano, era tal el misterio del objeto que ejercía una extraña fascinación, y por ello ahora navegaba en el “Imprudente” hacia el polo sur, hacia días que no se veía ni tierra ni barco alguno.

El barco se zarandeo por culpa de las olas y ella perdió el equilibrio, golpeándose el meñique de su pie contra el sinfonier de su habitación, sin el cual no viajaba a lugar alguno, el dolor era tremendo y de hecho se rompió una uña por el golpe, algo que abría sido trágico para cualquier damisela, pero para ella estaba claro que estar en apuros no era una opción, aunque no pudo reprimir la angustia, pues le dolía mucho, pero se mordió el labio y se centro en el extraño artefacto.

Según se acercaban hacia el polo, “El cubo” sufría considerables cambios, algunos puramente estéticos, como el color de sus teclas que muto del metal negro a al blanco y negro del marfil y el ébano, y al pulsar las teclas se hacia el mas absoluto y armónico silencio, un silencio casi musical, que acallaba los crujidos del barco en la tormenta, y el rugido de los olas al descargar su furia contra el navío.

El “Imprudente” estaba comandado por un curtido capitán, y por marineros muy veteranos, tan veteranos que la muerte en una travesía hacia el polo les parecía hasta atractiva, hacían chanzas sobre sus respectivos achaques, pero según navegaban hacia el sur y con el comienzo de los hielos parecieron serenar su jovialidad y mutarla en una seriedad afectuosa.

Llegar a tierra no fue un problema, pues el hielo rodeo el barco y caminar desde allí hasta hasta lo mas profundo del continente fue tan solo una patética caminata entre la ventisca y el deslizante hielo.

Ella sabia que aunque los demás miembros de la expedición estaban rilando se cual mirlos, ella no tenia esa opción, camino hasta lo profundo de una caverna para refugiarse y pulso el aparato que hace rato que funcionaba de manera autónoma, al pulsar sus teclas un estallido de armónico silencio invadió el lugar y la mas maravillas se produjo según tocaba sus teclas que deformaban con sus emisiones de silencio el rugir de la tormenta, en una maravilla de canción.

Empujada solo por sus fuerzas viajo hasta el barco, con los marinero desaparecidos y sin molestarse en pedir ayuda, pues nadie podía ayudarla, y desde luego prefería morir a convertirse en una dama en apuros, puso el velero en rumbo a mar abierto, no sin algún traspiés, fijo la ruta con la ayuda de su ingenio y desde el puente y atando sogas y maromas acá y allá consiguió salir a mar abierto, donde el barco empezó a deshacerse en pedazos, la tormenta había arrancado cachos entero y hacia aguas, el “imprudente” se hundía irremediable.
Con su fiel sinfonier de Nogal, un palo de fregona de origen incierto y unas floridas enaguas consiguió llegar en el mas curioso navío visto nunca en los puertos de la Patagonia.

Lo que ocurrió despumes y como llego a su casa, y cual fue el fin de nuestra geriátrica tripulación es otra maravillosa historia que ya contare, o quizás no...

Oceano infinito. (de juan Carlos)
El monótono y perezoso gran océano acaricia con su oleaje el casco de mi nave, el olor del combustible quemado con el agua del mar alegra mis pulmones con su mezcla de olor óxido con el salitre, evocando grandes recuerdos con sus alegrías y tristezas. Llevamos semanas cruzando este gran gris azulado, de las cuales muchos días lleva la radio muda, sólo recibe ruidos caóticos sin ningún mensaje. No sabemos nada ni de nuestro origen ni del destino, salimos en tiempos de tensa paz, antesala de crueles y fieras conjuraciones y confabulaciones en las sombras. Nuestra misión supuestamente es de reconocimiento científico y recogida de muestras en zonas aún no exploradas del gigantesco anfitrión donde hemos entrado. Como capitán recibí un sobre lacrado con claras instrucciones, no abrir hasta por lo menos las quince semanas de navegación y el contenido debe de ser secreto incluso entre mi tripulación.
Con kilómetros de tuberías mensajeras de millones de bares de vapor bajo mis pies, circulando en intrincados y emocionantes laberintos de válvulas, codos y cruces cuyos secretos pocos conocemos consulto el calendario. El día donde debo de romper el sobre lacrado es hoy. La experiencia y la lógica me lanzan un mensaje poco prometedor, cuando las órdenes visten de velos y capas hiladas de secretos no suelen ser ni buenas ni agradables. Mi sentido del deber me empuja a abrir el lacre, leer su contenido, y cumplir las órdenes.
<<A la Atención del Capitán del Leviatán de los Mares.
Siguiendo los planes de los Magníficos y Excelentísimos Administradores, entraremos en guerra antes de su llegada al destino, el Puerto de las Olas Grises de nuestro forzado aliado. Cuando llegue ya no será un aliado sino el terrible enemigo nuestro, siempre ha sido así y nos hemos cansado de tratar con esos piratas sin escrúpulos.
Su Leviatán no es un navío de guerra, a pesar de tener cierta potencia de fuego, además su nave llegará sola, no tendrá ningún tipo de apoyo ni refuerzo. Parece una misión suicida sin ningún tipo de posibilidad ante el fuertemente defendido Puerto de las Olas Grises, de ahí la naturaleza de su auténtica misión. Su misión es encontrar un arma muy poderosa, capaz de dictar el resultado de una guerra, no estará muy lejos de su localización cuando abra esta carta.
Suerte Capitán.
Atentamente: Ministerio de Defensas Terrestres, Marinas y Aéreas”.
Fantástico, ninguna descripción, ni pista, ni naturaleza, ni forma, ni tamaño. A buscar algo sin saber qué es en este infinito de agua, el cielo con unas pocas nubes grises no me dice nada, el mar sólo canta una balada de amistad con el casco del Leviatán y el fondo es un misterio infinito, no se conoce nada de él ni siquiera su profundidad, además nunca habíamos navegado tan adentro del Océano Infinito y tanto yo como mi fiel tripulación estamos muy nerviosos.
Ordené activar el nuevo sónar cuántico, capaz de localizar cualquier objeto sea cual sea su tamaño a miles de millas marinas.
Lo encontramos, al cuarto día, el primer contacto fue una rotura en la línea de horizonte del océano, empezó a subir hasta taparnos el cielo, imposible saber su altura pero sería inconmensurable. Venía una ola gigantesca a gran velocidad, apenas dio tiempo poner la embarcación en modo submarino, tanto yo como mi tripulación juraríamos sobre nuestras vidas y nombres familiares la veracidad. La ola tragó la embarcación como si fuera una minúscula nuez, la nave se desestabilizó y empezó a girar y rebotar caóticamente, apenas pudimos sujetarnos para no rebotar hasta la muerte con el suelo, paredes y techos. Finalmente los sistemas estabilizaron la nave, activamos la cubierta holográfica para ver la causa de semejante ola. Empezamos a ver las torres y almenas de una enorme ciudad submarina, pero la ciudad se movía hacia a la superficie. Nosotros también salimos arrastrados por las toneladas cúbicas de agua en ordenado movimiento. La ciudad era enorme, tendría capacidad para millones de personas, y estaba fuertemente armada. La ciudad empezó a inclinarse en un ángulo imposible, el inmenso oleaje nos alejó dándonos un ángulo de visión mayor. La ciudad estaba anclada a una especie de leviatán marino parecido a una ballena con decenas de aletas laterales y varias colas. Salió con una potencia de millones de bombas nucleares, el sonido de las olas y del canto del titán atravesó nuestro grueso fuselaje y casi nos dejó sordos. Saltó sobre nosotros entrando al agua decenas de millas detrás de nosotros. Nos sentimos ridículamente pequeños y en el acto lo supe, encontré el objetivo. Al cabo de los minutos la ciudad flotó sobre el agua sin dejar de ver la superficie del animal que la sostiene, aterrados ante lo desconocido hicimos señas para poder acercarnos sin peligro, unas puertas enormes se acaban de abrir dándonos la bienvenida o invitándonos a caer en una trampa, entraremos, otra cosa no podemos hacer.

El Cumpeaños (de Cecily Cogsworth)

Nota del Archivero para la familia Schwannschwert-Teck: esta carta fue encontrado entre los papeles de la Baronesa Alexandra Schwannschwert-Teck. La escritora es la joven sobrina de la baronesa, Cecily Teck, más conocida a la historia como la Profesora Cecily Cogsworth.


Simla, 23 Septiembre, 1892

Mi querida tía Alexandra,
No te puedo dar suficiente gracias por los magníficos rifles Tesla que me mandaste para cazar krakenes del air! Aparte de ser elegantes y fáciles a usar, son de una potencia extraordinaria. Los usé por la primera vez en una expedición que organizó Major Lionel Fitzburton, al recibir las noticias de un nido de krakenes que amenazaba el puerto del Khyber. Mi querida tía, ¡los krakenes ya habían devorado a más de cincuenta nativos!
Major Fitzburton pidió a papá nuestra colaboración para remediar la situación y por supuesto él puso todos nuestros recursos a su disposición; los zepelines, los guías y portadores y nosotros mismos eran listos para la salida en menos de una hora. ¡Estuve muy orgullosa de la resolución de papá de terminar con este peligro!

Claro, tuve problemas a convencer mi gobernanta, miss Riddleman, dejarme ir con los demás. No pudo reprimir su angustia, pero papá insistió que era importante para mí saber cómo son nuestros responsabilidades- nuestras vidas no pueden girar alrededor del estudio, la investigación y las conferencias académicas. Así me encontré, a los 17 años, en un zepelín en camino a las alturas del Khyber, bien envuelto en abrigos de piel, y bebiendo numerosas tacitas de té al estilo de las Himalayas. Major Fitzburton me invitó a estar a su lado durante el viaje para mostrarme las maravillosas vistas. Era casi como estar en un barco en medio del mar-todo tan silencioso, tan blanco, cómo una cuenta de hadas. Ni vimos ni una casa en la nieve, solamente las rocas y la luz cambiante del sol en las cumbres nevadas.
Cuando llegamos a la zona del nido, aterrizábamos para seguir de pie porque los air kraken se aniden al ras del suelo. Se podía oír perfectamente el llanto de los crías, mientras esperaban la llegado de sus padres con alimentos. Sentí lástima por ellos, hasta Major Fitzburton me explicó que los alimentos que esperaban eran seres humanos capturados por krakenes adultos. El Major entonces mandó a los portadores a matar las crías y nos dispusimos a esperar la llegada de los adultos. Escuché a los otros contar historias de otras expediciones contra los kraken del aire y sentí orgullosa por las hazañas de papá. ¡No puedo imaginar cómo era, cazar los kraken sin rifles Tesla!
Y llegaron. Eran cinco. Tú, mi querida tía Alexandra, sabes bien cómo es este momento. ¡Ni el horrendo sonido de su vuelo, ni el terrible espectáculo de sus tentáculos ávidos tienen secretos para ti! Pero para mí era la primera vez en una batida de kraken y estuve contenta tener tus rifles Tesla conmigo y estar al lado del esplendido Major Fitzburton, quien dirigió el combate con resolución y compasión, exigiendo rematar los kraken sin demora.
Llevamos cuatro kraken (el quinto era destrozado por completo) para mostrar a los pueblos en el camino de regreso que habíamos liberado la zona de estos monstruos. Tuvimos que aterrizar en cado población y cada monasterio y estar sometidos a la ceremonia de la caza del Kraken, con sus loas, festín y danzas. Mi papá sentió bastante impaciente con tanta pompa, hasta que Major Fitzburton nos explicó que la ceremonia tenía un sentido religioso para los nativos de la zona, quienes creen que estaos festejos aplacan la envidia de los fantasmas de los cazadores muertos en las batidas del pasado.
En uno de los pueblos me dieron el apodo Chica No en Apuros, que el Major me explicó era todo un tributo a mi coraje al abatir uno de los kraken yo sola. Normalmente tantas alabanzas públicas me molestarían, pero cuando miré a las caras sonrientes de tez morana y lampiña, no pude quitar a estas gentes su alegría. Debo confesar que me da cierta satisfacción saber que mi nombre vivirá para siempre en estas montañas, formando parte de sus sagas ancestrales
Papá entonces decidió grabar y estudiar estos ritos para su obra y dará una conferencia sobre ellos en el Royal Geographic Society cuando vuelve a casa. Un chaman le regaló a papá un artefacto que nadie sabe para qué sirve, además de una capa hecha de un piel bastante curioso.
¿Y porque escribo vuelve y no volvemos, mi querida tía?
Al llegar a Simla, después de tomar un té y cambiar de ropas, el Major vino a la casa y pidió una entrevista con mi padre en su estudio. Naturalmente, una dama no escucha a las puertas cerradas.
Pero…
Escuché como el Major se golpeo el dedo meñique del pie con el sinfonier en camino a la mesa de papá y escuché lo él pidió a papá. A penas tuve tiempo a volver al comedor y ocuparme con un bordado, cuando entró papá al comedor y me dijo solemnemente que el Major, con su permiso paternal, quería el honor de una entrevista conmigo en privado.
Oh, querida tía Alexandra. ¿Cómo puedo describir la felicidad exquisita de comprometer mi mano y me corazón a un hombre tan admirable?
Nos casaremos aquí, en Simla y ¡espero que tu y el tío Ernst pueden venir!
Escribe pronto a tu feliz sobrina,

Cecily

Mordisco

Maxwell estaba muerto, y lo sabia, desde el momento en el que había notado el minúsculo mordisco en el lóbulo de su oreja izquierda. - Es extraño – pensó, un hada te muerde, y estas condenado,- que hago con la próxima semana de mi vida, la Ultima.

No era el primer habitante de New Coal Village que era mordido, en la ultima década habían crecido los cosas, ahora era raro que un obrero no fuera mordido cada año, aveces mas de uno, y no había cura, por eso cuando llego a su chamizo, el que se había considerado a si mismo un hombre cabal y practico recogió sus propiedades, todas cabían en su ajada maleta de cuero y cartón, tenia algo de ropa, compuesta por la que llevaba puesta, unos calzones largos, dos pares de calcetines una camisa que había sido blanca hacia varios propietarios, y un pantalón que tenia solo dos remiendos uno en la rodilla derecha y otro en el dobladillo de la pierna izquierda. También era dueño de una armónica de hojalata, una pipa de madera muy quemada y un cuarto de Onza de tabaco.

Miro en su cuenta, su saliario como obrero era bajo y cobraba en fichas de la empresa para gastar en las tiendas que las aceptaran, lo que significaba que no podía ir a ningún lado, ni comprar un billete de tren...

Como hombre practico decidió que si el monto total de su cuenta eran 41.27 tenia exactamente siete días para lapidar su salario, así que tenia casi seis libras diarias, cantidad mas que suficiente para pasarse el día borracho.

No obstante no le apetecía pasar su ultima semana totalmente borracho. Lo primero que hizo fue comprar papel, una pluma, tinta, y media docena de sellos, compro algo de pan, panceta y la frío en el espetón con algunas judías, la mejor comida de todo el campamento minero, acompañado de una botella de cerveza de la que destilaba el “Desdentado” en su chamizo, no de la que era agua sucia, si no de la que parecía Cerveza y sabia a cerveza. Esa noche ceno, en su propia opinión una cena propia de un gran duque, y toco la armónica, le acompañaron algunos otros ociosos trabajadores, dispuestos siempre a rebañar el plato ajeno, y emocionados por el hecho de que hubiera carne en el.

En opinión de los amigos y conocidos que se apiñaban junto al espetón para calentarse estaba siendo una preciosa velada, con música y canciones, incluso el “Desdentado” acompaño Maxwell, tocando su concertina... Poco a poco todos se fueron a dormir y descansar para la jornada del día siguiente, solo los capataces siguieron despiertos, ellos podían ir a los locales donde no se aceptaban fichas y ver una proyección o tocar a una mujer. Maxwel había visto una vez una película, en ella veía como un tren avanzaba a toda velocidad sobre un puente, casi tres minutos mas tarde, al salir de la proyección, se enrolo en la empresa, y ahora moriría en ella.

Por eso había comprado el papel, empezó a intentar escribir en el, le costaba encontrar las palabras, como le dices a tu hermano que te mueres y que le dejas todas tus propiedades, consistentes en ropa andrajosa y la armónica por la que peleasteis siendo niños. Arrugo el papel y lo tiro a la estufa, miro la estufa intentando recordar el pasado, y recordó, su hermano Samuel, desgarbado y esquelético, y el chapoteando en el lago y lanzando piedras a los patos, y recordó la Feria, con sus tiendas de colorines, y su alegre música, y como en el puesto de lanzar los aros habían ganado aquella minucia de hojalata, a la que intentaban sacar sonidos y solo salia ruido...

Despertó, se lavo la cara con el agua casi limpia de la palangana, y salio del chamizo, se las arreglo para conseguir una cuchilla de afeitar y un trozo de espejo, y se afeito, por primera vez en diez años vio su propia cara, y no puedo reprimir un recuerdo, el recuerdo de cuando Samuel empezó a Afeitarse, era muy torpe e inseguro y el jabón de afeitado exiguo, pero aun así como buen hermano le enseño a afeitarse sin rebanarse el cuello, era uno de los mejores recuerdos que tenia, ese día habían comido chocolate por primera vez, lo habían robado una barra de pan y gastado todo su dinero en chocolate amargo y polvoriento en  un puesto callejero, del mercado de navidad, en su pequeña ciudad, hacia demasiado tiempo. Desecho sus recuerdos y se dispuso a gastar el día como mejor pudo, fue ha ver al ebanista y le compro un trozo de madera de haya, rectangular de casi veinte centímetros de largo, y siete de ancho, y un grosor de tres centímetros. Le pidió a Winston la navaja, y le invito a fumar una pipa mientras la usaba, poco a poco con la gastada navaja escribió su nombre en la plancha de madera, y con un trocito de madera oscureció las letras, esta tarea le llevo varias horas, pues no era un hombre muy habiz con las manos, pero el trabajo le gusto bastante, se podía Leer “MaxWell WilCoX. -1836-1877-”, Un profesor le habría reprendido por su pésima caligrafía y mezclar mayúsculas y minúsculas, pero había aprendido a leer de los carteles de los locales, y estaba orgulloso de saber juntar letras y trazarlas. Eso junto a una cena de salchicha de gato y un trozo de pan supusieron el paso del frío día. Al anochecer iluminado por una bela de sebo empezó la labor de escribir a su Samuel.

“QuErido SaMUel, HacE muCho quE nO Se nADa De tI, cOn EsTa cArTa lleGAra uNa peQueÑa maLEta, cOn tODAs mIS posESionEs y eSo Es pOr qUE hACe unOS dIAs mE moRdIo uN HaDa y sU vEneNo mE eSTa maTanDo. CuIda bIEn dE lA ArmOnIcA”

Escancio un baso de Aguardiente que había comprado al “Desdentado”, puso sellos en un sobre y escribió la única dirección que sabia de su hermano, la de su trabajo.

SaMUel WilCoX – TeATrO dE la OpERa de LoNdrEs.

Pensó en su lista de cosas por hacer, solo le quedaban un par por hacer, tan solo, tomar los mejores manjares y Morirse, sus preparativos para morirse parecían ser lo mas importante así que al día siguiente mientras los Zepelines de carga recogían el carbón para llevarlo a la ciudad, fue a ver a la costurera y le encargo una camisa y unos pantalones, Digno para un entierro- Dijo, y ella le dio unas ropas casi nuevas, por las que pago una bonita suma.

Tras guardar sus ropas en el chamizo cogió el pico y la pala, y fue a la colina tras la capilla, busco una zona libre y empezó a cavar, si el cura no se hubiera ido a otras zona, tal vez se lo habría impedido, pero no había nadie para hacerlo, y a nadie le pareció extraño, alguien cavaba tumbas de cuando en cuando y alguien robaba a los cadáveres casi a diario.

Coloco el listón a modo de lapida en la cabecera de la fosa, y un volquete viejo de la mina junto a la fosa, lleno el volquete con la tierra y lo dejo allí frenado, era un trabajo duro, ya que la tierra estaba congelada, ceno pan y aguardiente en su chamizo, solo, terriblemente solo, hacia años que no se sentía solo. Cerro los ojos víctima del cansancio y recordó... El verano cuajado de flores en las colinas, y la manta de Picnic, la cesta, con aquella botella de vino, y a su hermano, Samuel, con aquella muchacha de rizos pelirrojos, la que tenia una prótesis mecánica por brazo, cuajada de adornos y relieves con muchas piezas móviles para adornarlo y la palma cubierta de suave cuero. El intento explicarle que no podía irse a Londres con ella, que se se marchaba todo acabaría, pero habían discutido, y forcejearon, le quito la Armónica, pues sin su instrumento un músico no es nada, o eso pensó, pero el se fue igual, con ella...

Despertó nuevamente, desayuno pan con manteca en el barracón del “Desdentado”, acompañado de el aguardiente que le quedaba. Compro queso en la tienda un buen trozo de queso de cabra, y algo de Pan blanco, del caro, y se lo comió a medio día deliberadamente despacio, disfrutaba de la comida, era un placer sencillo, dorar el pan recién cortado, cortaba una rodaja, la pinchaba con el cuchillo y la dejaba suspendida sobre el fuego, cerca para que se calentara pero lo suficientemente lejos para que no se quemara, después la colocaba sobre su rodilla mientras cortaba el queso, una fina loncha y la colocaba sobre el pan aun caliente, y después la comía con deliberada lentitud.

Dedico un buen rato a pensar, nunca se había tomado la paciencia de hacerlo, no se le daba muy bien, pero por primera vez le pareció que su mente funcionaba, pensó sobre un artilugio que serbia para que los ricos tostaran el pan, un aparato con palancas, una especie de caja de metal con palancas , que se rellenaba de carbón al rojo, se ponía el pan en una abertura y se pulsaba la palanca  y cuando llegaba al final el pan salia solo recién tostado, era en su parecer el mas interesante invento creado jamas desde la cuchara, recordó como a Samuel le habían impresionado los Autómatas y los zepelines y el resto de cachorros grandes e inútiles, pero a el siempre le habían gustado mas las maquinas mas simples como la picadora de carne de “Chusco” el carnicero, que le metía la baca deshuesada y le salia cortada y lista para cocinar, o ese horno a vapor en el que preparaba las anguilas el señor Motte...

Gasto los días en sucesión de comidas, y fumar en pipa, haciendo lo que nunca había hecho hasta el momento pararse a pensar, y disfrutar del dinero que tenia, en vez de ahorrarlo para el futuro, el futuro que ya no tenia, por que ¡Una maldita Hada de jardín le había mordido!.

De hecho reflexiono sobre las hadas de jardín, todo empezó cuando las fabricas y el olor a carbón quemado lo inundaron todo, entonces habían deforestado los bosques, y los ataque habían comenzado, al principio las personas pensaban que las hadas eran buenas, parecían personitas pequeñas, con alas y huelen bien, pero de hecho las Hadas eran una plaga peor que las cucarachas, dado que su mordisco es mortal, solo había una forma de no morirse y era amputar el miembro mordido antes de que el veneno llegara a la sangre, pero eso era muy difícil en New Coal Village. Pues era una colonia de mineros de carbón, sin médico ni párroco, ni casi ninguna cosa digna de mención.

El mismo día que se hizo una semana de el mordisco dejo la maleta con todas las cosas en correros con muchos sellos e instrucciones especificas, y vestido con sus mejores galas fue hasta su tumba, la limpio con mucho cuido de malas hiervas y la rodeo de piedras. Se tumbo dentro, y se preparo para el final, cuando noto el pinchazo en el corazón tiro del volquete y quedo sepultado.

--x:-:x--

Y este seria el fin de la historia si algún tiempo después no hubiera llegado al lugar un extraño, acompañado de una mujer pelirroja con un brazo mecánico, sus ropas eran caras, aunque sencillas y en ellos todo era de ciudad, El hombre llevaba un estuche de cuero, no le costo encontrar el lugar que buscaban una pequeña tumba, la tumba de Maxwell, todos esperaban que hubiera una ceremonia, tal vez una comida caliente, pero el extraño no hizo nada de eso, abrió el estuche y saco un objeto, era como un tubo de plata, o mas concretamente varios tubos que enganchaban entre si, algunos los mas sabios de entre entre el publico sabían que aquel objeto era una flauta travesera, llevo el instrumento hasta sus labios y de ellos salio una música melancólica y triste, pero muy bella. Y tal como empezó acabo, desmonto el instrumento y sin decir palabra se marcharon, dejando la tumba sola, y a los curiosos desperdigados por el camino, ya sin esperanzas de beber gratis.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Presentación de Faraway en el pub Ithilien

Faraway, Crónicas de Lejana
El sábado pasado, 21 de noviembre, tuvo lugar la fiesta de presentación del libro de relatos de Janacek Jadehierro, Faraway, Crónicas de Lejana, en el Pub Ithilien  (Chapinería), el primer local con ambientación Steampunk de España, que en este caso y para la ocasión también contaba con un toque Weirdwest.


En este pequeño pueblo no se salvó ni el apuntador
En este fantástico escenario los asistentes disfrutaron de una completa agenda de actividades, que se inició por la mañana con una interesante partida de Dead Man’s Hand, un juego de estrategia sobre tablero como podéis ver en la foto adjunta, en el que cada jugador tenía una misión concreta y que fue un festival de tiros de escopeta y carreras apresuradas para ponerse a cubierto de los pistoleros. Mención especial a la maqueta del pueblo del Lejano Oeste creadas por Janacek, que no escatimó todo lujo de detalles.

Janacek y Victoria durante la presentación
Por la tarde llegó la presentación del libro, en la que estuvo presente su autor, Janacek, y Victoria Vanadis, a cuyo cargo ha estado la creación de una serie de detallistas ilustraciones en blanco y negro para completar las distintas historias ambientadas en el mundo Steampunk de Lejana. La ronda de preguntas abrió un interesante debate en el que los presentes aportaron no sólo su curiosidad sobre la obra y el trabajo de ambos artistas, sino también sus variadas opiniones.

Pequeña pero matona
Pero la jornada no acabó ahí, ni mucho menos. A continuación tuvo lugar un concurso con una sucesión de preguntas sobre el Lejano Oeste en que sólo los dedos más rápidos a este lado del Manzanares tendrían alguna oportunidad, Google mediante, de llevarse el codiciado premio: una pistola de dedo en un estuche de madera grabada.


Clockwork Shamrocks durante su magnífica actuación
Para rematar la tarde, al caer la noche pudimos disfrutar de un concierto ofrecido por el dúo Clockwork Shamrocks, el cual os recomiendo encarecidamente que busquéis y sigáis porque con sus ritmos celtas sobre guitarra y teclado, sus voces en perfecta sintonía y sus letras pegadizas y del más puro estilo Steampunk, fueron la sensación de la velada.

La fiesta se cerró con una rifa de una amplia variedad de objetos, que abarcaron desde libros y diversos camafeos y joyas, hasta un rifle modificado que era una auténtica joya Steam.

En esta ocasión y por primera vez en este blog ha recaído en mí el honor de hacer la crónica de la jornada, que espero os haya gustado. No olvidéis pasaros por el álbum en el Facebook de Steampunk Madrid del evento para ver toda la galería de imágenes.


Eric Rohnen

jueves, 19 de noviembre de 2015

La mano mecánica - Tercera parte "La mano del demente"

Mientras el autómata tomaba sitio algo más allá, cerca de la chimenea pero sin quitarles ojo de encima, su dueño tomó un primer trago de la jarra de cerveza. Su acompañante hizo lo mismo, aunque el suyo no fue tan largo.

            -La verdad es que no sé por dónde empezar. Supongo que por el principio, que es lo habitual, pero eso hará que tarde mucho en llegar a la parte interesante. - Se mordió el labio inferior por un momento, luego continuó, inspirando hondo. - Vale. ¿Qué me diría si le cuento que hace año y medio estaba internado en un sanatorio para enfermos mentales.

#___/^^^\___#

Por algún motivo, aquella mañana no sentía la cabeza tan embotada como de costumbre. Cuando despertó en el camastro entre aquellas cuatro paredes acolchadas que ahora conocía como la palma de su mano, la luz del sol entraba con fuerza por los altos ventanucos por los que sólo veía, ocasionalmente, el cielo, ya que a menudo los cerraban desde la consola del celador del pasillo por indicación del doctor. Según éste, demasiada luz podía excitar a los internos y volverlos más agresivos. Pero él no estaba allí por haber hecho daño a nadie.


Decían que estaba loco, y que gracias a eso se había librado de ir a la cárcel por haber irrumpido en el sótano del Instituto de Investigación y Progreso y destruido material raro y valiosísimo. Pero en los momentos en los que las drogas que le administraban constantemente dejaban de hacer efecto, como en aquél en concreto, el chico era plenamente consciente de que lo único que estaba desquiciando su cordura era estar allí encerrado.

Su caso se había convertido en objeto de todas las conversaciones en el Instituto, tanto entre los estudiantes como entre el profesorado. También había atraído naturalmente la atención de docenas de psiquiatras, que habían venido de otras ciudades para examinar a tan peculiar paciente

Primero, nadie había conseguido explicar cómo había burlado las cerraduras de resorte presurizado del almacén. Algunos lo consideraban un genio del delito por ello. Segundo, nadie entendía cómo alguien que había conseguido introducirse en tan protegido espacio había podido luego ser a la vez tan torpe como para hacer estallar en mil pedazos una reliquia de cristal que hizo un ruido tan espantoso que atrajo a todos los guardias nocturnos de la institución y a varios de los serenos de la zona. Algunos le tildaban de perturbado con ánimos de destrucción. Finalmente, estaba aquella extraña mutilación que presentaba, pues su brazo derecho acababa abrupta y limpiamente en un muñón cauterizado, en el cual desembocaban unos peculiares tatuajes. A esto no había gente que supiera darle explicación.

Había sido llevado inconsciente ante la guardia de la ciudad para ser juzgado más adelante, pero sus desvaríos llegaron mucho antes de iniciarse el proceso. Afirmaba no saber cómo había llegado al sótano. Se mostraba espantado por la ausencia de su propia mano, a pesar de que a todas luces era una herida en absoluto reciente. En confidencias al médico que le examinaba, relató que antes de ser encontrado se hallaba en unas ruinas perdidas en el norte de África, bien adentro del Gran Desierto, al que él denominaba Sahara, un nombre sólo usado por los nativos, como confirmó amablemente un profesor de etnografía comparada de la Escuela Independiente de Alta Enseñanza. Aquello fue suficiente para que el especialista determinara que el mejor cauce de acción era internarlo para que no supusiera un daño para sí mismo o para otras personas, y así se hizo. Una vez en el centro sus declaraciones dejaron de importar, y cuando su insistencia se intuyó que empezaba a tornarse agresiva, se le empezó a medicar para paliar este hecho. El resultado después de unos pocos meses era un joven demacrado, apático y al que sólo de vez en cuando se le afeitaba, por lo que sus ojos perdidos por los narcóticos y su aspecto le daban un aire de auténtico orate.

Así se encontraba, aunque parcialmente despejado y más coherente, cuando la puerta se abrió y bajo el marco apareció uno de aquellos celadores enormes y forzudos. Sin mediar palabra pasó con una silla de madera, que colocó a un lado de la entrada. Tras él accedió a la habitación una persona desconocida para el recluso, un hombre de edad avanzada. No particularmente alto pero sí elegantemente vestido, abrigo largo, bufanda negra, alto sombrero de copa, gafas de cristales ajustables y una barba acabada en doble punta. Su mirada era severa, como si se encontrara ante un nieto travieso que había cometido una fechoría grave. Sólo hizo un asentimiento al encargado y éste salió, dejando la puerta cerrada al hacerlo. El preso tenía la cabeza lo suficientemente lúcida para reconocer la temeridad de esa acción; aunque él no iba a hacer daño al visitante, ¿cómo podía éste estar tranquilo en compañía de un demente? El viejo se sentó sin quitarle ojo de encima.

            -¿Por qué rompió usted el Espejo del Tassili? - Su voz le sorprendió menos que la pregunta formulada.

            -¿Qué? - El espejo… - ¿De qué está hablando? ¿Se refiere a…?

            -Grande. Antiguo. Con un marco de piedra lleno de inscripciones indescifrables. Costó mucho traerlo hasta aquí, y aún más encontrarlo. - Aquello era un asunto personal, parecía querer decir. Entornó los ojos y apretó los dientes al seguir hablando. - ¿Cómo llegó usted ante él, y para qué?

Ahora ya sabía de qué estaba hablando, y la única reacción que le salió de dentro fue echarse a reír a carcajadas. Eso sobresaltó al anciano, pero al instante su enfado volvió.

            -¿Qué es lo gracioso de lo que hizo? ¡Exijo una respuesta! He conseguido que le dejen de sedar para obtener una respuesta, y no pienso irme sin ella. - Sus ojos ahora muy abiertos le miraban airados. ¿Quién era el que iba a agredir a quién allí?, pensó el joven. - Pasé meses esperando hasta que la maldita burocracia me permitió acceder a él, y va usted y lo destruye la noche antes de poder examinarlo. - Le señaló con un dedo acusador. - ¿Con qué derecho?

El chico se serenó después de la risa y consiguió centrarse de nuevo en su interlocutor.

            -Con ninguno. - El loco levantó el muñón y se lo miró con atención unos segundos, durante los cuales su acusador no volvió a abrir la boca. - No tenía derecho a romper ese artefacto, lo reconozco, y de hecho no fue intencionado, pero puedo explicarle cómo llegué a donde me encontraron.

            -Espero ansioso. - El hombre temblaba, aunque el muchacho ya no estaba seguro si era de rabia o de simple excitación. Entonces cayó en la cuenta.


            -Usted ya lo sospecha y quiere que yo se lo confirme. - Bajo lo que apenas podía llamarse barba dada su juventud, sonrió amargamente. - Pues bien, por si no lo ha leído en los informes médicos, se lo diré. Vine a través de él.

Continuará...

Eric Rohnen

miércoles, 18 de noviembre de 2015

La Mágica reseña: Viernes 13 y Dieselpunk Day

Las reseñas de los eventos suelen ser cosa de la muy estimada Profesora Cecily Cogsworth, pero en esta ocasión, he decidido tomarle la delantera.


Miembros de SPM con Cripto, El Psico-payaso
Las Hermanas Fox
Miembros de SPM con Robin Ventura
La pasada semana no acudimos a un único evento, sino que asistimos a dos, el primero de ellos con motivo de la visita de compañeros de Barcelona. Tuvo lugar en "La Cripta Mágica" una maravillosa sala de Magia, en la que pudimos ver a Robin Ventura y a Cripto el "Psico-Payaso", en una maravillosa combinación de magia, humor para adultos y tal vez un poco de terror o algún sustillo, un número que combina las grandes ilusiones y la magia de escena con los trucos de mentalismo y el humor socarrón que es marca de estos dos brillantes artistas, cuyo culmen fue la bizarra Máquina, o para los presentes solo "La máquina" con la que Robin Ventura hizo estrujar y retorcer a Cripto una y otra vez, o la muy decimonónica Cabina espiritista de las hermanas Fox (célebres espiritistas del siglo XIX). Todo ello dentro del espectáculo "Muérete de risa".

Miembros de SPM en el Palco
 Al día siguiente se celebró el cinefórum en el Dr. Steam, donde se proyectó la película "Sky Captain y el mundo del mañana" que de común acuerdo descubrimos que es el prototipo del Dieselpunk, así pues si tienes curiosidad por saber como es el Diesel, te animo a verla.


El evento acabó con una cena Afterparty, y debate sobre la película en un cercano restaurante hindú, dado que como asociación respetamos el multiculturalismo de los retrofuturismos y lo apoyamos, además de que su comida es deliciosa.

Este pequeño cinefórum es relevante por el sencillo hecho de que es el primer evento Dieselpunk hecho en la comunidad de Madrid.

martes, 17 de noviembre de 2015

Fallo del concurso de fotografía de ESC 2015

Es extraño empezar el anuncio del Fallo del concurso con una disculpa, pero es obligado, dado que la tardanza a sido manifiesta, los motivos de esta ha sido muy sencillo y complejo a la vez, había buen numero de fotos candidatas al premio y ha sido muy difícil escoger solo una.

La foto ganadora es: 

("No es un disfraz es una actitud" Foto de Sito Ramos,)
Felicitamos a su autor, Sito Ramos, y en breves comunicaremos la fecha de la entrega del premio y el convite.

Fotos finalistas de Cecilia cuesta y Eric Perez
(2º Finalista "Dama tomando el Té"
 de Cecilia Cuesta)

(1er Finalista,"Con las manos en la bisuteria" Eric Rohnen)

lunes, 16 de noviembre de 2015

Entrevista a Miguel A. Delgado.

Hoy tengo el enorme placer de traeros a todos una maravillosa entrevista a Miguel A. Delgado, que citando a mi novela favorito de Verne es un individuo "Excelsior" (véase 5 semanas en globo, capitulo 1), autor de libros de ficción y no ficción sobre Nikola Tesla y también comisario de la maravillosa exposición sobre Tesla que tuvo lugar en Fundación Telefónica y La exposición sobre Julio Verne que figura en estos momentos en el mismo lugar, que ya he tenido el placer de disfrutar.

He seguido tu carrera como escritor con sincera curiosidad, pero como se pasa de escribir estudios biografios a Novela de ficción.?

(Colección de cartas)

(trabajo bibliográfico)

En realidad, yo desde siempre había escrito ficción, sobre todo cuentos, y las ganas de escribir una novela nunca me han abandonado. Después de dos libros de ensayo sobre Tesla, me apetecía mucho enfocarle desde una perspectiva de ficción, pero en ningún caso quería irme a lo evidente, una biografía novelada de Tesla, entre otras cosas porque muchos lo han hecho. Y dado que siempre he sido un gran aficionado a la ciencia ficción, creo que la conjunción de la enorme documentación acumulada tuvo como resultado que, de forma natural, naciera “Tesla y la conspiración de la luz”.

Se que estuviste participando en Celsius, como Autor, como fue la experiencia?

Extremadamente positiva, por el interés y el cariño de la gente y, sobre todo, porque se trata de un festival en el que lo fantástico abandona el gueto para esparcirse por las calles e invitar a que todo el mundo se acerque. Y me encantó, sobre todo, por el gran porcentaje de gente joven, que demuestra que el fantástico, desde luego, gozará de buena salud como mínimo durante unas cuantas generaciones más.


Como descubriste el Steampunk, y que es lo que mas te atrae de el?

Mi libro de cabecera, y que releo al menos una vez cada dos años, es “La guerra de los mundos”. Considero que es de una gran modernidad, e inconscientemente me he sentido siempre subyugado por los motivos por los que sigue fascinándonos la forma de relatar una historia que, en realidad, tiene unos códigos tremendamente decimonónicos. Mientras que muchas ficciones posteriores han envejecido y pueden ser disfrutadas más desde una perspectiva historicista que meramente literaria, obras como la de Wells siguen teniendo una enorme potencia. Y eso es porque siguen tocando algo muy profundo en todos nosotros: ¿por qué, si no, nos sigue fascinando dar la vuelta al mundo en ochenta días cuando ya se puede hacer en horas?
Dado ese interés, creo que comenzó a interesarme el steampunk cuando ni siquiera sabia lo que era el 
steampunk. Ya de niño (cosas de la edad) disfruté la película “Los pasajeros del tiempo” o la estética de “Brazil”, me encantaban las especulaciones con la obra de Wells o de Verne. Fue cuando comencé con Tesla, que no es propiamente steampunk, cuando ya me di de bruces con toda la explosión del movimiento y profundicé más. Y me di cuenta de que esa corriente estética era la sublimación de lo que siempre me había fascinado.


Se que has estudiado a Tesla en detalle, en tu Opinión su relación con Edison es tan mala como imaginamos, si solo conocemos sus peleas en los tribunales, o la realidad es distinta?

Como siempre, es mucho más digerible y disfrutable una historia que se reduzca a buenos y malos; de hecho, yo mismo lo he hecho en mi novela. Pero la historia es mucho más compleja: ni Edison era el santo benefactor de la Humanidad que sus hagiógrafos han pretendido, ni Tesla el santo laico que cuasi murió por nuestros pecados. Personalmente, siento mucha más simpatía por Tesla, pero también creo que, en muchos casos, fue el peor enemigo de sí mismo. Edison fue, en realidad, un astuto empresario sin escrúpulos, pero la ironía es que nuestro mundo actual, en lo malo pero también en lo bueno, nos guste o no, viene de su concepción capitalista de la invención. Pero, personalmente, me interesa mucho más la humanidad que se esconde tras las poses a veces grandilocuentes del maravilloso Tesla.


Ya por mera curiosidad, De Tesla se ha escrito mucho, tanto que es difícil saber cual es la realidad y cual el mito, cual es tu opinión sobre Nikola Tesla, todo el mito que hay a su alrededor?

Pienso que a veces los teslianos acérrimos se han convertido en los principales enemigos de Tesla. Creo que su figura debe ser recuperada, y que debe ocupar el lugar que le corresponde en la historia de la ciencia y la tecnología, donde además se ha revelado como una personalidad profundamente inspiradora. Pero debemos ser conscientes de que hay muchos Teslas, y que el de sus últimos años, arrasado por sus problemas mentales, no puede ser colocado al mismo nivel. El genio que consigue electrificar el mundo y desarrollar el motor de inducción no puede situarse al mismo nivel de quien niega la teoría de la relatividad o habla de que, cuando era niño, tenía el corazón en el lado equivocado del pecho y que éste se le desplazó al crecer. Flaco favor le hacemos cuando ponemos la caricatura al mismo nivel del genio.

Se que participaste de manera activa en la exposición que se hizo en la fundación Telefonca sobre Nikola Tesla, como la viviste, que fue en tu opinión lo mejor de esa exposición, y cual fue la pieza que a tu parecer es la mas interesante?
(Miembros de SPM en la exposición)

Fue una experiencia maravillosa, en la que fui comisario, junto a María Santoyo, y fue el verdadero colofón a los años de investigación en torno a la figura de Tesla. Fue un éxito descomunal, con más de 200.000 visitantes, y personalmente me sentí muy orgulloso de pensar que muchos de ellos le descubrirían por primera vez, e incluso me gusta pensar que habrá futuros ingenieros que quizá sitúen el nacimiento de su vocación en su visita de niños a la exposición. Y en lo más íntimo, la satisfacción de haber conseguido el préstamo de prendas de vestuario de Tesla, algo que fue muy complicado (era la primera vez que salían de Serbia), pero que para mí tuvo un valor enorme.

(Miembros de SteamPunk Madrid en La exposición de Verne, con Miguel A. Delgado)

Soy Consciente de que en estos momentos estas montado una exposición sobre Julio Verne en la fundación Telefónica, que puedes contarnos sobre ella?


(Cecily Cogsworth y Miguel A. Delgado)
Que es un auténtico viaje en torno al legado de Verne, a cómo la huella de sus libros y la forma en que concentró el espíritu de su época terminó, a su vez, inspirando a muchos de sus contemporáneos. Creo que los visitantes se sorprenderán de hasta qué punto la imaginación encerrada en las obras de Verne terminó provocando que muchos, inspirados por él, lograsen rebasar los límites que previamente Verne, como un ojeador, había ido señalando en sus obras. Es, en suma, un viaje que demuestra que, como decía Ray Bradbury, “todos somos hijos de Verne”.


Mi libro favorito de Verne, es “Cinco semanas en Globo”, aunque soy consciente que no es de los mas populares, cual crees tu que es el mas relevante de sus libros, y por que? ¿es ese tu libro Favorito de entre sus muchas novelas?

Me gusta mucho “La vuelta al mundo en ochenta días”, porque creo que es el más moderno de los suyos, con un estilo ágil que casa muy bien con la narrativa actual. Me encanta la fantástica aventura de “Viaje al centro de la Tierra” y el humor de “De la Tierra y la Luna”, las poderosas imágenes de “Veinte mil leguas de viaje submarino”, o la construcción de un mundo total que es “La isla misteriosa”… Sinceramente, ¿cómo quedarse sólo con uno? En cuanto a “Cinco semanas el globo”, es Verne en estado puro, aventura que mezcla a la perfección realidad y ficción.

Y para acabar, como escritor y comisario de exposiciones, que puedes revelarnos de tus futuros proyectos.

Tenemos proyectos como comisarios, y como escritor estoy terminando mi segunda novela, pero me vas a permitir que por ahora no revele nada más ;) 

Hoy tengo el enorme placer de traeros a todos una maravillosa entrevista a Miguel A. Delgado, que citando a mi novela favorito de Verne es un individuo "Excelsior" (véase 5 semanas en globo, capitulo 1), autor de libros de ficción y no ficción sobre Nikola Tesla y también comisario de la maravillosa exposición sobre Tesla que tuvo lugar en Fundación Telefónica y La exposición sobre Julio Verne que figura en estos momentos en el mismo lugar, que ya he tenido el placer de disfrutar.

He seguido tu carrera como escritor con sincera curiosidad, pero como se pasa de escribir estudios biografios a Novela de ficción.?

(Colección de cartas)

(trabajo bibliográfico)

En realidad, yo desde siempre había escrito ficción, sobre todo cuentos, y las ganas de escribir una novela nunca me han abandonado. Después de dos libros de ensayo sobre Tesla, me apetecía mucho enfocarle desde una perspectiva de ficción, pero en ningún caso quería irme a lo evidente, una biografía novelada de Tesla, entre otras cosas porque muchos lo han hecho. Y dado que siempre he sido un gran aficionado a la ciencia ficción, creo que la conjunción de la enorme documentación acumulada tuvo como resultado que, de forma natural, naciera “Tesla y la conspiración de la luz”.

Se que estuviste participando en Celsius, como Autor, como fue la experiencia?

Extremadamente positiva, por el interés y el cariño de la gente y, sobre todo, porque se trata de un festival en el que lo fantástico abandona el gueto para esparcirse por las calles e invitar a que todo el mundo se acerque. Y me encantó, sobre todo, por el gran porcentaje de gente joven, que demuestra que el fantástico, desde luego, gozará de buena salud como mínimo durante unas cuantas generaciones más.


Como descubriste el Steampunk, y que es lo que mas te atrae de el?

Mi libro de cabecera, y que releo al menos una vez cada dos años, es “La guerra de los mundos”. Considero que es de una gran modernidad, e inconscientemente me he sentido siempre subyugado por los motivos por los que sigue fascinándonos la forma de relatar una historia que, en realidad, tiene unos códigos tremendamente decimonónicos. Mientras que muchas ficciones posteriores han envejecido y pueden ser disfrutadas más desde una perspectiva historicista que meramente literaria, obras como la de Wells siguen teniendo una enorme potencia. Y eso es porque siguen tocando algo muy profundo en todos nosotros: ¿por qué, si no, nos sigue fascinando dar la vuelta al mundo en ochenta días cuando ya se puede hacer en horas?
Dado ese interés, creo que comenzó a interesarme el steampunk cuando ni siquiera sabia lo que era el 
steampunk. Ya de niño (cosas de la edad) disfruté la película “Los pasajeros del tiempo” o la estética de “Brazil”, me encantaban las especulaciones con la obra de Wells o de Verne. Fue cuando comencé con Tesla, que no es propiamente steampunk, cuando ya me di de bruces con toda la explosión del movimiento y profundicé más. Y me di cuenta de que esa corriente estética era la sublimación de lo que siempre me había fascinado.


Se que has estudiado a Tesla en detalle, en tu Opinión su relación con Edison es tan mala como imaginamos, si solo conocemos sus peleas en los tribunales, o la realidad es distinta?

Como siempre, es mucho más digerible y disfrutable una historia que se reduzca a buenos y malos; de hecho, yo mismo lo he hecho en mi novela. Pero la historia es mucho más compleja: ni Edison era el santo benefactor de la Humanidad que sus hagiógrafos han pretendido, ni Tesla el santo laico que cuasi murió por nuestros pecados. Personalmente, siento mucha más simpatía por Tesla, pero también creo que, en muchos casos, fue el peor enemigo de sí mismo. Edison fue, en realidad, un astuto empresario sin escrúpulos, pero la ironía es que nuestro mundo actual, en lo malo pero también en lo bueno, nos guste o no, viene de su concepción capitalista de la invención. Pero, personalmente, me interesa mucho más la humanidad que se esconde tras las poses a veces grandilocuentes del maravilloso Tesla.


Ya por mera curiosidad, De Tesla se ha escrito mucho, tanto que es difícil saber cual es la realidad y cual el mito, cual es tu opinión sobre Nikola Tesla, todo el mito que hay a su alrededor?

Pienso que a veces los teslianos acérrimos se han convertido en los principales enemigos de Tesla. Creo que su figura debe ser recuperada, y que debe ocupar el lugar que le corresponde en la historia de la ciencia y la tecnología, donde además se ha revelado como una personalidad profundamente inspiradora. Pero debemos ser conscientes de que hay muchos Teslas, y que el de sus últimos años, arrasado por sus problemas mentales, no puede ser colocado al mismo nivel. El genio que consigue electrificar el mundo y desarrollar el motor de inducción no puede situarse al mismo nivel de quien niega la teoría de la relatividad o habla de que, cuando era niño, tenía el corazón en el lado equivocado del pecho y que éste se le desplazó al crecer. Flaco favor le hacemos cuando ponemos la caricatura al mismo nivel del genio.

Se que participaste de manera activa en la exposición que se hizo en la fundación Telefonca sobre Nikola Tesla, como la viviste, que fue en tu opinión lo mejor de esa exposición, y cual fue la pieza que a tu parecer es la mas interesante?
(Miembros de SPM en la exposición)

Fue una experiencia maravillosa, en la que fui comisario, junto a María Santoyo, y fue el verdadero colofón a los años de investigación en torno a la figura de Tesla. Fue un éxito descomunal, con más de 200.000 visitantes, y personalmente me sentí muy orgulloso de pensar que muchos de ellos le descubrirían por primera vez, e incluso me gusta pensar que habrá futuros ingenieros que quizá sitúen el nacimiento de su vocación en su visita de niños a la exposición. Y en lo más íntimo, la satisfacción de haber conseguido el préstamo de prendas de vestuario de Tesla, algo que fue muy complicado (era la primera vez que salían de Serbia), pero que para mí tuvo un valor enorme.

(Miembros de SteamPunk Madrid en La exposición de Verne, con Miguel A. Delgado)

Soy Consciente de que en estos momentos estas montado una exposición sobre Julio Verne en la fundación Telefónica, que puedes contarnos sobre ella?


(Cecily Cogsworth y Miguel A. Delgado)
Que es un auténtico viaje en torno al legado de Verne, a cómo la huella de sus libros y la forma en que concentró el espíritu de su época terminó, a su vez, inspirando a muchos de sus contemporáneos. Creo que los visitantes se sorprenderán de hasta qué punto la imaginación encerrada en las obras de Verne terminó provocando que muchos, inspirados por él, lograsen rebasar los límites que previamente Verne, como un ojeador, había ido señalando en sus obras. Es, en suma, un viaje que demuestra que, como decía Ray Bradbury, “todos somos hijos de Verne”.


Mi libro favorito de Verne, es “Cinco semanas en Globo”, aunque soy consciente que no es de los mas populares, cual crees tu que es el mas relevante de sus libros, y por que? ¿es ese tu libro Favorito de entre sus muchas novelas?

Me gusta mucho “La vuelta al mundo en ochenta días”, porque creo que es el más moderno de los suyos, con un estilo ágil que casa muy bien con la narrativa actual. Me encanta la fantástica aventura de “Viaje al centro de la Tierra” y el humor de “De la Tierra y la Luna”, las poderosas imágenes de “Veinte mil leguas de viaje submarino”, o la construcción de un mundo total que es “La isla misteriosa”… Sinceramente, ¿cómo quedarse sólo con uno? En cuanto a “Cinco semanas el globo”, es Verne en estado puro, aventura que mezcla a la perfección realidad y ficción.

Y para acabar, como escritor y comisario de exposiciones, que puedes revelarnos de tus futuros proyectos.

Tenemos proyectos como comisarios, y como escritor estoy terminando mi segunda novela, pero me vas a permitir que por ahora no revele nada más ;)