jueves, 22 de junio de 2017

Ensalada literaria astronómica

La ensalada literaria es un juego bien conocido en Steampunk Madrid: se reta a los participantes a escribir un relato con una serie de ingredientes, dentro de un límite de palabras. Este mes propusimos una ensalada de temática astronómica para seguir la misma línea del evento literario del mismo mes del año pasado, que versó sobre los meteoritos. Para participar había que escribir un relato de cualquier género con final abierto o cerrado, que no superase las 1050 palabras (sin incluir el título) y que incluyese de forma directa (textualmente) o indirecta (referidas como parte de la historia sin ser mencionadas explícitamente) todas las piezas citadas a continuación:
  1. Solsticio
  2. Aparato volador
  3. Telescopio
  4. Estrella fugaz
  5. Autómata
  6. Muchedumbre enfadada
  7. Cráter de impacto
  8. Artefacto demencial
  9. Alguien que ve el futuro
  10. Viento tremendamente fuerte



El Hombre que amo las estrellas II

El telescopio cimbreaba a causa del creciente viento, las banderolas de la gran nación de Joseon amenazaban con rasgarse y salir volando.
El autómata del gobierno sostenía su alfanje sobre su cabeza con una de sus extremidades hidráulicas las otras tres extremidades superiores sujetaban al moribundo y anciano Astrónomo Park.
El ayudante del ministro de justicia recitó mientras extendía un pergamino- Astrónomo de tercer rango Park, estamos reunidos para su ejecución tan solo el milagro que has anunciado puede evitar que tu cabeza sea cercenada de tu cuerpo, Hoy noche de del solsticio de primavera, aseguras que con tu demencial máquina calculadora de estrellas, has predicho contra todo pronóstico que una estrella fugaz cruzara el cielo, en la primera noche del cielo, y al hacer tal anuncio ante el Emperador, amo del este, guardián del oeste, rey del norte y dueño del sur, el que desciende de los cielos… Has ofendido a todo su linaje… que los dioses de la tierra y el cielo nos asistan.
El viento se intensificó, las banderolas y pendones se rasgaron, la torre astronómica crujió, el telescopio de cúspide viró hacia el norte, y la estrella fugaz apareció como si se tratara del aliento del dragón.
El enorme mecanismo de la calcula de estrellas rechino sus ruedas giraron y en su dial de cinta apareció el carácter que representa el número uno, El emperador desde su calesa voladora, profirió una tremenda carcajada, entonces hizo un discretísimo gesto con su mano y el autómata soltó su presa sobre Park, que agarrotado cayó de rodillas al suelo.
La turba enfadada de astrónomos imperiales apenas podía salir de su asombro y tan pronto como lo hizo no tardó en explotar en gritos casi a coro,- Es cierto, que su majestad ha de perdonarle por haber profetizado hechos que mas tarde han ocurrido, pero su gesta escapa de la habilidad y roza lo sobrenatural, así que si su majestad es inteligente le ejecutara por brujería- concluye la altísima voz del Astrónomo imperial y director del observatorio.
Park avanzaba libre de ligaduras en los pies, apenas había sido capaz de caminar hasta su cámara en el observatorio imperial, había tenido la intención de recoger sus escritos y anotaciones, pero al entrar pudo observar claramente que no se podía rescatar de aquello, sus ropas habían sido desgarradas, sus libros quemados, rotos o desaparecidos, sus ahorros afanados y el retrato de su única hija destruido en las llamas. Rescato lo poco que aun era legible, solicito al criado que le trajera ropas limpias, y con estas abandono el observatorio, solo dejando tras de si la habitación destrozada y el impecable uniforme de funcionario de Seda azul, pulcramente doblado.
Pasaron muchos años, y nadie recordó a Park durante mucho tiempo, pero un día cuando el emperador ya era un hombre maduro y con una barba que lucir ya anciano, aunque no tanto como llegaría ser volvió.
-Esta espada no le defraudará emperador es la mejor que he fabricado- dijo con cierto temor el herrero- ya verá como le complace- se encontraba arrodillado, el sudor se perlaba en su frente, no deseaba estar allí, desde que el emperador se había empecinado en tener una espada irrompible e invencible muchos herreros habían fracasado, y fracasar conllevaba castigos horribles.
El autómata soldado imperial tomó la espada con dos de sus manos, y con las otras dos descargo un impacto potente y seco con su alfanje contra la espada que estalló en añicos, sin esperar respuesta ni orden el autómata descarto la espada rota y agarro con dos de sus potentes brazos al herrero y lo arrastró hacia la cárcel, el fornido herrero se resistió fútilmente.
La cola atemorizados herreros y comerciantes fue disminuyendo, y el Emperador sentado en su trono de noble madera, aburrido era cada día mas cruel. Apenas levantó la cabeza cuando un anciano se presentó en el mismo estrado de madera donde se habían arrodillado los plebeyos que habían asistido durante semanas.
El hombre arrodillado hablo, - Mi emperador, me alegro de volver a verlo, he sabido de su éxito en la caza y exterminio de brujos, y vengo a devolverle el favor que una vez me concedió- La voz del anciano era monótona, y algo en ella reveló curiosidad en el rostro del Emperador, - Si puede ver- dijo el anciano mientras abría un pequeño fardo, La maquina contadora de estrellas movió su dial y el se podía ver el carácter de representan dos, pero nadie se dio cuenta, guardada en aquel oscuro sótano de palacio. Envuelto en él se encontraba una espada, no parecía lustrada, era de un metal negro, que parecía arrastrar la luz hacia sí y capturarla en su interior, su filo era basto y su mango de madera sin labrar, no tenía joyas engarzadas, tampoco vivos cordajes de colores trenzados.
-Eso es un trozo de hierro que parece una espada, pero no lo es solo lo parece.- dijo en un grito alegre, casi un graznido, el ministro de palacio, antiguo Astrónomo imperial- Anciano eso es un insulto a mi inteligencia y a la santidad del Emperador.-Gritó de manera amenazante.
El anciano se puso en pie sujeto cada extremo de la espada con una mano y se la ofreció al autómata soldado, este sujeto su alfanje con sus cuatro brazos, y descargó un golpe con intención de romper la espada y siguiendo la casi imperceptible orden de matar al anciano que la sujetaba.
El alfanje golpeó, un ruido metálico causó estrépito, el alfanje se rompió con violencia, Park, el anciano, se dio media vuelta y empezó a caminar con la velocidad que le permitían sus piernas hacia la salida, cuando un funcionario joven se acercó corriendo hacia el, Park le dio la espada negra y reanudó su carrera.
El emperador se levantó con estrépito, examinó la espada que el joven le entregó, y grito al anciano que se alejaba. ¿de donde sacaste este metal?- gritó una y otra vez con violencia, el anciano, se giró y le contesto también a los gritos ¡ De una estrella!
Park había recogido aquel metal mucho tiempo atrás de la estrella que su soberbia había vaticinado y que a su vez le había salvado, de un hoyo oscuro y profundo, amplio y árido…
Un agujero que recordaba al gobierno del Emperador, Metálico, vagamente circular y yermo.

Por Mikel Villafranca





Como cada año, en la ciudad se celebraba el solsticio a lo grande: ferias en todos los barrios, alcohol en ríos, verbenas, etc. Se celebraba el fin del invierno y el inicio del mes de las flores. El señor Villagualda mostraba entusiasmado su nuevo artilugio a la señorita Medina:
-¿Y lo ha hecho usted? ¡Es asombroso!
-Lentes de dos metros y medios de diámetro, cinco cristales, un largo de seis metros en madera de nogal con placas de sionita y puro metal. –Dijo eufórico mientras daba una palmadita al telescopio.
-¡Formidable! ¿Se verá desde aquí la lluvia de estrellas?
-¡Por supuesto! Si me toma la mano, permítame que la sitúe en el visor…
La noche estaba despejada y la luna, como la sonrisa de un caballo, brillaba. Los meteoros comenzaron a caer despacio, tal cisnes deslizándose por el lago del Retiro. Pero, de repente, el cielo se tornó negro y empezó a arreciar un viento tremendamente fuerte.
-¡Señor Villagualda! ¿Qué es aquello?
En eso, un bólido espacial se precipitaba por el firmamento acercándose cada vez más, y no era una estrella fugaz. En el telescopio se podía ver de forma clara cómo un aparato volador se lanzaba fulminante hacia la Tierra. El científico esperó atónico hasta que aquel objeto estalló en una parcela cercana. Se ajustó las lentes y espetó:
-¡Ha caído a 15 kilómetros! ¡Rápido! –Dijo agarrando el abrigo- ¡Witerico! ¡Witerico! –Gritó- Señorita Medina, hágame usted el favor de esperarme aquí. ¡Witerico!
Un autómata bronceado entró en la sala. Tenía el aspecto de un mayordomo cansado y vestía una graciosa pajarita negra que desentonaba con sus pequeños ojos. Todos los autómatas del señor Villagualda tenían nombres de reyes godos. La señorita Medina sonrió.
-¡Leovigildo, encárgate de todo lo que necesite nuestra invitada! ¡Vamos, Witerico!
Alrededor del cráter del impacto se aglomeraba una muchedumbre enfadada. Unos se quejaban del destrozo, otros lo achacaban a un castigo divino, y otros iban allí por curiosos. Villagualda examinó la zona con su autómata y allí encontraron un extraño cachivache. 
Decidió llevarlo al viejo ermitaño, un hombre canoso y con rastras conocido por poder ver el futuro. 
Era pequeño y cuadrado. Lo tomó en sus arrugadas manos y, tras unos minutos de silencio y gentes congregándose alrededor de su casucha de pastor, vaticinó aquel siglo de guerras, de hambre, de crisis, de terrorismo, de corrupción y horror. 
-¡DESTRUID ESE ARTEFACTO DEMENCIAL! –Gritó señalando el mini extractor de petróleo, que cayó de sus manos. -¡DESTRUID ESE FUTURO!
Sin pensar y consternado por el horror del vidente, Villagualda no dudó en ordenar a Witerico que calcinara aquello. No sabía cómo había podido llegar eso allí, mas no iba a permitir que algo trastocase aquel mundo casi perfecto que había logrado construir.
Mientras tanto, a la ventana se había afanado un hombre cuyo fedora, calado hasta la barbilla, impedía ver su rostro. Tomaba apuntes con rapidez y, en cuanto terminó, salió corriendo en dirección a la morada del señor Villagualda. En casa del científico, Leovigildo tejía con punto fino una funda para el gigantesco telescopio, orden dada por la muchacha que había aprovechado para escaparse. No tenía mucho tiempo para regresar.
El hombre del sombrero se precipitó por la puerta despojándose de sus ropas y cambiándoselas por otras más femeninas. Cuando Witerico y su amo entraron, solo vieron a la señorita Medina cosiendo con el autómata.

Por Ángela Ramos





¿UNA ESTRELLA FUGAZ?

Una de las muchas aficiones de Archibald Brunel era la astronomía. Entendido de que en una de las próximas noches alcanzaría a ver uno de los más famosos cometas: el Halley. Por ello, aún estando en campaña, ordenó dispusieran todo el material necesario para poder observar con detenimiento dicho cuerpo celeste.
Una vez hecho, se puso a observar el cielo con el fin de divisar el cometa. Era la cálida noche del Solsticio de Verano, y con la luna nueva, el firmamento podía verse a simple vista con sólo alzar la cabeza, si bien la luz las fogatas y candiles del campamento donde se hallaba el mariscal impedían una correcta apreciación de los cuerpos brillantes. A pesar de esa contaminación lumínica, el barón de Palierbourg se esforzaba en mantener su atención en las luces de Nix, mas no podía evitar las carcajadas y charlas en voz alta de sus soldados, ni los crujidos y bufidos de los tanques y autómatas bélicos que hacían la ronda de guardia aquella noche. Toda esa cacofonía aumentaba la irritación de Brunel, y decidido a poner fin a tales molestias, ordenó a su edecan que preparase su giroscoptero aéreo personal con el telescopio en su cesta.
El aparato volador, de reducido tamaño, se componía de un enorme globo lleno de aire caliente, suministrado por la combustión que procedía de la pequeña caldera que tenía, la cual daba propulsión hacia cualquier lado mediante potentes chorros de vapor. Además, poseía la cualidad de, aún cuando había vientos tremendamente fuertes, mantener la estabilidad de la cesta gracias al giroscopio que, mediante un complejo sistema mecánico, abría las válvulas de vapor para evitar el cimbreo producido por la fuerza de Eolo, manteniendo una estabilidad en el vuelo digna de admirar. De hecho, era muy usado por los mejores tiradores del ejército francés para atacar desde el aire.
Tras haberse subido al artefacto y ascender a bastantes metros de altura, el silencio se hizo casi absoluto, y la luz quedó reducida notablemente a poco más que las estrellas. Buscó entonces con deseo el cometa, y allí lo vio. Una enorme masa surcando en mitad de la noche la bóveda celeste. Entonces recordó lo que le dijo su abuelo: descubriríamos gran parte del universo si hubiese la forma de viajar en un cometa. Realmente, su abuelo era alguien que podía vislumbrar los avances futuros de la ciencia. Por ello, siguió con suma atención, hasta que se percató de que se movía demasiado rápido, y además, cambió su dirección para acabar apuntando en dirección al giroscopio del barón. Alarmado, quiso accionar las válvulas para apartarse de la trayectoria de aquel objeto demencial que se disponía a estrellarse contra él.
Lamentablemente, aquel objeto volador no identificado atravesó el globo que tenía el giroscopio, haciendo una pequeña endidura a ambos laterales, escapando el aire que había en su interior. El objeto siguió su trayecto hasta que se estrelló cerca de un poblado donde estaba el campamento, produciendo un tremendo cráter de impacto, además de una sonora y vistosa explosión. Brunel, tras presenciarlo todo, buscó la forma de aterrizar suavemente en tierra firme, lo cual consiguió rompiendo el giroscopio y abriendo todas las válvulas de vapor que apuntaban hacia abajo a la vez.
Cuando pisó suelo, su edecan se le acercó para comprobar si estaba bien, y tras un gesto del mariscal, se apartó. Pero no acabó esa pesadilla. Una muchedumbre furiosa se acercó al campamento con horcas, antorchas y demás herramientas, dispuestos a linchar al primero que apareciese. El mariscal se acercó a ellos para ver qué querían, si bien detrás de él formaron miembros de la Guardia Imperial Mecánica dispuestos a abrir fuego sobre el gentío.
Los paisanos se quejaron con enojo de que un cohete o bomba cayó cerca suyo, algo obra de sus soldados, a lo cual el barón explicó el accidente que sufrió. Dicho esto, una escolta siguió al militar y los paisanos hasta el lugar del cráter. Se podían apreciar aún restos calientes de aquel objeto.
- Se trata de un cohete prusiano - replicó el mariscal. 
-Nosotros no atacamos a la población civil, y menos aún tratamos de derribar a nuestros propios oficiales
Ante esto, uno de los veteranos de la escolta rió timidamente, ante lo cual el barón sacó una de sus pistolas que guardaba bajo su casaca y disparó contra el mismo sin miramiento alguno, bajo la atónita mirada de todos. El soldado cayó a plomo, cerrando filas sus camaradas encima de su cadáver aún caliente, mientras Brunel volvía a guardar la pistola bajo su ropaje.
- Pueden estar tranquilos, buena gente, nosotros protegeremos vuestras viviendas y vuestras vidas con la nuestra, si es necesario. Ahora vuelvan a sus casas y descansen - finalizó.
- Maldito duque... - se quejó cuando no hubo nadie y ya estaba en su tienda, con solo su edecan como compañía - Sus exploradores aéreos están a la mínima... Ordene que la Batería de Cohetes Neumo-dirigidos Pauly mande el siguiente mensaje a ese maldito bebebirras...
Tras este incidente, se mandó un cohete al campamento prusiano con un mensaje: lástima, no era una estrella fugaz como pensabais, duquesa.

Por Aritz Irazusta





El llanto de Casandra

Hace tiempo, los científicos contruyeron un autómata, en forma de mujer por su capricho, llamado Casandra, perfecto físicamente, y con una inteligencia artificial capaz de cálculos tan complejos que se decía que incluso sería capaz de adivinar el futuro.
La llevaron a un observatorio astronómico para comprobar qué podría conseguir y, ella era tan eficiente que, desde la entrada, iba dando consejos para mejorar la seguridad del edificio y la eficiencia del trabajo allí. Al mirar por el telescopio, calculó con tanta exactitud trayectorias planetarias que los avances que supuso su visita fueron notables.
Viendo aquello, un comité decidió explotar su potencial llevándola en ruta por diversos laboratorios y centros de investigación. En todos ellos consiguió, indefectiblemente, avances tan significativos que su ruta se fue extendiendo por todo el país y no se preveía final para su periplo. Ella misma ideó un artefacto volador para optimizar sus desplazamientos por la intrincada geografía.
En breve, sus cálculos y consejos hicieron progresar décadas al mundo científico y tecnológico, pero esta Nueva Ciencia, sin corazón ni miramientos sentimentales, no estuvo exenta de generar un gran malestar popular, por los cambios sociales y económicos fruto de sus descubrimientos y alardes.
De entre la población más fanática, surgió una secta reaccionaria llamada Solsticio. En cada visita de Casandra, la recibía una muchedumbre enfadada que le increpaba y rezaban por su destrucción, denominándola «artefacto demencial» entre otras lindezas.
Uno de esos días, coincidiendo justamente con el solsticio de verano, los adeptos estaban mucho más activos y violentos, llegando al punto de hacerla huir sin tiempo que perder temiendo su propia destrucción, o calculándola, puesto que ella no conocía el sentimiento del miedo humano, sólo sus efectos y su química.
Ella escapó en un principio, pero no le dio tiempo a calcular, con la precipitación del despegue, la irrupción de un viento tremendamente fuerte que hizo fracasar los sistemas de navegación de su nave... Luchó con toda su ciencia, mas cayó como una estrella fugaz, sus motores ardiendo, generando un enorme cráter de impacto en su brusco aterrizaje.
Los mecanismos ardían, mientras los hermanos del Solsticio bailaban a su alrededor una danza tribal, salvaje, de victoria sobre la civilización. Proclamaron la vuelta a la Naturaleza... Y el mundo terrible que hoy conocemos, esclavos de los elementos y las calamidades. Los ojos de cristal de Casandra se dice que brillaban, y que la condensación de los líquidos evaporados hicieron brotar de sus inertes pupilas algunas lágrimas...

Por Madame Eloise

martes, 20 de junio de 2017

Navacon 2017. Vol 1.



Después del Steamday, y ya a pocos días de el inicio oficial de la Navacon podemos enseñarles el genial programa de actividades que hemos preparado conjuntamente con el Ayuntamiento de Navacerrada y otras organizaciones.

Nosotros estamos especialmente emocionados con algunas de las actividades, como la Mesa redonda del Sabado 1, y los talleres de ese mismo dia, y con franca curiosidad y alegría esperamos veros a todos el las numerosas actividades, tales como cuentacuentos, pasacalles, juegos de mesa y muchos más.

Steampunk Madrid en la Navacon 2017.

Nosotros organizaremos bastantes cosas, entre ellas dos talleres de fabricación de  sencillos objetos Steampunk, así como lo ya hecho en el Steamday.

Un saludo de Vapor. Esperamos veros a todos allí.

lunes, 12 de junio de 2017

Steamday en Navacerrada

El pasado domingo 4 de junio tuvo lugar una jornada lúdica y divulgativa sobre el steampunk en Navacerrada con la que intentamos acercar este retrofuturismo y la labor de Steampunk Madrid a todos los curiosos que se acercaran, así como servir de antesala y presentación para la próxima Navacon (30 de junio al 2 de julio en Navacerrada), en la cual participaremos con varias actividades, como talleres gratuitos, una mesa redonda sobre Verne, Tesla y Wells, y nuestros tradicionales duelos de té.

Socios de Steampunk Madrid en el Steamday
Con la colaboración en todo momento del Ayuntamiento de Navacerrada, el Steamday se celebró en pleno centro del pueblo bajo tres carpas que dedicamos respectivamente a dar a conocer el steampunk de una manera cercana y visual, mediante distintas obras divulgativas, así como nuestra labor para difundirlo junto con los valores y motivos filosóficos que lo animan; un taller de vestuario dirigido por Anna Whateley con el apoyo del capitán Cuesck, destinado a demostrar que no se necesita un gran gasto ni una gran habilidad con la aguja para tener un atuendo retrofuturista, ya que suele bastar con prendas antiguas o de segunda mano y un poco de imaginación; y finalmente, un taller de atrezzo para preparar decoración para el pueblo, la cual se usará durante la propia Navacon: engranajes y tuberías de vapor hechos con cartón para dar un toque steampunk a la feria.

Tuberías de vapor y engranajes
A lo largo de la jornada, que abarcó desde las 10:00 a las 19:00 y en la que participaron más de diez miembros de la asociación entre las distintas actividades, e interrumpidos sólo por la lluvia, esta primera jornada divulgativa ha sido toda una experiencia para nosotros, de la que seguro aprenderemos mucho, y ni que decir tiene, no será la última que celebremos.

martes, 6 de junio de 2017

Mucho punk Poca diversión.

Del cliché a la realidad.

Hay cientos de palabras compuestas con Punk, no todas ellas son partes de los retrofuturismos, y talvez se abuse de ello,  aunque los cliches pueden ser útiles para decidir que material consumes, la mayoría de las veces son un revoltijo de etiquetas muy difusas, donde se mezclan géneros y sub géneros, sin orden ni concierto.

Una pequeña lista de Punk.

Biopunk, postcyberpunk. ciberpunk, nanopunk, preppunk, nowpunk, greenpunk, sailspunk, stonepunk, boilerpunk, nordicpunk, dreadpunk, dreampunk, steachingpunk, clockpunk, elfpunk, spatterpunk, teslapunk, decopunk, atompunk, writepank...

De todos estos géneros punk muchos de ellos no son géneros literarios, o tienen muy poca relevancia o bien son subgéneros dentro de otros géneros, lo que crea confusión.

así que intentemos ordenarlo un poco, partimos de la Ciencia ficción, podemos ver dos líneas, ciencia ficción futurista, como el Ciberpunk y ciencia ficción en el pasado, como por ejemplo el Steampunk.

a su vez hacemos diferentes subdivisiones, he elaborado una lista en la que intentaremos encajar todos ellos.

Cyberpunk.

Entendemos por ciberpunk ciencia ficción futurista y en su mayor parte distopica y oscura, lo que es interesante de este subgénero de la ciencia ficción es que todos sus subgeneros pueden convivir en el tiempo.

-Nanopunk: trata de la relación humano maquina pensante, ya sean una I.A o un Robot.
-Biopunk: predominan las modificaciones biológicas radicales sobre las mecánicas, siendo tan oscuro como el Cyberpunk e indistinguible de este.
-Postcyberpunk: En este Cyberpunk los héroes son prototipos de héroe, políticos incorruptibles, personas intachables en un mar de tecnología y prótesis mecánicas decadente y oscuro
-Greenpunk: Tiene un componente ecologista
-Preppunk: Es el Ciberpunk bien intencionado donde la tecnología y los avances son buenos para toda la humanidad.

Dieselpunk.

Un mundo entre las dos guerras mundiales dominado por la tecnología diésel y sus derivados.

-Teslapunk: La tecnología predomínate fue inventada por Tesla y sus bobinas..
-Decopunk: Estetica ArtDeco y pistolas laser.
-Atompunk: Un generador atómico en cada casa y lo que puede pasar a continuación, con la guerra fría como telón de fondo.
-Writepunk: Como creían en los años 50 que seria da década de los 2000, con pistolas láseres y jetpacks, viajes espaciales y demás.

Steampunk:

La tecnología a vapor del Siglo XIX ha llegado a altas cotas...

En este es talvez en el que englobamos mas subgéneros, muchos de los cuales como el Stonepunk, clockpunk, Sailspunk, entran en el saco mas bien a la fuerza. los expondré cronológicamente, teniendo en cuenta que estos géneros tienen  a su vez subgéneros.

-Stonepunk: Punk de la edad de piedra, trogloditas, dinosaurios, y tecnología cavernaria anterior a la edad de bronce.
-Sandalspunk: Desde la edad de bronce a la edad de media, retrofuturismo históricamente muy largo, podrían ser subgéneros de este el Peplumpank y el Nordicpunk (Centrados en las culturas clásicas y vikinga respectivamente)
-Clockpunk: Basado en las ideas de los mecanismos de relojería y Leonardo Davincci, uno de sus generos podrían ser el Sailspunk, basado en piratas tanto de mar como de esos en Zepelines que tanto aparecen en la literatura retrofuturista.

-Dentro del Steampunk tenemos varios generos, Dreadpunk, que se basa en la idea de que los espiritistas son realmente capaces de entrar en contacto con los espiritus, Boilerpunk en el que la acción es protagonizada por la clase obrera, el Stichingpunk, parecido al Boilerpunk pero haciendo énfasis en la figura de la mujer atraves de la costura. y finalmente el Gaslight fantasy, historias de ciencia ficción con energía de vapor y hadas, subgénero de este genero seria el Elfpunk, en el que una sodiedad de Elfos evoluciona paralela al mundo del vapor humano.

Como puedes ver son muchos, y muchos de ellos se parecen, por eso y como autor de otra  de estas etiquetas abogo por usarlas con extrema moderación.


jueves, 25 de mayo de 2017

Concurso de Relatos - III Aniversario de SPM

Este año para nuestro Tercer Aniversario convocamos un concurso de relatos. Se trataba de presentar un relato de un máximo de 500 palabras cuyo tema fuera el Aniversario de Steampunk Madrid y que fuera en clave retrofuturista: tenía que salir de alguna forma nuestra tradicional celebración de un picnic en El Retiro, introduciendo elementos de tipo steampunk o cualquier otro retrofuturismo (dieselpunk, ciberpunk, gaslight fantasy,…) Los relatos se leyeron en voz alta sin indicar su autor en el III Aniversario (domingo 14 de mayo en El Retiro) y se eligió el mejor por votación popular. El galardón correspondió al relato de Antonio Torrico, el primero que se presenta a continuación.



Consecuencias del calor

Me sobresalté al despertar. Apenas recordaba dónde me encontraba. Un hombre con una barba poblada me estudiaba con preocupación. Desde mi perspectiva parecía un gigante, como lo parecen todos los hombres erguidos cuando uno observa el mundo desde el suelo.
- Un golpe de calor ha sido, sin duda. Sí, un golpe de calor. Sin duda- Repetía  entusiasmado mientras efectuaba malabarismos con una bola de cristal sin quitarme la vista de encima.
El diagnóstico de aquel desconocido trajo de vuelta todos mis recuerdos. Había viajado a aquella región extraña para dar caza a un animal cuya descripción rozaba lo mitológico. Se trataba de una peculiar especie de ave de vívidos colores, amplio plumaje y un gorjeo que, según decían, parecía el chillido de una persona.
Como un resorte lancé mi brazo en busca de mi escopeta de pistones. Mi fiel compañera de cacería descansaba a mi lado, compartiendo conmigo aquella siesta improvisada.
Con la confianza que me confería volver a estar armado, me atreví a incorporarme mientras estudiaba el sitio en el que había despertado. El paraje era un gigantesco mar verde que resplandecía con ese furioso sol del quinto mes que había acabado con mi consciencia.
Matorrales de los que brotaban plumas blancas o árboles cuyas ramas se desplomaban hasta el suelo eran solo algunas de las especies vegetales autóctonas. A lo lejos, algunos de los lugareños surcaban el agua sobre unas peculiares embarcaciones al amparo de unos gigantescos animales de metal que velaban su periplo desde la orilla. Muchos de ellos vestían de manera parecida: chalecos y gorras de fino estampado en forma de cuadrícula en diferentes tonos de gris se alternaban con sus protecciones oculares y sus complementos en forma de piezas de maquinaria.
- ¡Venid, venid todos! ¡Nuestro invitado parece estar recuperado!- exclamaba aquel barbudo malabarista con su habitual entusiasmo.
Del ángulo muerto que mi desmayo me había dejado sin otear surgió una pléyade de personajes, a cada cual más peculiar. Elegantes caballeros eran acompañados por damas que se protegían del sol con delicados parasoles traídos de ultramar.
Fue entonces cuando oí aquel singular gorjeo que me había traído hasta allí. Un atisbo de plumas de colores por el rabillo del ojo fue todo lo que necesité para efectuar mi disparo. Un momento después pude ver que había cometido un terrible error. El pequeño sombrero de una de aquellas damas, ornamentado con unas vistosas plumas de colores salió volando de su cabeza, herido de muerte por mi disparo.
El revuelo que provocó mi afrenta fue mayúsculo, especialmente por parte de uno de aquellos caballeros.
- ¡Cómo osa disparar a mi amada Safhina, bellaco!- exclamaba airado.
Era un hombre muy alto. Llevaba un chaleco de un rojo intenso, y un distinguido sombrero de copa. Pero fue el arma que llevaba sujeta al cinturón lo que llamó mi atención. Más después de que lanzara uno de sus guantes contra mi pecho, exigiendo una satisfacción por aquella afrenta.
Aquel fue tan solo el comienzo de un interesante día.

Por Antonio Torrico



La cesta de picnic perfecta.

Cada año Armando participaba en el picnic, pero sobretodo en el concurso de cestas de picnic, habia perdido cuatro veces, y no pensaba hacerlo una quinta.

En la primera ocasión los jueces habian denominado a su cesta como pueril, cumun y anodina, en la siguiente ocasión esta no habia resultado cumplir con los canones de resistencia exijidos por los jueces, y en la sigiente a esa la cesta habia resultado ser muy poco moderna.

Por eso en esta ocasión estaba seguro de su exito. Se habia preparado a conciencia.

Preparo sus ropas y todo lo que debia ir en la cesta. No escatimo en esfuerzos. El diseño habia durado tres meses y otros nueve su ejecución.

El dia señalado, Armando, apodado el demencial, segun el mismo inventor de frivolidades, se persono en el lugar señalado para la ocasión.

La cesta se encontraba tapada por una sabana, tenia el tamaño aproximado de una Calesa.

El primer juez, un hombre obeso que necesitaba unos pantalones con corse, un fajin para que su rechonchez no golpeara a su alrrededor. Le acompañaba la mujerzuela del sombrero extravagante, era de altura media, como la mujer que lo llevaba puesto, el tercer juez era el Carlino de la condesa, una ampliación craneana, que le daba una inteligencia superior, que bien le habria sido util a los muchos difuntos maridos de su dueña.

Observaron la cesta con sumo detalle, es mastodontica dijo el primer juez. Enorme es poco, corroboro el segundo, con un deje de aprobación en su voz. El tercer juez dio vueltas alrrededor de lacesta, a la tercera y con rostro de felicidad se paro, olisqueo la cesta, levanto la pata y meo con rostro de felicidad.

Finalmente la jueza del enorme, y tan ridiculo como enorme, emitio el juicio, - vera Sr. Armando, su cesta es Unica, y desde luego es facil de transporrar por que se transporta sola, es muy dolida e impermeable, pero si me permite la pregunta, veo ka bajilla, la cuberteria el mantel y la cristaleria, pero donde esta la comida?

Queda usted Descalificado., anuncio el segundo juez, el tercero lo ratifico dando media vuelta y cagando con alegria.

Mi venganza sera terrible dijo Armando. Dando media vuelta y abandonando el parque seguido de la cesta, que al avanzar sobre sus patitas hechaba bocanadas de humo.

Por Mikel V. Gómez



Huelga en el Aniversario

La jornada se antojaba perfecta: un día brillante de primavera, lo globos aerostáticos flotando en un cielo azul por el que de vez en cuando pasaba un zeppelín. Vario steamers reían y conversaban a lo largo y ancho de la verde explanada. Unos se concentraban en un duelo de té porque el Dr. R. consideraba falso el colmillo de T-Rex del señor H. Otro grupo intentaba apaciguar a una dama que retaba a otra porque afirmaba que Ada Lovelace era mejor que la gran pirata china.
En fin, un día perfecto para el picnic del tercer aniversario de Steampunk Madrid sin peligrosas criaturas plumíferas y palmípedas al acecho nada podía salir mal. Hasta que ocurrió. Al principio nadie se dio cuenta pero, poco a poco, empezaron a moveré hasta que un steamer dio la voz de alarma:
-¡Las cestas! ¡Damas y caballeros! ¡Las cestas están huyendo!
En efecto, cada contenedor de mimbre traído rodaba, corría, saltaba o se arrastraba lejos de sus dueños. Proferían ruidos en un volumen muy bajo, como murmurando.
Las gentes allí reunidas se lanzaron a por ellas, mas estas se defendían y seguían en su empresa. Les golpeaban con tentáculos nacidos del Sagrado Engranaje sabrá dónde, con sus ruedecitas, con sus patas de gallina clueca o dejando un rastro de sustancia amarilla viscosa.
Nada. Era imposible frenarlas. En eso, una de las cestas, blancuzca y con un agujero, brincó y sacó un cartel de su barriga. Un naturalista lo recogió y leyó en voz alta: HUELGA. Las cestas de picnic se habían puesto en huelga, exhaustas de estar cada día saturadas de las merendolas primaverales. Unas señalaban como podían determinados alimentos y hacían un sonido de asco, mientras que otras aprovechaban para poner pies en polvorosa.
Atónitos, los steamers no daban crédito a lo que veían. Habían visto  teteras malditas, tazas traviesas, cubiertos cantarines, incluso manteles con complejo de alfombra mágica… ¿Pero cestas huelguistas? 
Gritando todas a la vez e fueron en marcha sincronizada, dejando a los allí presentes boquiabiertos e impotentes. Pero esto eran cosas normales, gajes del oficio, y la fiesta continuaba…

Por Ángela Ramos González



Rivalidad

Antes de llegar, cuando aún era poco más que un punto blanco en el aire sobre las chimeneas de la ciudad, la aeronave apagó sus motores principales y se dejó llevar por su impulso y por el viento hacia su destino. Descendió en silencio, tanto que los patos del estanque apenas tuvieron tiempo de apartarse volando antes de que su barquilla, muy apropiadamente llamada así, hiciera contacto con la superficie. El lago artificial constituía la mejor referencia posible para cualquier aeronauta, y una pista de aterrizaje de lo más conveniente.

-Hemos llegado, amo.

La voz metálica del piloto hizo que el caballero levantara la vista del diario que venía leyendo sobre el castillo de popa, cómodamente sentado en una silla de mimbre bajo palio, y lo dejara sobre una mesita. En la portada aparecía la apertura de un nuevo túnel para el ferrocarril bajo los Pirineos, el cual había sido inaugurado por Su Majestad Imperial la víspera con gran festejo.

-Gracias Luft, - miró su reloj de bolsillo y luego de vuelta a la proa - justo a tiempo.

El pulido autómata con traje de marino hizo una reverencia mecánica y comenzó sin dilación a lanzar los anclajes magnéticos que debían afianzar la nave al embarcadero. Sobre ellos, la suave brisa mecía la bolsa de gas y a sus costados, el viajero reconoció varios monoplazas aéreos y un convertible de vapor y sonrió con anticipación. Sus rivales ya habían llegado. Se puso en pie de un salto y se estiró mientras inspiraba el aire del parque en aquella mañana. Además de acallar el ruido de los automotores, los árboles del Retiro estaban mejorados para atrapar las partículas y el azufre de la combustión del carbón, y eso se notaba al respirar. Ojalá algún día limpiaran todo el cielo de Madrid.

La hierba y las flores no eran los únicos aromas. Bajó las escaleras hasta la cubierta y la cocina le recibió servicial.

-El plato está en su punto óptimo, ¿cómo desea transportarlo?

El torso sobre raíles de su chef autómata se desplazó con agilidad para dejarle paso cuando se acercó a los fogones ambáricos. El pasajero examinó su trabajo con atención y asintió.

-Buen trabajo Löffel. - Pensó por unos instantes y luego le respondió. - En plato de madera bajo servilleta de tela. Incluye un cuchillo grande y un paquete de palillos, por favor.

-A la orden. - Y el cocinero autómata se puso manos a la obra.

Se atusó el chaleco, se echó al hombro su caja de cromotipos y su trípode, y en cuanto los dos sirvientes hubieron completado sus tareas, el caballero bajó por la pasarela de la aeronave llevando orgulloso su paquete cubierto. Ya desde el muelle, se volvió y les dirigió una mirada confiada:

-Ni esos concebollistas podrán resistirse a ésta.

Por Eric Rohnen



Jedis perdidos en mundos extraños….

¿Qué puede ser peor que ser un Jedi luchando contra el más malo de los Siths? Que durante la lucha no te des cuenta y entres en un agujero negro a un universo paralelo y te encuentres un único planeta habitable en varias galaxias a la redonda (por no decir el único en este Universo paralelo a simple vista). Y, casualidades de la vida, aterrizar sin más en un bonito parque enorme con un lago y un estanque lleno de Cyborg chapados a la antigua comiendo masas amarillas con ansia pura.

De lo que sacamos que…

Primero, esos Cyborgs tienen estómagos. Todos ellos. Y tales estómagos deben de ser enormes para albergar tanta cantidad de comida…. (¿Por qué no están gordos como Jabba The Hutt?).

Segundo…. No son robots de verdad… Son humanos vestidos. 

MAL. ¿¿¿ES QUE NO HAY UN INVENTOR QUE ARREGLUE MI NAVE ESPACIAL ULTRAMODERNA??? Uy, pues sí, hay uno que arregla naves espaciales de ultimísima generación. 

Total, que al final me quedé un rato con ellos (llevaban comida para dar y tomar y cada uno engordaron más de DOS KILOS) y me los llevé a todos en mi nave a conocer mi familia y que les dieran de comer esa masa tan extraña (por cierto, a través del mismo agujero negro, por misterios de la vida seguía ahí y sin problemas espacio-temporales). No había ningún Jedi entre ellos. No estaban suficientemente evolucionados…

Total, al final me contaron que estaban de celebración en ese parque cuando yo llegué. Y siguieron con la fiesta en mi casa… 

Pero el maldito Sith, no sé cómo, logró presentarse en mi casa. Debí haberle seguido y no entretenerme en una fiesta con comida. Ya lo decían los maestros, la comida es tentación.

En resumen y sin querer extenderme mucho, nos estropeó la fiesta. Hubo un par de piernas rotas, un par de brazos cortados, un rodamiento de cabezas (solo hubo un decapitación, nada importante), entre lo más importante. Lo demás fueron heridas, mucha sangre y quemaduras, que se curaron rápida y felizmente. Y lo más importante, logré derrotar al Sith y enviarlo a la cárcel.

Pero mis invitados se lo pasaron bien. No hubo ninguna perdida que reseñar (quitando al de la cabeza). Eso sí, qué majetes, me ayudaron un montón. Al final sabían luchar con sus bastones en plan artes marciales y hubo un par de vestidos y camisas rotas, pero nada que se pueda coser. Nos hicimos muchas fotos e intercambio de recetas (me dieron todo tipo de recetas de esa masa amarilla llamada TORTILLA). Y me nombraron Juez Supremo de las Tortillas (ni idea de lo que es, pero comes un montón de tortilla).

Nos volveremos a ver el año que viene. Si siguen igual de “sanos”.

Por Marina González



Reflejos

Me estaba retrasando, tenía que llegar al Retiro. Era el III Aniversario de Steampunk Madrid y no quería faltar a la cita. Con las prisas, no sabía si me había puesto bien el sombrero y el pañuelo; me fui mirando en las ventanillas del Metro y el débil reflejo me hacía intuir que iba aceptable. Lo más importante era lo que llevaba en mi bandolera: un gran hallazgo en el Rastro por un precio razonable. Que qué era, eso ni idea. Lo llevaba para ver si entre todos lo podíamos averiguar y teníamos un rato entretenido.

Saludé al Ángel Caído, y juraría que me guiñó un ojo... Sería un reflejo del Sol de justicia que caía ya este mayo, pero me dio un susto, que atribuí inmediatamente a mi inflamada imaginación. Limpié mis gafas oscuras y dirijí mis pasos hacia el Palacio de Cristal, en cuyas inmediaciones me esperaba un grupo de aficionados. Estaban haciéndose notar agitando sus guantes y pañuelos. Tras los ceremoniosos saludos, ardía en deseos de mostrarles mi hallazgo.

Abrí mi bolsa y lo saqué. El instrumento, que eso parecía, constaba de una base broncínea con diversos orificios, también uno por debajo más grande, y de un soporte basculante para un cristal pulido de cuarzo ahumado que parecía una lupa. Algunos símbolos grabados nos intrigaron, al igual que sus ranuras y salientes, y nos lo pasamos de unos a otros, toqueteándolo por todos lados, comentando y especulando qué sería y su función. Hasta que a alguien se le ocurrió hacer girar el cristal en su eje, y una luz y un zumbido llenaron el aire, todo parecío temblar y vimos aquello inexplicable...

Frente a nosotros pareció abrirse un portal a otra dimensión, un círculo de bordes borrosos en el mismo aire y, dentro de él, un grupo de personajes nos miraba con cara de asombro... Al fondo, como si de un reflejo se tratase, aparecía un Palacio de Cristal, pero parecía diferente... Entonces, nos dimos cuenta.

Éramos cinco personas, como ellos. Uno miraba hacia atrás, justo como uno de nosotros. Tras ellos estaba su Palacio de Cristal, y tras nosotros el nuestro. Lo que veíamos era una suerte de espejo de nuestra realidad... Y, de pronto, el espejismo desapareció. Asombrados, discutimos brevemente, pero pronto decidimos volver a hacer girar el cristal como antes. Y volvió a aparecer el grupo de personajes, manipulando un objeto, como el nuestro. No éramos nosotros, de eso estábamos seguros, pero...

Nuestro colega más alto se reconoció en el más bajo de ellos, y su bombín se tornó en chistera en su cabeza. Nuestra amiga vio su alter ego masculino, y tan apuesto le pareció que se enamoró al instante. Barbado y con kilt morado, con bigote y kilt naranja. Y el cielo era verde, dos soles blancos y el lago era rojizo... 

El espejo abandonó su giro, y una nube de tormenta nubló el Sol. Corrimos a refugiarnos de la lluvia y los truenos, y el silencio nos llenó por dentro.

Por Madame Eloise

jueves, 18 de mayo de 2017

Pigmalion

-Te haré perfecta. Serás perfecta.

Un relámpago gris cruzó el cielo y se perdió en el horizonte. La habitación estaba inundada, olía a hededumbre y se desconchaban las paredes. En un gigantesco contenedor de cristal se erigía la estatua a medio hacer de una fémina: las cuencas estaban vacías, de su túnica bronceada escapaba un pecho redondeado. Sus manos eran pequeñas y afiladas. La boca se curvaba en un mohín delicioso, los pómulos parecían estar tostados por la lima de metal y los rizos estáticos caían como serpentinas por  unos hombros lisos y descubiertos. Su delicado semblante era admirado por un hombre bajito y robusto. Su espesa barba indicaba que había estado trabajando sin descanso durante días. Sus ojos negros brillaban con fuerza observando a su obra.

Resopló, y con ello chirrió la pierna mecánica sobre la que se apoyaba a duras penas. Rebuscó en una caja de herramientas y se dispuso a arreglársela. Saltó un tornillo, luego un muelle y después una tuerca que fue a dar contra la vitrina. Con mucho cuidado revisó que todo estaba bien, se colocó de nuevo la pierna y tomó el cincel electrónico. Se quedó un segundo mirando a los espacios sin ojos de la estatua y fue semicojeando a una sala contigua. Todas las paredes estaban cubiertas de dibujos y diseños de damas de todo tipo; bocetos de manos, bocas y pies y muchas cajas desordenadas. En una encontró lo que buscaba: dos órbitas impolutas ambarinas y de cristal. Satisfecho, se las ajustó a su creación y, desplazándose lentamente hacia atrás, contempló a aquella mujer inmóvil.

Se abotonó el cuello de la camisa llena de machas, se ajustó el cravat oscuro como la pez y se peinó la poca cabellera fina que le quedaba. Se acercó a la estatua y tomó su mano de bronce:
-Es usted hermosa, señorita.

Dijo sin esperar respuesta. Se sentó a su vera y le habló por cinco horas sobre lo idílica que podría ser su vida juntos. Exhausto por la jornada, se incorporó sosteniendo en todo momento los chapados. Fijando sus pupilas con las de ella, con cierta timidez, se atrevió a juntar sus labios con aquellos suyos. Riéndose como un chiquillo por aquel comportamiento se despidió de su amor imposible. Sin embargo, no se percató de que uno de los cables del circuito eléctrico tocaba los pies de la estatua. Pensando en el elaboradísimo trabajo que había tendido que realizar para llevar a cabo su obra maestra se durmió musitando: “Desearía que estuvieras viva”. En sus sueños aparecieron robos a empresas de chatarra, escamoteos de metales preciosos, contrabando de joyas increíbles… Todo por aderezar a su creación.

Fuera, la lluvia arreciaba. El depósito de agua para la turbina eléctrica colapsó y se desbordó. Lleno de energía, su motor viró rápidamente de tal forma que se preparaba una potente descarga. La luz corrió por los cables, imparable. Dio con el hilo que se enrollaba al dedo del pie de la estatua y se produjo el desastre.

El hombre se despertó asustado, se levantó con el corazón en la boca y avanzó lo máximo que le permitían sus piernas. Entró al laboratorio para ver el horrible espectáculo que se alzaba delante suya: todas las probetas, botellas y jarrones habían estallado. La mesa y el resto del mobiliario estaban ardiendo. Pero a él solo le preocupaba una cosa… ¡SU CREACIÓN! ¡SU DAMA! Sin importarle que el fuego lamiera su cuerpo se dirigió a la vitrina. Había cristales por todo el suelo, un humo negro subía  con lentitud. Bregó por apartarlo y… no había nada, solo cenizas.
No. No podía ser. Todos sus intentos, todo su empeño, la mujer que había amado desde que surgió en su imaginación… No. Todo reducido a la nada. Cayó de rodillas. Lloró. Gritó. Se arañó el rostro. Gimió y soltó hipos terribles. Y en medio de tanto dolor, vio cómo una mano pequeña se alargaba para coger la suya. Alzó los ojos empapados en lágrimas. ¿Podía ser…? No. Debía de estar muerto. Aquello era una broma pesada de su mente impregnada de humo.

Volvió a mirar. Unos rizos suaves caían y una voz dulcísima aunque metalizada dijo:

-¿Pig-pigmalión?   


Era ella. ¿Cómo no podía reconocerla su propio creador? La viva imagen de su estatua.


-Vi-va--- Es-es-estás vi…


-Salgamos de aquí.


Lo acomodó en su hombro desnudo y lo sacó afuera. Todo su cuerpo de metal era capaz de sostener el peso del artista y de arrastrarlo lejos de las flamas. Una vez lejos lo calmó con paños fríos y le dio agua del río cercano a la casa. Pigmalión intentó averiguar cómo había logrado que su estatua pudiese estar viva. Aterrado y muerto de miedo, se dio cuenta de que no era capaz de amar a aquella aberración producto de la naturaleza.

-Vete. –Le espetó.

-Tú me creaste y me deseaste.


-Vete. Eres abominable. Te amaba cuando eras una ilusión. Ahora… Ahora eres un engendro fruto del cielo sabrá qué…

-¿No soy lo que siempre has querido?


-Tú…


-¡Calla, estúpido! ¿Tus palabras fueron escuchadas y así es cómo me recibes? ¡Idiota!


-¡Márchate! ¿Quieres que te mate? ¡Maldito monstruo!


Pigmalión hizo ademán de agarrar a su criatura con intención de matarla, más era débil contra aquella mujer metálica. Sin remilgo alguno, ella lo empujó y abandonó a su suerte huyendo al bosque y perdiéndose en el follaje.

El hombre fue encontrado moribundo por los aldeanos de la zona. Convencido de que aquello fue una alucinación, murió poco después sin saber que su Afrodita no solo vivía en su recuerdo.

Angela Ramos

miércoles, 17 de mayo de 2017

Juegos de rol Steampunk Vol 2. Space 1889

Space 1889 es tal vez el mas antiguo juego de rol de temática Steampunk.

La idea es sencilla la exploración espacial empieza en 1889, con todo lo que ello significa.

En el juego puedes encontrar una serie de sencillas reglas, y ambientación de este mundo en guerra por la colonización del espacio.

Ej juego tuvo una revisión hace algunos años, el origianal tenia esta portada tan aparente y clásica.


Puedes interpretar a cualquier colono humano ya sea en la luna, venus o marte, desde un delincuente de poca monta, un periodista, un avezado cazador o una aventurera...

el juego tiene en su edición original un aspecto clásico, con un sistema de juego ágil, vivaz y equilibrado. Con unos pocos amigos, un lápiz hojas de papel y dados de seis caras puedes disfrutar de la exploración espacial y planetaria.